Cruz Roja atendió, entre enero y diciembre de 2025, a 455 personas en situación de calle. Las cifras no incluyen aquellas personas atendidas que viven en infraviviendas o asentamientos.
Los picos de atención se produjeron especialmente en verano, ya que los números del sinhogarismo en Ibiza crecen de forma estacional, cuando muchas personas llegan a la isla con expectativas de vivienda que no concuerdan con la realidad, y no pueden encontrar un hogar. Así lo ha explicado a Noudiari, la coordinadora de Cruz Roja en Ibiza, Mary Castaño, quien apunta que además el perfil de las personas sin hogar viviendo en la calle ha cambiado: “Antes era más común ver a personas en la calle que sufrían situaciones muy específicas, como patologías duales o adicciones… pero ahora vemos un perfil cada vez más joven que se ha quedado sin casa de un día para otro, por ejemplo porque alquila una habitación sin contrato y un día le echan”, sin previo aviso.
Castaño indica además que ahora el término ‘sin techo’ en Ibiza no se reduce al perfil habitual de quien duerme literalmente en la calle, en un banco o en un portal, por ejemplo. Este incluye ya a personas que viven en una tienda de campaña o bajo un techo de palés. Además no se trata de perfiles necesariamente sin trabajo. “Hoy en día en Ibiza puedes cruzarte con una persona trabajadora que no sabes que vive en una tienda de campaña”, dice Castaño.
Desde Cruz Roja inciden en el hecho de que en los años recientes sí que han mejorado los recursos disponibles para personas sin vivienda. Entre otros, Cruz Roja gestiona el albergue municipal de Sa Bodega en Vila, con 13 plazas fijas y ocupadas, y 2 plazas de emergencia, mientras que la apertura del Centro de Baja Exigencia de Es Gorg, con 56 plazas, 16 de ellas para mujeres, han mejorado esa accesibilidad a un techo para personas vulnerables.
Así y todo, “cuántas más plazas tengamos, más se cubrirán, nunca es suficiente”, dice la coordinadora, que advierte del creciente sinhogarismo en Ibiza, con mayor presencia también de gente mayor y de mujeres.
De las 455 personas en situación de calle atendidas por Cruz Roja, 39 de ellas han sido mujeres. Esta cifra, que deja una mayoría de hombres en la calle, se explica por una parte, según Castaño, por el agravio de que “en muchas ocasiones, las mujeres soportan situaciones de abuso o muy negativas antes que verse en la calle”. Cruz Roja también ha ampliado su servicio de duchas diarias, disponibles para las personas sin hogar por las tardes, a un turno de mañana, precisamente para habilitar un espacio seguro para las mujeres sin hogar.

Mientras, su Servicio de Unidad Móvil atiende a una media de 40 personas sin techo cada tarde. Personas que no tienen la posibilidad de cocinar una comida caliente, y por tanto no tienen una opción habitacional segura.
Con ellas y con el resto de usuarios es especialmente importante mantener procesos individuales de seguimiento que permitan devolverles la inclusión y sobre todo que no se cronifique su situación.
“Quizá para salir de la calle lo primero no es un trabajo sino un techo”, señala la coordinadora de la organización. “Es más fácil acudir a un trabajo o a una entrevista de trabajo cuando las necesidades de higiene, alimentación y descanso están cubiertas y la propia autoestima mejora”.
1.192 personas en infraviviendas en Ibiza
Cruz Roja identificó ya en 2025 un total de 1.192 personas instaladas en infraviviendas en un informe provisional que recogió estos datos en tres momentos clave: antes de temporada, durante la temporada, y al terminar la temporada.
“La población sin hogar de Ibiza aumenta en verano”, indica Castaño, “y la realidad es que hasta que no empiezan a tener una red o un primer sueldo, a veces no pueden acceder a un techo”.
El desmantelamiento de infraviviendas en los asentamientos de Can Rova, el año pasado, y otros desahucios similares de la periferia de Ibiza, no han supuesto según Cruz Roja un incremento de personas viviendo en la calle, aunque admiten que puede haber más personas en estas circunstancias de las que han detectado. “En estos casos hemos visto que se han disgregado esas infraviviendas,” dice Castaño, que asegura que conocen casos en los que familias han abandonado la isla, otros se han ido a otras ubicaciones menos visibles, o incluso también casos en los que la propia red de estas personas ha dado una solución.





