Que levante la mano quien no haya hecho alguna vez un «atajillo» al volante pensando que nadie miraba. Pues bien, en Sant Jordi esa época dorada de la picaresca viaria acaba de llegar a su fin (o debería) y un vídeo de la Policía Local de Sant Josep podría ser la clave.
El cuerpo policial ha decidido usar sus redes sociales para dar una lección de civismo. En su publicación, acompañada de un vídeo incontestable con varios vehículos, entre ellos un taxi, saltándose la ley, la Policía Local reflexiona sobre las prisas del día a día: «Todos llevamos un ritmo de vida agitado. Lo sabemos. Tenemos horarios que cumplir, lugares a los que llegar y, muchas veces, queremos hacerlo cuanto antes». Hasta ahí, todos de acuerdo. El problema viene después: «ganar unos minutos no puede suponer poner en riesgo nuestra seguridad ni la de los demás».
Y es que un giro indebido, por muy inocente que parezca desde el asiento del conductor, puede pillar por sorpresa a motoristas, ciclistas o peatones que no se esperan ver un coche viniendo por donde no toca. Como bien resumen desde la Policía: «No busquemos el atajo. Hagamos el camino seguro».
El escenario del crimen (vial)
La maniobra en cuestión en este caso la clásica «pirula» de Sant Jordi. Ocurre en el cruce entre la avenida de Vicent Serra — que transcurre al lado de la iglesia y desemboca junto al Colegio Público Sant Jordi, por cierto— y la carretera del aeropuerto que atraviesa el pueblo.
Si quieres ir dirección Ibiza ciudad, tienes que incorporarte por el carril derecho, llegar hasta la rotonda del hipódromo y dar la vuelta. La práctica, sin embargo, es otra historia porque muchos conductores se saltan el trámite, giran a la izquierda pisando la línea continua y se plantan directamente en dirección Ibiza, ahorrándose así un tramo vial y la sensación de tener que ir… para luego volver.
El problema es que esta pirula no es solo una travesura sin importancia ya que está totalmente prohibida y supone un peligro real para otros conductores y peatones.
El dron no perdona
Lo que antes era bastante habitual porque «si no hay patrulla cerca, adelante», ahora tiene testigo digital. Las cámaras que el Ayuntamiento de Sant Josep está instalando en rotondas y puntos estratégicos, sumadas a las imágenes de dron, permiten ver con precisión quién hace la maniobra prohibida y cuándo. Lo de «no me van a pillar» ya no funciona en este caso.
Con la publicación de estos vídeos, el objetivo de la Policía Local es claramente disuasorio porque, quien tenía por costumbre hacer la pirula, ahora sabe que puede acabar identificado y multado, sin necesidad de que haya un agente físicamente en la zona.
El pueblo, dividido (como siempre)
Como era de esperar, la publicación ya está generando comentarios de todo tipo. Un bando pide mano dura y soluciones más firmes como la instalación de pivotes en el cruce para imposibilitar el giro o directamente una cámara grabando las 24 horas, como muchas que se están instalando por todo el pueblo, especialmente en rotondas y cruces.
En la otra trinchera están los que defienden que el propio diseño del cruce ha quedado desfasado: argumentan que ya no se trata de «la carretera del aeropuerto» de tráfico intenso de antaño, sino de una vía con mucho menos tránsito, y que bien podría habilitarse para poder hacer el cruce.






