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La Inquisición ha vuelto a Ibiza, por Joan Miquel Perpinyà

Joan Miquel Perpinyà / La semana pasada la responsable del Club de Lectura Feminista del Ajuntament d’Eivissa, Núria Prieto Tur, impulsó una cacería ignominiosa contra un columnista crítico con sus jefes, solo por el gusto de atribuirse lo que ella orgullosamente califica de “respuesta colectiva”.




No hay la menor épica en inventarse una patraña y lanzarla en las redes sociales. La “magia” de Twitter en un día festivo hizo el resto. Ella lo explicó así: “Yo supe dónde y cómo publicarlo y la repercusión ha sido gracias a que el movimiento feminista es el más potente”. Lo dijo como si hubiese salvado de las garras de un proxeneta a una mujer obligada a prostituirse; como si hubiese inventado el támpax; pero su “hazaña” nada tenía de heroica. Miserablemente robó una imagen de un vídeo privado que vio en Instagram —la que ella maliciosamente consideró que más podía servir para acusar a su autor de machista— y la difundió en Twitter. Por supuesto, no capturó el vídeo entero porque viéndolo se hubiera comprobado que no había ninguna intención machista, ofensiva o denigratoria. 

Núria Prieto se constituyó el Día de Pascua en la inquisidora general como Tomás de Torquemada, autoinvestida por la autoridad de las redes sociales y una horda de tuiteres e instagramers. Revestida de semejante autoridad, ejerció de fiscal, jueza y víctima; acusó, emitió el veredicto y dictó sentencia, por supuesto inapelable. Y todo sin siquiera oír al reo, que para la finalidad perseguida ni puñetera falta que hacía.

Acusó a Rodríguez Tur de “machista rancio” por haber colgado el vídeo en su perfil particular de Instagram donde, además de su propia novia, aparecía al fondo una mujer en la playa haciendo toples. Calificó la grabación de ilegal (una majadería pues estaba en la playa) y fingiendo estar frente a ‘La Manada’, la cuentacuentos sobreactuó todo lo preciso para excitar a sus amigues internautas que enardecides y sin ver el vídeo ni preguntar nada, dieron por buena su fábula, convenientemente manipulada y malintencionada, pero digerible para la turba embrutecida, estulta y despatarrada en el sofá en un día festivo, que encontró algo con que entretenerse y pasar la tarde. “Yo supe dónde y cómo publicarlo”, dijo orgullosa la creadora de fake news.

La inquisidora general ya había determinado la indubitada intencionalidad machista del vídeo y de la solitaria imagen que sin permiso, ella había robado al extraerlo de un vídeo privado de Instagram, para difundir la imagen de una chica sin camiseta en Twitter. ¡Eso sí que es ilegal!

Nada había de ilegal ni de machista en lo que había hecho ese incauto a quien Núria Prieto Turquemada señaló nada inocentemente como columnista de Periódico de Ibiza y Formentera y presentador del programa Terra Salada de la TEF, porque ese es realmente su auténtico crimen. Y dado que no era ilegal, se tildó el vídeo —que casi nadie vio— de machista, inmoral y antiético. La bomba ya estaba armada y lista para detonar. La inquisidora general ya había determinado la indubitada intencionalidad machista del vídeo y de la solitaria imagen que sin permiso, ella había robado al extraerlo de un vídeo privado de Instagram, para difundir la imagen de una chica sin camiseta en Twitter. ¡Eso sí que es ilegal! Pero ¿qué más da si había intención denigratoria o no? Aquí lo que cuenta es la irracional reacción en cadena de la legión de tuiteres, integrantes del tribunal popular presidido por Turquemada.

