El acceso al barrio de Cas Mut, en la ciudad de Ibiza, por la rotonda conocida como la del ‘cementerio nuevo’ que da acceso además a la cárcel de Ibiza y a una zona residencial, continúa siendo un foco de preocupación para vecinos, viandante, ciclistas y conductores ocho meses después de que se llevara a cabo un nuevo asfaltado en su vía principal.
La primera publicación de Noudiari alertando sobre los socavones y la peligrosidad del tramo data del 25 de octubre de 2025, y desde entonces, según denuncian los residentes, nada se ha hecho para mejorar la seguridad.
El problema no es menor: la carretera carece de arcén y aceras, y lo poco que existía se ha hundido tras las lluvias y las borrascas que azotaron la isla, dejando un terreno irregular lleno de grietas y socavones.

A día de hoy, solo se han colocado conos y unos bloques que funcionan como vallas improvisadas. Los peatones se ven obligados a apoyarse en ellas o a escalar sobre los bloques para evitar caer en los agujeros mientras esquivan los coches que pasan.
“Esto está fatal. No hace falta que pase un autobús o un camión de basura para tener que apartarse, cualquier coche tiene problemas para pasar si viene uno de frente y si hay peatones se complica mucho más», explica un vecino que sale a caminar habitualmente por la zona.
Mientas habla con Noudiari pasan personas mayores, jóvenes caminando, ciclistas, corredores… Los conductores, aunque prudentes, se enfrentan a un tramo extremadamente estrecho en el que, a determinadas horas (justo a las 9.15 cuando visitamos la zona), el sol les da de cara y reduce la visibilidad casi a cero. Incluso dos coches no pueden circular simultáneamente sin aminorar la marcha, y el paso de peatones se convierte en un auténtico rompecabezas.


Se encaraman a los bloques o se meten directamente en los socavones o en la maleza.
El peligro afecta a personas de todas las edades. Vecinos que utilizan la zona para caminar, correr o subir y bajar los 219 escalones de la ladera de Cas Mut como parte de su rutina diaria describen la vía como “muy peligrosa” y lamentan que las autoridades no hayan dado una solución definitiva. “Este tramo me obliga a ir con mucho cuidado”, relata uno de ellos.

Los vecinos recuerdan además que el asfaltado original se ejecutó “a medias”, dejando sin cubrir hasta la valla lateral, lo que provocó acumulación de piedras y maleza, y que las fuertes lluvias posteriores agravaron el deterioro. La falta de iluminación también preocupa, ya que la zona carece de farolas que garanticen la seguridad de noche.
A día de hoy, Cas Mut sigue siendo un ejemplo de infraestructura insuficiente en un barrio urbano, por muy alejado que esté del centro de la ciudad, con un riesgo constante que afecta tanto a quienes circulan en vehículos como a quienes transitan a pie.







