Ibiza continúa siendo uno de los destinos LGBTQ+ más relevantes a nivel internacional, pero su progresiva orientación hacia el turismo de alto poder adquisitivo genera algunas dudas.
Desde IGLTA, Asociación Internacional de Viajes LGBTQ+, alertan de que, aunque el lujo aporta estándares elevados de calidad y seguridad, «no todas las personas LGBTQ+ pueden acceder a este tipo de oferta».
“El reto para Ibiza en la próxima década será asegurarse de que su evolución hacia el segmento premium no expulse a las personas jóvenes y diversas que han sostenido históricamente la autenticidad cultural de la isla”, señala Renato Gagliardi, vicepresidente y Global Membership de la IGLTA, en conversación con Noudiari.
La Asociación Internacional de Viajes LGBTQ+ (IGLTA) señala que el posicionamiento de Ibiza como destino de lujo ofrece «ventajas en seguridad y servicios«, pero también plantea el reto de «no perder la esencia comunitaria que convirtió a la isla en un referente global para el turismo LGBTQ+».
IGLTA subraya que este riesgo no es exclusivo de Ibiza, sino común en destinos que experimentan procesos de gentrificación. En este contexto, «la preservación de espacios históricos vinculados a la comunidad LGBTQ+, como la emblemática Calle de la Virgen, resulta clave para mantener visibles las raíces locales y evitar una desconexión con la identidad original del destino», destaca Gagliardi.
Además, la organización destaca la importancia de apoyar a los pequeños negocios y empresas queer, considerados el “corazón” de muchas comunidades LGBTQ+.
No basta con exhibir símbolos de inclusión; es necesario invertir en iniciativas reales que fortalezcan el tejido local”
A pesar de estos desafíos, IGLTA mantiene que Ibiza sigue estando bien posicionada como destino y para afrontar el futuro del turismo LGBTQ+, «siempre que combine su apuesta por el lujo con políticas inclusivas que garanticen diversidad, accesibilidad y arraigo comunitario», remarcan.







la calle de la virgen y el puerto en general se llenaban de gente que iban a ver los pasacalles y a conseguir entradas o listas para las discos, ahora con los hoteles -discotecas y restaurantes-discotecas, todo lo de antes ya es historia.
Históricamente, la calle de la Virgen, era un barrio de clase obrera, donde vivían, entre otros, pescadores y pescaderas.
Quien la ha visto y quien la ve. 😢