Sin conocer al “imputado”, sin darle oportunidad de defenderse, sin tener en cuenta que ante la polémica suscitada —que iba in crescendo, atizada por las hordas tuiteres semiconfinadas que se tragaron la mentira de Núria Prieto Turquemada—, Rodríguez Tur ya había borrado el vídeo y pedido perdón por si alguien se había sentido ofendido, ofendida u ofendide. De nada sirvió. Un ejército de zombis presas de la cólera contra un macho violador ya corrían antorchas en mano, en una caza de brujas protagonizada por “activistas feministas” que no tienen ni la menor idea de lo que significa el feminismo, ni falta que hace porque usan ese término a su conveniencia para crucificar a quienes no pertenecen a su secta política.

La inquisidora general Núria Prieto Turquemada escarbó en las redes del pobre infeliz en quien ella había puesto la diana, ignoro si siguiendo instrucciones de sus superiores o por su propia maldad. Nada iba a detener la ordalía que ella había organizado  sin el menor motivo. Rodríguez Tur merecía ser escarnecido públicamente por sus artículos críticos con PSOE y Podemos, motivo de sobra para despellejarlo vivo y colgarle el sambenito de machista. 

Rodríguez Tur merecía ser escarnecido públicamente por sus artículos críticos con PSOE y Podemos, motivo de sobra para despellejarlo vivo y colgarle el sambenito de machista.

La evidente intencionalidad política del pogromo quedó certificado cuando el PSOE de Ibiza lanzó un comunicado de prensa el mismo Domingo de Resurrección, en el que Vicent Torres exigía al presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, que “cancele toda colaboración con el presentador del programa de televisión Terra Salada, por su publicación en redes sociales machista y contra la dignidad de las mujeres”. Además, pedía que Marí condenase los hechos y a los ayuntamientos de la isla que hiciesen lo propio y no lo vuelvan a contratar para realizar recitales líricos en su condición de tenor. 

Rizando el rizo hasta abrazar el ridículo, los socialistas pedían a Periódico de Ibiza y TEF  que no den “un altavoz a machistas que atentan contra la dignidad de las mujeres”. Inaudito, aunque hay precedentes de la enfermiza manía persecutoria contra Rodríguez Tur del portavoz del PSOE en el Consell, Vicent Torres, quien en el pleno de diciembre criticó el programa Terra Salada al tildarlo despectivamente de “bledes i oliveres”. Torres insiste en que el Consell vete ilegalmente a Rodríguez Tur, algo que él hizo en 2018 al censurar al tenor de una actuación con motivo del Día de Europa y que al estallar el escándalo, tuvo que ser íntegramente suspendido. Incluso Podemos, entonces socio de gobierno del PSOE, se desmarcó de la censura. Que alguien así, que evidentemente no está del todo bien, siga redactando los comunicados del PSOE y representando a los socialistas en el Consell una vez al mes —para lo que se embolsa casi 50.000 euros al año—, demuestra lo bajo que han caído los socialistas ibicencos, arrastrados al ridículo más espantoso por su anterior secretario general. 

La Federació Socialista d’Eivissa que ahora lidera Josep Marí Ribas ‘Agustinet’ es una formación que difunde bulos en las redes sociales para difamar a columnistas críticos con su gestión”

La Federació Socialista d’Eivissa que ahora lidera Josep Marí Ribas ‘Agustinet’ es una formación que difunde bulos en las redes sociales para difamar a columnistas críticos con su gestión. Además, tiene la desvergüenza de exigir a quienes ahora gobiernan que cometan las ilegalidades que ellos protagonizaron, como vetar a un artista por el mero hecho de tener opinión propia. Así es el PSOE de Ibiza, lamentablemente. Y por eso están en la oposición, afortunadamente. 

Señalar a alguien acusándole falsamente de machista es muy fácil, pero también lo es evidenciar la burda manipulación ejecutada por una falsa feminista a sueldo del Ajuntament d’Eivissa, Núria Prieto Tur, la nueva inquisidora general de Vila. Su condición de docente, aunque sea para dar clases particulares a niños, agrava la situación. Pero a fin de cuentas fue contratada para contar cuentos en el Casal de Dones de Vila y eso es lo que hace. Pésimamente, pero lo hace.

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