Dalt Vila es la absoluta protagonista de Mirades Perdudes, una doble muestra con la que Joan Costa (Ibiza, 1968) retrata desde su mirada más personal el casco histórico de Ibiza. Repartidas entre Es Polvorí y la Sala Refectori se pueden ver, hasta el 6 de noviembre, 40 imágenes con este emblemático barrio y el blanco y negro como punto en común.
En Es Polvorí se muestra la vida: escenas de calle y eventos que se celebran en el recinto amurallado, como las visitas teatralizadas, la Feria Medieval o las celebraciones del 5 de agosto. En el Refectori, en cambio, el protagonismo es del escenario: las murallas y el paisaje, en imágenes más poéticas o “artísticas”. La mayoría son fotos recientes, aunque Costa ha rescatado algunas de su archivo porque cree que antes no les había dado “suficiente protagonismo”.
Entre el cazador y el recolector
Preguntado por si se considera cazador de imágenes o recolector de hallazgos, Costa no se decanta: “Depende del día”. Hay jornadas en que sube a buscar algo concreto y otras en que sale “a ver qué me encuentro”, según su estado de ánimo y el tiempo que tenga.
La paciencia también forma parte del proceso. Hay una imagen del arco de la Plaza de Vila, donde la luz incide de forma muy distinta según la época del año, que lleva años persiguiendo. Ha subido “decenas de veces” y, por ahora, no la ha conseguido como la quiere.
Esa misma lógica marca su relación con los eventos. Disfruta tanto de los días de multitud como de los de calma, aunque admite que los primeros, al ser menos frecuentes, quizá resulten más interesantes. Más de uno se le ha escapado por compromisos de agenda, y entonces toca esperar al año siguiente.

Trabajar con trípode o sin él cambia la manera de fotografiar, y cargar con él por las cuestas de Dalt Vila, sin un sitio donde dejarlo, acaba condicionando las imágenes de ese día.
Una ciudad alta que se vive poco
Costa ha lamentado que por el recinto amurallado paseen sobre todo turistas. Su explicación es práctica: “Es muy incómodo vivir en Dalt Vila”. Muchas cuestas, pocas viviendas con aparcamiento propio y sin comercios, “solo el hecho de comprar el pan ya supone un incordio”. Las cuestas no se hacen propicias para caminar y entiende que mucha gente prefiera el paseo marítimo.
Sobre cómo dinamizar el barrio, es cauto. La vivienda es complicada y, sin vivienda, no hay lugar para el comercio de proximidad. Apuesta por potenciar la cultura, no solo en las salas acondicionadas, sino también “en la propia calle”.

Costa sostiene que el entorno “sigue siendo muy similar” al de antaño, pero ha cambiado el tipo de transeúnte. Atribuye buena parte de ese cambio a la apertura del Parador Nacional, que ha traído a muchas más personas a las calles de Dalt Vila.
Un fotógrafo de largo recorrido
Joan Costa es uno de los fotógrafos de Ibiza más relevantes, con una carera que comenzó en Diario de Ibiza y que después continuó en Madrid, dentro de la agencia Cover. Sus fotos se han publicado en Traveler, Viajar, EPS de El País, The New York Times, Financial Times y también en este medio, Noudiari.

En la expedición oceanográfica Malaspina 2010 se embarcó cómo fotógrafo y su trabajo le valió nada menos que un 2º premio del World Press Photo 2012 en Naturaleza.
Su especialidad es la fotografía submarina, etnográfica y de arquitectura.
La exposición
La muestra se inauguró el pasado 6 de octubre. Se puede visitar hasta el viernes 6 de noviembre de 2026.
Es Polvorí: de martes a viernes, de 18:00 a 20:30 h; sábados y domingos, de 11:00 a 13:30 h (cerrado lunes y festivos).
Sala Refectori: de lunes a viernes, de 09:00 a 14:30 h.






