Cómo cambian las cosas en el fútbol en cuestión de semanas. Donde antes había dudas, hoy hay convicción; donde se intuía pelea por la permanencia, ahora se vislumbra una lucha sin complejos por el play-off e incluso por la primera plaza del Grupo 2 de Primera RFEF. Miguel Álvarez ha transformado a un equipo moribundo y apesadumbrado en un bloque de cemento armado, sólido, competitivo y con hambre.
La UD Ibiza ha dado este domingo una nueva muestra de su crecimiento al superar por 2-0 al Atlético Madrileño en Can Misses, en un encuentro que dominó desde la pizarra y desde la madurez. El conjunto celeste supo marcar el tempo, acelerar cuando el partido lo pedía y contemporizar cuando la exigencia del juego reclamaba pausa y oficio.
El primer golpe llegó en el minuto 27, cuando Fran Castillo abrió el marcador para encarrilar un partido serio y trabajado. El cierre, ya en el descuento, fue obra de Davo, que en el minuto 95 puso la guinda a una victoria que acerca un poco más al equipo a cotas impensables hace no tantas jornadas.
El equipo es otro. La UD Ibiza ha encontrado por fin ese punto de confianza que le había sido esquivo durante gran parte del campeonato y ahora avanza a velocidad de crucero hacia la zona alta de la clasificación.
Lo pedía el técnico y el equipo ha respondido. Can Misses debía convertirse en un fortín, en un feudo inexpugnable, y el triunfo ante uno de los ‘cocos’ de la categoría refuerza los cimientos de una idea que empieza a dar frutos visibles.
Miguel Álvarez prometió victorias, partidos disputados y un equipo reconocible una vez que su trabajo se reflejara sobre el césped. Y ha empezado a cumplir su palabra. Es cierto que aún hay aspectos del juego susceptibles de mejora, pero también lo es que cada semana el grupo da un paso más.
Tras la derrota en el campo del Nàstic, en uno de esos partidos que se ganan nueve de cada diez veces, el conjunto ibicenco ha demostrado en casa, y ante un rival de entidad, que crece por días.
La próxima parada será en el campo del Betis Deportivo, rival instalado en el tren de cola de la clasificación y que representa una oportunidad inmejorable para seguir sumando, esta vez a domicilio, y confirmar que lo de la UD Ibiza ya no es una racha, sino una realidad.





