El pasado jueves, 17 de septiembre, la ciudadanía de Ibiza y Formentera recibió una alerta de Protección Civil a través de los sistemas de telefonía móvil: un pitido y un mensaje en pantalla con un aviso de “máxima precaución”. A las Pitiusas se acercaban, según más de 50 modelos meteorológicos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), dos frentes procedentes de Murcia y de la costa valenciana que amenazaban con unirse y alcanzar las islas. Finalmente, la parte más intensa descargó en el mar a pocas millas de Ibiza, afectando con menor intensidad a las Pitiusas.
Pablo Gárriz, director general de Emergencias e Interior del Govern balear, explica a Noudiari los entresijos del envío de este ES-Alert, el aviso de recogida temprana en los centros educativos y los riesgos de no emitir o no atender este tipo de alertas.
Como muestra de la intensidad que podía haber alcanzado el episodio, Gárriz apunta que “a pocos kilómetros de la costa de Ibiza cayeron en una hora 1.700 rayos”. El director de Emergencias explica que el Comité Técnico Asesor del Plan Meteobal analizó durante las horas previas al envío del ES-Alert más de 50 modelos de evolución meteorológica junto a los predictores de la Aemet, profesionales que realizan un seguimiento permanente de la situación meteorológica para la coordinación de emergencias.

“Para poder decidir nos dan una probabilidad de acaecimiento del fenómeno, nos dan una intensidad y nos dan un entorno geográfico que más o menos se ajusta a lo que realmente luego pasó”, señala Gárriz ante las posibles críticas después de que la alerta naranja de la Aemet no acabara materializándose con la misma intensidad sobre las Pitiusas.
“La realidad de nuestras islas es que tan solo 10 kilómetros de desviación, que en términos macro es muy poco, para nosotros supone que un fenómeno activo potente caiga en el mar o caiga en el centro de cualquiera de las islas”, explica.
Proteger al colectivo más expuesto
El ES-Alert llegó a los teléfonos móviles a las 13.24 horas del jueves. Una hora antes, desde Emergencias se había puesto en marcha el protocolo para informar a los centros educativos, equipos directivos y familias de la posibilidad de adelantar la salida de los alumnos y facilitar que las familias recogieran a los más pequeños antes de la llegada de la tormenta prevista entre las 14.00 y las 15.00 horas.
A las 12.30 horas, el Comité Técnico Asesor del Plan Meteobal llevaba unos 45 minutos analizando decenas de modelos de la Aemet y la información de sus predictores, valorando la evolución prevista y sus correspondientes márgenes de error.
“En ese momento nosotros sabemos que logísticamente hay una serie de colectivos que están más expuestos y uno de esos colectivos es nuestra comunidad educativa”, explica Gárriz sobre la decisión de facilitar una salida anticipada del alumnado.
“Respondemos rápido buscando evitar el nivel de exposición masivo en un momento crítico, que eran las dos de la tarde. Ese era el criterio”, añade.
Ante el avance de la tormenta, que todavía se encontraba en el mar y se aproximaba a tierra, se decidió finalmente enviar el ES-Alert para advertir al conjunto de la población, y no únicamente al colectivo educativo, que en ese momento estaba más expuesto.
El riesgo de una alerta que finalmente no se materializa
Según Gárriz, a pocas millas de las costas de Ibiza cayeron 1.700 rayos en el mar y más de 100 litros por metro cuadrado en apenas una hora. Durante esa jornada, Ibiza y Formentera se mantuvieron en alerta naranja (IG-1) del Plan Meteobal por lluvias y tormentas, mientras Emergencias mantuvo activo el dispositivo de seguimiento del episodio.
En la ciudad de Ibiza también se activó el Plan Municipal de Emergencias. Tras el aviso a los centros educativos y el ES-Alert se produjo un colapso de las principales calles de la ciudad que se prolongó durante un par de horas.
Numerosos ciudadanos utilizaron el coche, posiblemente para recoger a sus hijos, abandonar la ciudad o desplazarse hasta el centro, donde muchos turistas habían acudido a realizar compras ante el mal tiempo. Se trata, en todo caso, de circunstancias que contribuyeron al incremento del tráfico durante esas horas.
“El ES-Alert es un mecanismo extraordinario que refuerza la comunicación que ya se venía haciendo”, explica Gárriz. “Se envía porque necesitamos que la población sepa que la situación que se está generando puede comprometer la seguridad de todos de manera colectiva”.
El frente que se aproximó al sur de Ibiza, y que el día anterior había provocado una alerta roja en Murcia y el cierre de colegios, podría haber tenido efectos importantes en las Pitiusas, según el director de Emergencias.
“Si eso nos cae unos kilómetros más adentro —llegaron incluso a 90, 100, 110 litros de registro en el mar—, nos hubiera generado una situación de impacto importante”, afirma.
Gárriz admite que existe un riesgo asociado a la utilización de una herramienta invasiva como el ES-Alert cuando finalmente el episodio no tiene el impacto previsto. Sin embargo, considera que en este caso la previsión meteorológica justificaba su utilización ya que permitía la anticipación a un posible impacto. “Reaccionamos con rapidez con la información que teníamos en ese momento”, señala.
El director de Emergencias considera que episodios como las intensas danas registradas el pasado otoño en Ibiza y, anteriormente, en Valencia han modificado la percepción del riesgo en las Pitiusas.
“La metodología sigue siendo la misma, los planes están para activarlos y para que la población sepa que hay una estructura detrás y luego hay un componente importante”, concluye Gárriz: “El individuo tiene que responsabilizarse de su propia seguridad en lo que afecta a sus decisiones”.







Gracias por dar la cara.