El mundo funerario sigue siendo, al menos en la cultura europea occidental, un territorio rodeado de misterio, tabú y curiosidad. Pero para Iván Córdoba, tanatopractor desde hace 23 años y responsable del área en Pompas Fúnebres Ibiza, la profesión es, ante todo, un ejercicio de “respeto, técnica y acompañamiento emocional”. “Cuando tienes que maquillar, es que el tratamiento no ha sido el más adecuado o el más efectivo”, sentencia. Una frase que resume hasta qué punto la tanatopraxia es mucho más que maquillaje: «es ciencia, responsabilidad… y sensibilidad».
Córdoba, uno de los formadores del sector más reconocidos del país, ofrece en Ibiza un curso intensivo de tres días entre el 10 y 12 de diciembre con el aval de haber convertido a Pompas Fúnebres Ibiza «en un referente estatal en preparación de difuntos». La empresa, afirma, está “en el top nacional” en presentación de fallecidos, gracias a la cultura ibicenca de velar al día siguiente y disponer del tiempo necesario para aplicar tratamientos completos. «La política de la empresa es la de ser lo más óptimos posible y, si hay que invertir tiempo, se invierte. Le damos la importancia que tiene al hecho de ver al familiar o amigo en el estado más óptimo posible», subraya el responsable.
De oficio familiar a vocación profesional
Iván Córdoba llegó al sector casi por casualidad, como tantos otros en una profesión que tradicionalmente se aprendía en familia. “Mi primo trabajaba en Pompas. Antes era así: se corría la voz en el pueblo y entrabas. No se ponían anuncios: estaba mal visto”, recuerda.
Tras formarse en Barcelona —cuando aún no existían titulaciones oficiales— inició un camino profesional que ha evolucionado junto con el sector. Hoy es uno de los principales interesados en que se ponga en marcha una Formación Profesional oficial funeraria, un avance que sería histórico para una actividad que hasta ahora se ha movido entre cualificaciones no regladas y formación interna. «A partir de 2012 se certificó la actividad de tanatopractor, pero no es necesario para trabajar», puntualiza.
Con 23 años de experiencia, ha visto transformarse la tanatopraxia y también la percepción social: “Antes nadie quería decir que trabajaba en una funeraria. Recuerdo que mi madre, cuando supo que iba a trabajar en Pompas me dijo que ella no me lavaría la ropa de ese trabajo… pero ahora ya no es un tabú. Incluso series como A dos metros bajo tierra han ayudado a visibilizarla”, reconoce.
La tanatopraxia, explicada sin tabúes
Uno de los mitos más extendidos es que la preparación de un difunto consiste únicamente peinar y maquillar. Para Iván Córdoba, esa idea es reductora y errónea e incluso se siente molesto cuando le llaman “maquillador”:
“Maquillar es el último paso. Si dependes del maquillaje, algo se ha hecho mal antes”
Recalca que la tanatopraxia es un proceso técnico que tiene su complejidad y que se divide en tres fases: prevención, tratamiento y estética personalizada.
La fase de prevención es donde se frenan los signos post mortem: cambios de color, deshidratación, rigidez o descomposición para que el cadáver esté lo más ‘normal’ y natural posible. Es el paso crítico que determina el resultado final.
La fase de tratamiento, también muy importante, es en la que se interviene en el cuerpo porque “no es igual un infarto que un ahogamiento, un accidente o una persona sometida a quimioterapia”. En esta fase se aplican técnicas de higiene, desinfección y conservación, e incluso de reconstrucción si es necesario.
“En Ibiza, el margen de tiempo entre el fallecimiento, el velatorio y el entierro permite trabajos más completos que en ciudades donde se vela en pocas horas”, remarca Córdoba.
Finalmente llega la estética personalizada, que es la parte visible, y la que más valora la familia. Para ello solicitan fotos, descripciones y hábitos: “Si una señora se maquillaba cada día, debemos respetarlo. No se trata solo de naturalidad, sino de reconocimiento de la persona en este momento tan delicado”.
