Ayer al mediodía, lo que parecía un trayecto rutinario en la línea 10 (Ibiza-Aeropuerto) se transformó en una operación de rescate improvisada. El conductor del autocar, al percatarse de que un hombre de unos 70 años se encontraba en actitud de precipitarse desde el puente de la rotonda que conecta Sant Jordi con Platja d’en Bossa viniendo desde Vila, detuvo el vehículo de inmediato.
Sin dudarlo, el chófer subió a la pasarela a la carrera para agarrar al hombre por los brazos, quien ya se encontraba al otro lado de la protección. Gracias a su fuerza y rapidez, logró evitar que cayera sobre la calzada, en un momento de alta densidad de tráfico.
La intervención no fue solitaria. Según el testimonio de Catalina Escandell, testigo presencial de los hechos, varios pasajeros del autobús también bajaron para colaborar en la sujeción del hombre: «Poco después le ayudaron otras personas que viajaban en el mismo autocar», relata Escandell, destacando la coordinación espontánea de los presentes.
La tensión aumentó con la llegada de la Guardia Civil. Uno de los agentes, mostrando una gran determinación, saltó la valla de seguridad sin ningún tipo de sujeción para agarrar al hombre con más firmeza y reducir definitivamente el riesgo de caída. Los testigos subrayan que el agente actuó «sin pensárselo un segundo», arriesgando su propia integridad sobre el vacío.
Afortunadamente, la rápida cadena de auxilio permitió que la situación no pasara de un gran susto. Una vez asegurado:
- El hombre fue atendido por los servicios de emergencia.
- Se procedió a su traslado al hospital para recibir la asistencia necesaria.






