Jordi Grimau Gragera (Barcelona, 17 de junio de 1983) vive una nueva campaña como director deportivo del Club Bàsquet Sant Antoni. Para la temporada 25-26, confeccionó una plantilla de mucha calidad para el equipo de Segunda FEB, que actualmente ocupa la segunda posición en el Grupo Este. Los isleños, que rozaron el ascenso en los dos últimos ejercicios, quieren que a la tercera sea la vencida. De momento, van por el camino correcto para pelear por el sueño de la entidad y de la afición.
– ¿Cómo está viendo la temporada?
– Estoy contento por la progresión que está teniendo el equipo, después de un inicio distinto, por el tema de la instalación, por tener que jugar tantos partidos fuera y por tener ocho o nueve jugadores y miembros del ‘staff’ nuevos. Sabíamos que el inicio sería complicado; y que la asimilación de todo el trabajo y el cambio de método en la forma de jugar, y de prepararnos, llevaría tiempo. Parece que estamos asimilando todo el trabajo empezado en el mes de septiembre.
– ¿Qué le parece la Liga, porque está todo muy apretado?
– Hemos tenido la suerte de no toparnos con un equipo en una súper dinámica, como pudimos ser nosotros o el Palmer Basket el año pasado. Nuestros números de los últimos tres años, en cualquier temporada de las dos décadas anteriores, nos hubieran servido para acabar primeros, con diferencia. A pesar de que cada año hemos mejorado nuestro número de victorias en Liga regular, también nos hemos cruzado con equipo que lo ha hecho casi perfecto y no nos ha cundido. Por suerte, este año, en la parte de arriba, hay equipos que hemos ido cayendo por fases y eso nos permite estar vivos. A una victoria del primero (el Amics de Castelló) con la posibilidad de ganar allí y sacar el ‘average’. Si no me equivoco, tenemos esa posibilidad con todos los equipos que están en las cinco primeras posiciones. Con algunos ya lo hemos hecho. Así que creo que estamos bien posicionados. En una dinámica distinta a la de otros años.
– El equipo lleva cinco victorias seguidas, en su mejor racha de la temporada. ¿Hemos visto ya al mejor Class Sant Antoni?
– Creo que la mejor versión del equipo está aún por llegar. Lo que me ha mantenido más tranquilo que otros años, incluso cuando hemos tenido malos momentos, es la sensación de que todavía queda bastante trabajo por asimilar. Y con el trabajo, cuando se asimila, se van dando pequeños pasitos hacia adelante. Y eso repercute en el resultado final. Desde el partido frente al Sol Gironès, hace ya semanas, veo al equipo, a pesar de que ha habido partidos malos y con desacierto, con una sensación de una solidez mucho más grande. Con una sensación de saber cuáles son nuestras normas: a qué atacamos, a qué defendemos y por dónde queremos morir. La exigencia del día a día con Josep Maria es grande. Estoy convencido de que hay pocos equipos o ninguno que trabaje más que nosotros en esta categoría. Confío en que el trabajo va a seguir haciendo que el equipo evolucione.
– Dada la igualdad que hablamos, ¿parece que hay, por fin, una oportunidad real de acabar primeros de grupo y jugarse el ascenso a una eliminatoria?
– Vamos a lucharlo. Pero, aunque parezca un tópico, no miramos más allá del próximo partido. Porque es una Liga donde hemos perdido en el campo del último, donde por momentos íbamos ganando de 30 al primero, al Castellón, luego nos remontan y perdemos de 20 puntos el último cuarto. Es una Liga que es muy complicada. A pesar de que hay unos proyectos de aparente superioridad, en el que podemos incluir el nuestro, ya sea por cantidad o calidad de los jugadores, a veces no te cunde y no eres capaz de sacar mucha distancia a rivales que, a priori, en un nivel de rendimiento inferior. Entonces, proyectarte a tres o cuatro meses vista, sin saber lo que va a pasar, vamos a por el siguiente adversario. Viene el Albacete, al que podemos distanciar también en el ‘average’.
– ¿Qué hemos aprendido en todas estas temporadas en la categoría, con dos ascensos que se escaparon?
