El Ayuntamiento de Ibiza ha balizado el muelle de sa platgeta de Sa Punta, en Es Viver, «con el objetivo de proteger el litoral y evitar los fondeos ilegales», en una actuación que da continuidad a las medidas iniciadas el año pasado en la playa de Talamanca, donde el sistema de balizamiento fue, sin embargo, vulnerado.
El Consistorio ha instalado boyas para delimitar el espacio del muelle y poner fin al puerto encubierto que cada verano llena de embarcaciones esta zona del litoral. La actuación se enmarca en el plan de protección del entorno marino y tiene como finalidad retirar las embarcaciones fondeadas de manera irregular.
Desde el Ayuntamiento explican que ahora se abre un periodo de cortesía para que los propietarios de las embarcaciones que pasan el invierno en este punto las retiren antes de principios de marzo. Con esta medida, el Consistorio pretende recuperar este espacio costero y evitar que vuelva a convertirse en un punto de amarre no autorizado.

El precedente de Talamanca: balizas cortadas y muelle colapsado
La decisión de reforzar el control en Sa Punta llega después de que, en el mes de septiembre de 2025, la Policía Local de Ibiza se viese obligada a intervenir en la playa de Talamanca. El Ayuntamiento había instalado allí nuevas boyas y cabos para delimitar el canal de entrada al muelle frente al hotel Argos y frenar el uso irregular del espacio.
Sin embargo, la actuación quedó vulnerada después de que la baliza colocada fuese primero rebasada sin más y después incluso cortada y que el muelle volviese a colapsarse con embarcaciones auxiliares, generando indignación entre vecinos y usuarios legales de fondeos. Residentes de la zona denunciaron que varios barcos rompieron el sistema de delimitación recién instalado y que, desde entonces, las embarcaciones entraban y salían sin control.

La bahía, aseguraban, se encontraba como cada verano saturada de chárteres legales, ilegales y grandes yates que fondeaban ignorando la normativa. También criticaban la falta de vigilancia continuada tras la operación del 15 de agosto, cuando se retiraron ocho barcos, muertos de fondeo y boyas ilegales en la zona del Argos, una actuación que fue celebrada inicialmente como un punto de inflexión en la recuperación de la playa.
Vecinos señalan que, tras aquella intervención, no se mantuvo un control constante, lo que ha permitido que la situación vuelva a deteriorarse. Además, denuncian que antes incluso de cortar la baliza, embarcaciones auxiliares de grandes yates ya atravesaban las barreras flotantes instaladas por la Policía Local para atracar en el muelle, recoger pasajeros e incluso descargar residuos fuera del horario permitido.






