El norte y las zonas rurales de Ibiza, en fuera de juego por la mala conexión a Internet | Noudiari.es

El norte y las zonas rurales de Ibiza, en fuera de juego por la mala conexión a Internet

Un joven, conectado a Internet

@Noudiari / La dependencia de una buena conexión a Internet ha sido exponencial desde que la Red comenzó sus andadas durante el siglo pasado. Ibiza, por su orografía, ha sido uno de los lugares más complicados en España para hacer llegar el entramado digital a todos los vecinos de la isla. La realidad del mercado, en el que la implantación de las líneas depende de las compañías privadas, ha hecho que la oscuridad se cierna sobre determinados núcleos de viviendas o, incluso, de las casas aisladas.




Especialmente cruel ha sido esta realidad para el escarpado territorio de la zona norte de Ibiza o para lugares como es Cubells, donde nunca ha acabado de llegar con toda su plenitud la conexión de banda ancha, pero también lo es para domicilios situados en otros puntos de la isla como Sant Rafel o Sant Llorenç.

Sin embargo, los últimos años han aportado soluciones cargadas de velocidad y exentas de problemas que hacen posible una conexión de última generación en estas viviendas. Ha sido mediante el Wifi/Wimax que ofrecen compañías como ConectaBalear, que trabaja sobre la banda de 5 Ghz, cuando se ha podido poner luz a este embrollo y lograr que ningún hogar se quede fuera de juego.

“En el norte hay zonas que no sólo son sombra, si no que no tienen casi accesibilidad. En nuestra legislatura decidimos apostar por potenciar la cobertura de alternativas que, con un simple módem o pequeñas antenas, hacen que tengas cobertura de Internet a una velocidad brutal”, apunta Vicent Roig, conseller de Nuevas Tecnologías durante el anterior mandato popular, cuando empezaron a desarrollarse este tipo de soluciones en Ibiza.

El problema radica, explica Roig, en que las grandes empresas únicamente tienen la obligación de dar respuesta a un porcentaje determinado de la población. En la pitiusa norte algunos núcleos urbanos, como Vila, Sant Antoni y Santa Eulària, ya aportan una cuota importante de los residentes en la isla, lo que hace que queden en penumbra otras poblaciones más recónditas.

“En su día, a traves de muchas gestiones, conseguimos que tanto Vodafone como Movistar empezaran a expandirse en determinadas zonas que estaban aisladas. Fueron unas negociaciones bastante duras y desde el Consell existe la obligación de trabajar en este sentido. Conseguimos junto con la Asociación de Vecinos, por ejemplo, que es Rafal Trobat tuviera una buena conexión a Internet”, añade el conseller popular, ahora en la oposición.

Una imagen de sa Cala de Sant Vicent, uno de los lugares con mayores problemas para disponer de una buena conexión a Internet.

Vicent Roig recuerda grandes eventos, como la presentación de la marca de autmóviles Volkswagen, que obligaron a las compañías a llevar a cabo importantes instalaciones en puntos que carecían de Internet.

La actual vicepresidenta Viviana de Sans, encargada de la conselleria de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), añade que se ha seguido trabajando en esta línea pese a que no es una competencia insular.

De Sans recuerda que durante la primera licitación para la instalación de la fibra óptica en España, Eivissa fue uno de los puntos que quedó desiertos junto a Melilla. Después, el desarrollo en la isla quedó adjudicado a Telefónica.

“Desde allí llevamos un retraso importante respecto a otros territorios y hace que nos esté costando poder contar con algún tipo de planificación y zonificación, ya que la compañía no tiene la obligación de finalizarlo en un plazo determinado”, afirma la vicepresidenta de la máxima institución insular, que achaca a la “población dispersa y la orografía” que algunas casas queden a oscuras y tengan problemas en su conexión.

“Los criterios con los que actúa el instalador son principalmente económicos”, añade

En este sentido, Vivana de Sans apunta que durante la legislatura ha hecho gestiones con Telefónica para solucionar problemas particulares, como el que sufría un Instituto en Sant Jordi.

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