– Por mi parte, a entender y aceptar que el deporte no es justo. Creo que nos merecíamos un resultado mejor, pero no fuimos capaces de conseguir ser constantes cuando tocaba, estar acertados cuando tocaba ni de tomar las mejores decisiones en el momento oportuno. Aceptar que la vida no es justa es el primer paso para no caer en la tentación de desánimo, de no construir de nuevo un proyecto todavía mejor que el anterior, como venimos haciendo en las últimas seis temporadas. Creo que cada año el club ha proyectado mejoras en todos los aspectos. Todo esto nos deja más cerca de estar preparados para si algún día ocurre el ascenso. Es absurdo esconderse de la palabra ascenso, pero hay que hacerlo con responsabilidad. Asumiendo que puede volver a no ocurrir, pero que estoy seguro que algún día ocurrirá. Manejar esa expectativa, que no está en nuestras manos sino un poquito en manos del entorno. Es obvio que siendo un buen equipo y teniendo buenos nombres, sumado a un buen rendimiento y habiendo perdido dos finales, pues es totalmente normal que la gente te atribuya la sensación de poder conseguirlo pronto. Vamos con ello, forma parte de la categoría del proyecto aceptarlo y jugar con ello. Pero no vamos más allá del día para manejar esta situación.
– El equipo ha sumado las 101 victorias entre LEB Plata, Segunda FEB y Copa de España. ¿Qué le parece este registro?
– Ha pasado muy rápido. Por mi parte, es un orgullo haber contribuido de forma activa en las facetas de jugador y de director deportivo. Recuerdo perfectamente la primera de nuestra historia en Zaragoza, en un viaje en autobús cruzando España en tiempos de Covid, volviendo disfrados de victoria después de un día de Carnaval. Espero que algún día, si lo conseguimos (el ascenso a Primera FEB), la gente que estaba en ese autobús también la podamos recodar y se sienta orgullosa de lo que iniciamos.
– En ese momento era jugador de la plantilla. ¿Lo echa de menos?
– No echo de menos el jugar, pero sí el formar parte de un grupo y el día a día como jugador. Desde mi posición, ahora estás dentro pero no estoy todo el día con ello. Creo que no soy un director deportivo a la vieja usanza, de los que está en la grada mirando y viene el fin de semana. Estoy todo el día con ellos, dándole los buenos días, sentado en la pista con los entrenadores, viajando… Estoy muy cerca de ellos, pero no dejas de ser una parte externa del grupo de jugadores y de entrenadores. Estás ahí en esa faceta, un poquito apartado, que es lo que tiene que ser. Llevé mi vida de jugador al límite y creo que tomé una buena decisión de dejarlo cuando todavía fui importante y pude dar rendimiento al club.
– ¿Qué le pasa a Greg Gantt y para cuánto tiempo tiene de recuperación?
– Greg tuvo la mala fortuna, en un mal apoyo, de hacerse una pequeña fisura en la rodilla. Estamos en el proceso de que cicatrice y nos llevará unas semanas. Vamos a tratar de cuidarlo para que recupere. Porque es un chico al que vamos a necesitar por todo lo que nos da, por lo especial de su juego y por su compromiso. Apostamos por no forzar nada y que podamos preparalo para estar al cien por cien o mejor de lo que estaba unas semanas antes de ‘play-off’. No tenemos un plazo determinado pero sí que tenemos claro, la parte biomédica, estar absolutamente convencidos de que está al cien por cien y de que cuando vuelva va a poder hacerlo para entrar directamente como lo hacía. Para ello, el club ha hecho un esfuerzo de traer otro jugador (Lovre Tvrdic), de inrnos a una plantilla de 13 jugadores, para darle tranquilidad a Greg y que se recupere con calma, sin que tenga la sensación de que nos hace falta su ayuda. Que los jugadores vean también que el club está encima para ayudarles en todo y para dar lo mejor. Cuando vuelve Greg habrá un poquito más de competencia, pero la experiencia nos dice que hemos tenido problemas de lesiones en las rondas finales. Recuerdo la de Morón con dos o tres jugadores fuera en la última ronda; y la temporada pasada, con Dani de la Rúa haciendo un sobreesfuerzo inhumano para jugar y jugándose una lesión grave. Ir con un roster tan amplio es una apuesta importante del club e impropia de esta categoría, pero el día a día y la exigencia del trabajo implica que hacerlo con doce o trece jugadores multiplica la posibilidad de mejorar de forma exponencial.
– ¿Qué tal Lovre Tvrdic?