El objetivo final es, sobre todo, psicológico y de acompañamiento:
“Una buena tanatopraxia ayuda al duelo. Si ves a tu familiar en paz, el proceso es menos traumático”
Y un dato muy llamativo: En Ibiza, gracias a la calidad de los tratamientos, menos del 5% de los velatorios son con ataúd cerrado. En otras zonas del país, llegan al 40 o 50%.
El curso intensivo del 10 al 12 de diciembre: una puerta real al sector
Pompas Fúnebres Ibiza es centro acreditado de formación profesional funeraria a nivel nacional. A ello ha querido sumar, ya desde hace años, una vía formativa para personas ajenas al sector que quieren conocer la profesión desde dentro.

Córdoba explica por qué crearon este curso: “Lo hacemos como servicio social. Si no, la gente tendría que irse a la Península y gastar muchísimo dinero.”
Características del curso:
- Fechas: 10, 11 y 12 de diciembre
- Lugar: Tanatorio Pompas Fúnebres Ibiza
- Plazas: Solo 8
- Contenido: teoría esencial + prácticas reales
- Precio: 320 euros. “Muy accesible y muy por debajo de los cursos teóricos online que no incluyen prácticas”, destaca Córdoba.
- Acceso: por selección de CV y entrevista, para garantizar valores y vocación
Aunque el curso no habilita por sí mismo para ejercer —no lo hace ninguno en España— sí suma horas para la futura cualificación profesional y, sobre todo, permite descubrir si la persona está preparada para trabajar en un entorno funerario real.
Córdoba lo resume con un ejemplo:
“Como en un curso de cocina: no sales chef, pero sabes si es lo tuyo. Aquí igual: ves lo que realmente pasa dentro de un tanatorio”
Un perfil profesional que exige respeto, templanza y vocación
Para dedicarse al sector, como ya comentaba en conversación con Noudiari Ana Marí, la gerente de Pompas Fúnebres Ibiza, no hay que ser ni especialmente frío ni demasiado emocional. Pero sí tener una cualidad esencial:
“Tienes que ser profundamente respetuoso. Es un trabajo técnico, pero, sobre todo, humano”, subraya Córdoba.
El sector vive una paradoja: faltan profesionales, pero mucha gente entra y sale rápido porque no encaja emocionalmente, o porque los salarios se han estabilizado y ya no son tan altos como antes, cuando las guardias y horas extras sumaban ingresos.
Sin embargo, quien se queda suele hacerlo por vocación: “Cuando llevas unos meses, esto te atrapa.”
El equipo de Pompas Ibiza lo forman unas 36 personas, de las cuales 15 trabajan en tanatopraxia.
Ibiza: una isla multicultural con particularidades funerarias
La mezcla de residentes, turistas y diferentes culturas da lugar a situaciones particulares. Los fallecidos extranjeros suelen tener menos prisa, pero requieren más coordinación documental.
Otra peculiaridad es la experiencia histórica de la isla en traslados: antes de existir crematorio, todos los cuerpos debían enviarse a Palma, lo que llevó a desarrollar una alta especialización en embalsamamiento y logística aérea. Hay que recordar que en Ibiza se producen unas 900 a 1.000 defunciones anuales, y que todas deben pasar por el tanatorio.
Una profesión que acompaña en el momento más difícil
La tanatopraxia, más allá de su parte técnica, persigue un único fin: acompañar a la familia.
“Trabajamos para que la despedida sea lo más llevadera posible”, remarca Iván Córdoba.
Esa es la filosofía que transmite en cada formación, y «la que define al equipo de Pompas Ibiza: profesionalidad, humanidad y excelencia técnica», concluye.
📌 Inscripciones abiertas: Curso intensivo de tanatopraxia (10–12 diciembre, Tanatorio Pompas Fúnebres Ibiza)Plazas limitadas: 8. Dirigido por Iván Córdoba, formador nacional. Más información en el correo electrónico tanatorio@pfibiza.es






