La seguridad en las Pitiusas presenta un balance complejo al cierre de 2025. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, la criminalidad total ha crecido tanto en Ibiza como en Formentera, siguiendo una tendencia autonómica marcada por el repunte de los hurtos y, muy especialmente, por la imparable escalada de la ciberdelincuencia En la isla de Ibiza, el número total de infracciones penales aumentó un 4,7%, pasando de las 12.896 registradas en 2024 a las 13.502 del año pasado.
La criminalidad convencional (la que ocurre a pie de calle) creció un 3,4%, con un total de 11.680 casos. Sin embargo, el mayor desafío se encuentra en la red: los delitos cibernéticos en Ibiza han subido un 13,9%, sumando 1.822 infracciones en solo doce meses.
Formentera es la isla del archipiélago donde más ha crecido la criminalidad en términos porcentuales, con un incremento del 8,8%. Durante 2025 se contabilizaron 705 delitos frente a los 648 del ejercicio anterior.
El dato más llamativo de la menor de las Pitiusas es el vertiginoso ascenso de la cibercriminalidad, que ha pasado de 67 a 104 casos, lo que supone un aumento del 55,2%. Por su parte, la delincuencia convencional en Formentera subió un 3,4% (601 delitos).
Contrastes: bajan las agresiones sexuales pero suben los hurtos
A nivel de Baleares, el informe arroja datos positivos en materia de libertad sexual. El conjunto de estos delitos ha caído un 5% en las islas (de 940 a 893), destacando el descenso del 18,8% en las agresiones sexuales con penetración. También han bajado los secuestros y el robo de vehículos.
En el lado opuesto, los hurtos se han disparado un 13% en el archipiélago, con más de 27.000 casos registrados. Asimismo, preocupa el aumento de la violencia física: las tentativas de homicidio y asesinatos crecieron un 57,9% (de 38 a 60 casos), mientras que los delitos de lesiones y riñas multitudinarias subieron un 10,6%.
Ibiza y Formentera se sitúan en la media de crecimiento de Mallorca (+6,2%), mientras que Menorca vuelve a ser la excepción positiva de la comunidad. La isla menorquina es la única que logra reducir sus cifras, con un descenso del 1,3% en el total de la criminalidad, consolidándose como el territorio más seguro de Baleares en 2025.