– Llegó el jueves pasado, con lo cual hizo dos entrenos, pero sorprendentemente buenos a nivel táctico para la complejidad de nuestro juego y todo el volumen que llevamos trabajado desde septiembre. Es un chico que entiende de baloncesto. Su padre y su abuelo habían sido jugadores de la Jugoplastika y eso se lleva un poquito dentro, más allá de sus experiencias que han sido, sin lugar a dudas, ligas menores. En Irlanda y en Grecia, el chico siempre ha anotado mucho. Más allá del nivel de las ligas, meter 20 ó 25 puntos de media hay que meterlos. Tiene calidad. Viene después de la quiebra de su equipo y lleva unas semanas parado, con lo que necesita un periodo de adaptación al equipo y a la competición. Esperemos que, poco a poco, nos cubra la capacidade de tiro de Greg y nos aporte alguna cosilla más que él tiene.
– Con la reforma del Pabellón Siroko Sa Pedrera ha quedado una instalación de primer nivel…
– Ha costado después de muchos años detrás. Quizás la gente puede pensar que esto surge de forma espontánea por los resultados del equipo, pero aquí hay muchísimos años detrás de esto. Incluso, en los inicios sonaba a marcianos cuando decíamos que esto debía ocurrir por el bien, no del Bàsquet Sant Antoni, sino para disponer de una instalación que hemos conseguido mejorarla de forma excepcional. Esto da posibilidades a todas las entidades deportivas para hacer cosas que hasta el momento no se podían. Estoy feliz de ver que, al menos, esto quedará como legado del club si mañana desapareciera. La insistencia y la presión de que había que hacerlo al máximo nivel, para acercarlo al profesionalismo, creo que es un beneficio para todo el pueblo de Sant Antoni.
– ¿Cómo se consigue que un entrenador de la talla de Josep Maria Berrocal venga aquí?
– No hay que esconder que detrás de todo esto hay una relación personal con Josep. Es lógico que si no hubiera una relación entre nosotros de casi 20 años, seguramente, el salto que hay entre lo que él ha vivido y en el proceso en el que estamos nosotros, siendo ambos igual de respetables y de entendibles, es difícil de dar. Sobre todo, por la distancia económica en comparación con las situaciones laborales en las que ha estado involucrado Josep Maria involucrado en los últimos años. Nosotros hicimos un esfuerzo económico muy, muy grande, y él hizo un esfuerzo muy, muy grande. Y ahí nos encontramos. Esta figura de relación personal fue clave y ahí pudimos sacar provecho para construir un equipo en el que él fuera el líder. Eso también lleva un proceso que hemos vivido, para aceptar una nueva fórmula de entrenamiento, de un entrenador de un perfil distinto, con más años de experiencia y de métodos de otras ligas. Pero él también ha tenido que aprender a adaptarse al nivel al que estamos. Ha sido un proceso bidireccional. Estoy contento y agradecido de tenerle aquí. Creo que vamos a ir a mejor y vamos a disfrutar de su conocimiento.
– Y ahora aparece Macedonia del Norte y Josep Maria será su seleccionador. ¿Es compatible con su trabajo en el club?
– Sí, es una oportunidad grande para él y tiene que ser un orgullo para un club como el nuestro que cualquiera de sus integrantes forme parte de un seleccionado de los mejores de un país. Nos pasa también con Emil Stoilov con Bulgaria. En el caso de Josep Maria, que tenga la posibilidad de ponerse al cargo de una selección nacional que lucha por meterse en un Europeo tiene que ser motivo de orgullo. Por su parte, tiene su parte de afectación al club, que aceptamos y que hemos hablado con él. Pero entendemos que no se puede poner freno a nadie de nuestro proyecto que pueda dar un paso para complementar su trabajo aquí. Cubriremos los pocos días que tenga que acudir con Macedonia. Estamos orgullosos y contentos por él porque se lo merece.
– ¿Algún mensaje a la afición?
– Animar a la gente para que empiece a venir cada vez más y subamos el ambiente. Viene la época que a todos nos gusta, y sé que la afición va a responder. Espero que de aquí a mayo el pabellón se quede pequeño. Necesitamos que esto pase al menos un par de días o tres, pero estoy convencido de que lo conseguiremos. Ese día será la certificación de que necesitábamos este pabellón.






