Tras dos meses y medio en funcionamiento, desde su apertura a finales de octubre, las nuevas instalaciones de primera asistencia a Migrantes en Tránsito ya han permitido la acogida inicial de 555 personas migrantes llegadas en patera a Ibiza y Formentera.
Así lo ha explicado hoy en Ibiza ante los medios el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, durante una visita a las nuevas instalaciones en la que también se ha abierto la puerta a la prensa. A las visitas, que también se han extendido a los nuevos módulos en Formentera, también ha asistido la directora general de Atención Humanitaria y del Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Paloma Favieres Ruiz.
Las personas migrantes que llegan en pateras detectadas a Ibiza y Formentera se enfrentan a su llegada a un proceso individualizado de identificación gestionado por la Policía Nacional, y, una vez en situación de libertad, son trasladadas a este espacio gestionado por Cruz Roja para recuperarse de una travesía que en ocasiones puede alargarse días en alta mar.
Una inversión total de 6,7 millones
Las nuevas instalaciones sustituyen al antiguo espacio ubicado en el puerto de Ibiza, en el muelle Botafoc, donde apenas había una carpa bajo la que trabajar y ofrecer asistencia en condiciones limitadas. Ubicados en el mismo lugar, los nuevos módulos de primera asistencia, mejor equipados, llegan también tras la presión del Govern balear en cuanto a los recursos limitados en gestión migratoria, y una declaración de emergencia por parte del Ministerio de Migraciones el pasado verano en relación a la ruta hacia las Pitiusas que ha permitido acelerar la apertura de los nuevos puntos en Ibiza, Formentera y también en Palma, con una inversión de 6,7 millones de euros.
Ahora, las instalaciones incluyen una carpa fija, bajo la cual se han instalado estancias separadas con literas, mesas para comer, servicios con duchas y baño, zonas de carga para teléfonos, y también un espacio más amplio y separado para núcleos familiares, con algunos detalles infantiles.

En Ibiza, el nuevo centro tiene una capacidad máxima para 160 personas (o incluso más en caso de repuntes puntuales), y en Formentera podrá acoger a 38 personas en tránsito.
El Delegado del Gobierno en Baleares ha añadido que la declaración de emergencia también permitió complementar esta contribución con otra inversión por parte del Ministerio de Interior con un total de 3,2 millones de euros para los necesarios puntos de control en Formentera y para la mejora en la eficiencia de los cuerpos policiales en la gestión de traslados y de identificación individualizada, entre otros.
Rodríguez ha dicho que se están haciendo esfuerzos con dos objetivos: “Primero salvar vidas y segundo dignificar lo que es esa acogida de esta migración en tránsito que llega a Baleares porque somos un país que comprende los derechos humanos y que sabe de la necesidad de mejorar esa acogida que estábamos teniendo”.
64 cuerpos en nuestras costas, más de 1.000 víctimas
La detección de embarcaciones en el mar, ha dicho el delegado, es una de las prioridades del gobierno, para poder salvar vidas incluso antes de que lleguen a las islas. “Sabemos realmente de la crudeza de este viaje migratorio y lo sabemos porque Guardia Civil también nos reporta la recuperación de hasta 64 cuerpos en nuestras costas, por lo tanto se producen muertes cada año en el mar balear y es un drama”.
Aunque solo han llegado 64 cuerpos a las costas, el observatorio independiente Ca-minando Fronteras calcula que hay más de mil víctimas mortales, en total 1.037 fallecidos, de la ruta mediterránea hacia nuestras islas.
Desde febrero de 2025, la Agencia Europea de Fronteras y Costas (Frontex) complementa la detección de pateras rumbo a las islas Baleares con vigilancia aérea, que se suma a las laboras de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo. Rodríguez ha explicado que además habrá un sistema de radar adicional en Formentera, que en estos momentos está en licitación, con el objetivo de detectar pateras que en general son de 6 a 8 metros, con una media entre 18 o 26 personas migrantes a bordo “que no es nada sencillo detectar”.

Además, el Delegado del Gobierno ha concluido que por el momento no se prevé reforzar aún con más tripulación la guardamar de Salvamento Marítimo que permite rescates en el mar.
Dignificar la llegada y derivar hacia el próximo destino
Desde Cruz Roja, responsable de la asistencia en estos centros en las Pitiüses, su coordinadora Mari Castaño ha añadido que este es un centro de acogida y derivación, y por lo tanto el objetivo es dar apoyo a las personas en tránsito hasta su próximo paso.
“Lo que se hace gracias a este dispositivo es dignificar la situación de las personas, hay un antes y un después”, explica Castaño a Noudiari. “Antes llegaban, quizá tras días en el mar, eran atendidos por Policía Nacional y se quedaban en la calle hasta que podían comprarse un billete. Ahora quedan en situación de libertad, Cruz Roja les traslada aquí, tienen la oportunidad de ducharse, descansar, comer algo caliente y después se trabaja en el itinerario de cara a un próximo traslado”.

Aunque no hay un tiempo máximo de estadía, desde Cruz Roja explican que la naturaleza del centro es ser un punto de acogida pero también de derivación, por lo que una vez llegan aquí, la organización humanitaria les asiste y atiende individualmente. Ante perfiles vulnerables, es la propia Cruz Roja la que busca otros centros de acogida permanentes en la península o asiste a quienes ya tienen su red de apoyo en España u otros países para seguir su viaje hacia un futuro mejor.






