Las recientes DANAs y borrascas de alta intensidad que han afectado (y afectan) a distintos puntos de España —desde las inundaciones en Valencia en 2024, hasta los episodios extremos vividos en Ibiza en septiembre y octubre de 2025 o la vigilancia permanente estos días tras las lluvias torrenciales en Grazalema— confirman un escenario meteorológico cada vez más complejo y exigente para los sistemas de protección civil. Así lo afirma Pablo Gárriz, director general de Emergencias e Interior del Govern balear, que constata una mayor intensidad y repetición de fenómenos meteorológicos adversos, especialmente en el arco mediterráneo.
Según Gárriz, más allá del debate sobre el cambio climático, los datos técnicos muestran que estos episodios se concentran en periodos más cortos y con impactos más severos, lo que obliga a mantener en revisión permanente los planes de emergencia y de inundaciones. “La meteorología es un fenómeno en evolución y nos exige estar más atentos y preparados”, señala
Uno de los principales retos, explica, es la incertidumbre inherente a la predicción meteorológica. Las alertas se activan sobre probabilidades, no certezas, y un pequeño margen de error puede cambiar radicalmente el impacto real sobre la población. “La ciencia no da certezas absolutas, pero sí reduce la incertidumbre, y con eso debemos tomar decisiones que afectan a la vida diaria de la gente”, subraya en conversación con Noudiari.
En este contexto, Gárriz defiende una gestión prudente pero anticipada, recordando que el tiempo es el recurso más valioso en una emergencia: “el tiempo que se pierde nunca se recupera”. Durante las DANAs de Ibiza, Protección Civil elevó el nivel de alerta incluso antes de que se activaran los avisos meteorológicos máximos, al detectar una evolución peligrosa del episodio y la saturación previa del terreno.
Durante las DANAs de Ibiza, Protección Civil elevó el nivel de alerta incluso antes de que se activaran los avisos meteorológicos máximos, al detectar una evolución peligrosa del episodio y la saturación previa del terreno.
El responsable autonómico insiste en que aviso meteorológico y alerta de Protección Civil no son lo mismo: mientras el primero describe la intensidad probable del fenómeno, la segunda evalúa el riesgo real para la población teniendo en cuenta factores como la ubicación, la hora, el estado de las infraestructuras o la concentración de personas. “No es lo mismo que caigan 200 litros en el mar que en el centro de Ibiza”, explica.
Más allá de la actuación institucional, Gárriz pone el acento en la responsabilidad individual. Las administraciones pueden recomendar o restringir actividades en función del nivel de riesgo, pero muchas decisiones dependen del comportamiento ciudadano. “El riesgo no lo genera que un local esté abierto [en referencia al hecho de que abrieron discotecas de Ibiza durante la Dana del 11 de octubre y con un ES-Alert enviado a todos los móviles conectados a las redes locales], sino quien decide acudir pese a una alerta”, afirma, comparándolo con ignorar una bandera roja en la playa o conducir bajo los efectos del alcohol.
Para el director general, uno de los grandes desafíos pendientes es consolidar una cultura de la autoprotección y la prevención, similar a la de países acostumbrados a convivir con riesgos naturales severos (menciona Japón por sus seísmos). En esta línea, Balears “está impulsando programas de formación en protección civil desde la escuela”. Gárriz está convencido de que una población informada actúa de forma más responsable y reduce el impacto de las emergencias.
Gárriz está convencido de que una población informada actúa de forma más responsable y reduce el impacto de las emergencias.
Finalmente, Gárriz subraya la importancia de seguir únicamente canales oficiales y medios de comunicación de probada solvencia en situaciones de riesgo. “El ruido informativo y los mensajes no contrastados pueden generar inseguridad adicional”, advierte, insistiendo en que la preparación social es tan clave como los recursos técnicos para afrontar con éxito los episodios extremos que, previsiblemente, seguirán marcando el futuro inmediato.





