En Can Misses ya no se respira resignación. Se respira esperanza. La UD Ibiza derrotó este domingo al Real Murcia por un convincente 2-0 y confirmó que algo profundo ha cambiado en el equipo. No es solo una victoria más: es la segunda consecutiva, un salto en la clasificación y, sobre todo, la sensación de haber salido definitivamente del pozo anímico en el que estaba atrapado hace apenas quince días.
Entonces, el equipo parecía perdido, sin confianza y sin horizonte. Hoy, el escenario es bien distinto. Los movimientos recientes en la plantilla, las incorporaciones que han refrescado el vestuario y el efecto inmediato de sumar seis puntos seguidos han transformado la mentalidad del grupo. Tanto, que lo que hace tres jornadas se daba por imposible empieza a tomar forma: la UD Ibiza vuelve a mirar al play-off de ascenso sin complejos.
El cambio también se reflejó sobre el césped desde el primer minuto. Los hombres de Miguel Álvarez firmaron una primera parte brillante, dominando el ritmo y el juego con personalidad. El premio llegó pronto. Davo abrió el marcador en el minuto 13 y desató la confianza de un equipo lanzado. Antes del descanso, en el 43, Iago Indias amplió la ventaja y dejó el encuentro perfectamente encarrilado.
El Murcia intentó reaccionar tras el paso por vestuarios y dispuso de dos ocasiones claras nada más comenzar la segunda mitad. Pero ahí apareció Ramón Juan, firme y seguro, para sostener al equipo con dos intervenciones de gran nivel que frenaron en seco cualquier intento de remontada visitante. Poco después, Fran Castillo tuvo la sentencia en sus botas, aunque no acertó en la definición.
No hizo falta más. La UD Ibiza se mostró seria, ordenada y madura, controló el partido sin sobresaltos y no permitió que su rival volviera a creer. El pitido final certificó algo más que tres puntos: confirmó la recuperación de un equipo que vuelve a competir con fe y convicción.
Tras muchas jornadas de sufrimiento, la UD Ibiza vuelve a sonreír y a enganchar de nuevo a la afición (1.810 personas en la grada). Y esta vez, lo hace mirando hacia arriba, que es la mejor manera de atraer al púbico a la grada.





