Tras el aparatoso incendio que tuvo lugar el pasado viernes en la entrada del puerto de Ibiza, en el que ardió y se hundió un yate de más de 20 metros de eslora, las operaciones marítimas se concentran ahora en un objetivo crítico: la reflotación de los restos de la embarcación y la regeneración ambiental de las aguas de la costa insular.
Los trabajos, que se desarrollan bajo la coordinación de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), entran en su fase más técnica. Tras haber asegurado el perímetro y minimizado los riesgos ambientales iniciales, el foco operativo se centra ahora en el izado del pecio y la gestión exhaustiva de los residuos generados por el siniestro. Según las previsiones actuales, las maniobras de reflotamiento podrían ejecutarse a finales de esta misma semana, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
El incidente se originó en la tarde del 10 de abril, cuando una densa columna de humo alertó a los servicios portuarios hacia las 19:40 horas. La intervención inmediata de la Policía Portuaria y de los Prácticos de Ibiza fue determinante; en apenas unos minutos, lograron evacuar sanos y salvos a los seis ocupantes del yate —tripulación y pasajeros— antes de que las llamas consumieran la estructura.
«La prioridad absoluta fue la seguridad de las personas. Una vez garantizada la evacuación, el esfuerzo se ha volcado en la protección del ecosistema marino», señalan fuentes conocedoras de la operativa.
Blindaje ambiental y limpieza técnica
A pesar de la virulencia del fuego, la activación de los protocolos de emergencia ha permitido limitar el alcance de los daños en el medio marino. Actualmente, las labores se dividen en tres frentes:
- Reflotamiento: Preparación técnica de los restos sumergidos para su retirada definitiva.
- Limpieza de aguas: Recogida y filtrado de residuos en la Zona II para eliminar cualquier rastro del incendio.
- Gestión de residuos: Clasificación y tratamiento de los materiales recuperados del fondo y la superficie.
La operación cuenta con la colaboración estrecha de Capitanía Marítima, los ayuntamientos de Ibiza y Sant Josep y la Corporación de Prácticos, todos integrados en el dispositivo que supervisa la APB.
Por el momento, se mantienen activos los dispositivos de control y seguimiento de forma ininterrumpida hasta que el área recupere la total normalidad y se garantice la seguridad plena para la navegación en la zona afectada.









