La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) y el Ayuntamiento de Sant Antoni han formalizado un convenio de colaboración para la gestión y dinamización de las dependencias del faro de ses Coves Blanques, en la isla de Ibiza, con el objetivo de destinarlas a actividades culturales y de interés social abiertas a la ciudadanía.
El acuerdo permitirá la ocupación y uso del edificio del antiguo faro y de uno de sus almacenes anexos para la realización de exposiciones, talleres, actos culturales, coloquios y otras iniciativas de carácter social y divulgativo, reforzando la integración de esta señal marítima en la vida urbana y cultural del municipio.
Este convenio, con una vigencia inicial de diez años prorrogable hasta un máximo de quince, se enmarca plenamente en la estrategia puerto-ciudad de la APB, orientada a recuperar y poner en valor espacios portuarios singulares, garantizando su conservación y fomentando usos compatibles con la actividad portuaria y el interés general.

El Ayuntamiento asumirá la gestión, programación y mantenimiento de los espacios, aplicando criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y respeto al entorno.
La programación cultural será compartida periódicamente con la APB, que podrá asimismo hacer uso de las instalaciones para actividades culturales o sociales de interés común.
Historia del faro
Este enclave portuario cuenta con un destacado valor histórico. El proyecto del faro de Coves Blanques fue redactado por Eusebi Estada y su construcción respondió a la petición expresa del Ayuntamiento de Sant Antoni, que alertaba de la inseguridad que sufrían los navegantes en la entrada del puerto. A pesar de la existencia del faro de Conillera, se habían producido varios naufragios de buques que intentaban refugiarse en la bahía.

El faro fue inaugurado el 15 de septiembre de 1897 como faro de sexto orden, con luz fija roja, convirtiéndose en una infraestructura clave para la seguridad marítima del puerto de Sant Antoni.
En 1963, con la construcción del nuevo dique de abrigo, el faro fue sustituido por una baliza situada en el morro del dique, lo que supuso la retirada de la linterna y el cese de su función como señal marítima. No obstante, las viviendas del faro continuaron habitadas por los fareros destinados en la zona hasta entrado el siglo XXI.
Desde el año 2010, el edificio es sede de un centro sociocultural, fruto del convenio firmado en 2006 entre la Autoridad Portuaria de Baleares y el Ayuntamiento de Sant Antoni, iniciando una nueva etapa vinculada al uso ciudadano y cultural del patrimonio portuario.







