La Asociación de Vecinos de Cala Tarida ha alzado la voz contra los problemas que, según denuncia, sufre el transporte público en la zona. La entidad asegura que los retrasos, las incidencias en los horarios y la falta de información fiable están perjudicando a los residentes, especialmente a quienes dependen del autobús para acudir al trabajo, regresar a casa o llevar a sus hijos al colegio.
«Cala Tarida no puede quedar relegada ni condenada a aceptar que coger un autobús se convierta en una lotería», sostiene la asociación en un escrito en el que expresa su «profundo malestar» por el funcionamiento del servicio de ALSA y reclama medidas inmediatas. Según los testimonios que ha recibido la entidad vecinal, hay usuarios que llegan a esperar hasta una hora sin que aparezca el autobús previsto. Una situación que, advierten, puede provocar que los trabajadores lleguen tarde a sus puestos de trabajo y tengan que asumir las consecuencias de unos retrasos que escapan a su control.
La asociación también plantea dudas sobre el cumplimiento de las frecuencias anunciadas y pide explicaciones sobre las posibles cancelaciones. Entre las cuestiones que reclama aclarar figura si algunos servicios han dejado de prestarse por problemas relacionados con la disponibilidad de conductores.
Otro de los motivos de protesta es la falta de información clara y actualizada sobre los horarios y las incidencias. La asociación asegura haber observado avisos en las paradas con modificaciones del servicio que, en ocasiones, resultan difíciles de leer por la mala calidad de los carteles.
Según denuncia, esos cambios tampoco aparecen siempre reflejados de forma clara y actualizada en la página web, lo que dificulta que los usuarios puedan organizar sus desplazamientos con antelación.
La entidad explica que ya ha trasladado sus quejas a ALSA y que la respuesta recibida es que los autobuses circulan conforme a los horarios establecidos. Sin embargo, considera que esa explicación no coincide con algunas de las experiencias que le comunican los usuarios.
«No basta con afirmar que el servicio funciona correctamente: hay que comprobar lo que está ocurriendo realmente en las paradas y tomar medidas cuando algo falla», reclama la asociación.
También denuncian problemas en el transporte escolar
Las quejas vecinales no se limitan a los autobuses de línea. La asociación asegura haber recibido también reclamaciones relacionadas con el transporte escolar en los trayectos de regreso hacia Cala Tarida, Cala Vadella, es Cubells y la zona de des Torrent.
Según los relatos trasladados a la entidad, se producen retrasos y cambios de vehículo, además de incidencias relacionadas con las puertas de los autobuses y la falta de aire acondicionado en algunos de ellos. La asociación apunta asimismo a posibles demoras acumuladas en otros servicios que terminarían afectando a los recorridos escolares.
Estas situaciones, advierte, generan preocupación entre las familias y complican la organización diaria, especialmente cuando necesitan conocer con precisión la hora de regreso de sus hijos.
La entidad insiste en que no se trata únicamente de molestias puntuales, sino de un servicio esencial para la movilidad cotidiana de los residentes de una zona en la que muchos desplazamientos dependen del transporte público.
Cinco reclamaciones para mejorar el servicio
Ante esta situación, la Asociación de Vecinos de Cala Tarida reclama a ALSA y a las administraciones competentes una revisión urgente de los horarios, las frecuencias y las conexiones que afectan a la zona y a los núcleos próximos.
En concreto, solicita el cumplimiento efectivo de los servicios anunciados y explicaciones claras cuando se produzcan cancelaciones o incidencias. También exige que la información disponible en las paradas y en la página web sea legible, fiable y esté actualizada.
En relación con el transporte escolar, pide revisar las incidencias comunicadas, con especial atención a los retrasos, la climatización y las condiciones de los vehículos. Por último, reclama un canal de comunicación eficaz que permita a los usuarios conocer qué ocurre cuando falla un servicio y obtener respuestas concretas a sus reclamaciones.
«No pedimos privilegios ni un trato especial. Pedimos un servicio público de transporte que cumpla con su función, que sea puntual, que informe y que permita a los vecinos vivir y trabajar con normalidad», subraya la asociación.
La entidad asegura que continuará recogiendo quejas, documentando las incidencias y trasladando sus reclamaciones hasta que se produzcan mejoras. Su mensaje final resume el malestar expresado por los residentes: «No basta con decir que los autobuses pasan a su hora: tienen que pasar de verdad».






