Abusar sexualmente casi todos los días de una niña cuando tenía entre cuatro y ocho años de edad aprovechándose de que sus padres confiaban en él, a quien pedían que cuidara de su pequeña cuando ellos tenían que acudir a su trabajo. Ocurrió entre los años 2000 y 2013 en un piso de Ibiza y es el horripilante caso que el próximo jueves tendrán que juzgar los magistrados de la audiencia provincial de Baleares.
La Fiscalía pide para el acusado, un hombre de nacionalidad rumana y que cuando comenzaron los abusos tenía 36 años (en la actualidad tiene 50), una pena de 10 de prisión por la presunta comisión de un delito continuado de abuso sexual con introducción de miembros corporales, vía oral y vaginal, agravado por la situación especial de vulnerabilidad de la víctima por su razón de edad. También tendrá que pagar una indemnización de 60.000 euros por los daños morales y no podrá acercarse a ella a una distancia mínima de 200 metros durante 20 años.
Según explica la Fiscalía en su escrito de acusación, el hombre se aprovechaba de la niña cuando se quedaba solas con ella en el domicilio familiar a petición de los padres de la pequeña. La llevaba a su habitación y allí se desnudaba él y desnudaba a la niña. La besaba, le tocaba la vagina y la obligaba a practicar felaciones. Igualmente, relata la acusación, el hombre hacía que la menor se sentara encima de él y para introducirle la lengua en la vagina.
La Fiscalía subraya que estos actos los realizaba el acusado de forma casi diaria y que, con el fin de intentar que la niña no dijera a sus padres lo que estaba ocurriendo, le compraba numerosos regalos, le prestaba mucha atención y adoptaba frente a ella a una posición casi paterna. Le decía que si contaba a sus padres lo que ocurría, estos no la iban a creer y que perdería su amor
De esta manera, el acusado consiguió el silencio de la menor y pudo continuar con sus prácticas durante cuatro años en una edad crítica para la niña, lo cual ha afectado de forma grave a su desarrollo personal a su infancia y adolescencia.
La víctima ha crecido con sentimientos de pérdida de autoconfianza, especialmente la confianza en los demás, disminución de la autoestima, y modificaciones en las relaciones sociales y en el área de la sexualidad.






