Lo que debía ser un paseo tranquilo por el campo terminó en una tragedia irreparable y una escena de terror. En un camino cercano al kilómetro 5 de la carretera que une Ibiza con Sant Josep, dos perros de raza rottweiler mataron a dentelladas a Likha, una perra bóxer de tres años, ante la mirada impotente de su dueña.
La propietaria, vecina de la zona y acostumbrada a pasear por estos caminos vecinales, cumplía escrupulosamente con la normativa: llevaba a su perra atada con su correa. Sin embargo, en un momento del paseo, el pasado sábado, aparecieron dos perros de raza potencialmente peligrosa (PPP) que circulaban totalmente sueltos, sin cadena ni bozal y sin que la responsable de los mismos estuviera ejerciendo control alguno sobre ellos en ese momento.
Según el desgarrador relato de la víctima, los dos rottweilers se lanzaron directamente contra Likha. «Intenté separarlos como pude: lancé piedras, di patadas y metí las manos para intentar protegerla», explica la mujer a NouDiari. En su intento desesperado por salvar la vida de su compañera, ella misma fue atacada y mordida por los perros, sufriendo lesiones que requirieron atención médica.
A pesar de sus esfuerzos y de enfrentarse a los animales, no pudo evitar el fatal desenlace. Likha murió en el mismo lugar del ataque. «La presunta responsable de los animales, que no el dueño, que estaba de viaje, presenció el ataque, pero, a pesar de ello, no intervino de forma eficaz para detener la masacre», lamenta la víctima.
Reincidencia en la zona y denuncia ante las autoridades
La gravedad del asunto aumenta tras conocer, por parte de testimonios de otros vecinos de esta zona perteneciente al municipio ibicenco de Sant Josep de sa Talaia, que estos mismos perros ya habían protagonizado incidentes violentos anteriormente con otras personas y animales.
Los vecinos viven en sus casas con temor, puesto que estos animales campan a sus anchas por caminos públicos y propiedades privadas con total impunidad y con la pasividad y negligencia de su dueño. Otra vecina ha denunciado, asimismo, que uno de estos perros la mordió en la rodilla. También ha presentado denuncia por este hecho, según ha podido saber NouDiari.
La propietaria de la perra fallecida, también ha interpuesto la denuncia correspondiente ante las autoridades y exige una investigación exhaustiva por parte del Ayuntamiento de Sant Josep, la Policía Local y Guardia Civil antes de que ocurra una desgracia mayor. «Pasear con tu perro atado no debería acabar en tragedia. Exijo responsabilidades y que se adopten las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir», sentencia.
«Likha no era una mascota, era mi familia»
Más allá de la denuncia, la dueña ha querido rendir homenaje a su perra, a quien define como «felicidad pura». Likha, de tres años, era conocida por su carácter juguetón y su vitalidad, especialmente cuando corría por la playa con su hermana Laia, una husky que ahora la busca en una casa que ha quedado en silencio.
«Me la arrebataron, pero quiero que se la recuerde saltando olas y dándome besos», explica emocionada, mientras agradece profundamente la empatía y el trato recibido por la Policía Local, Guardia Civil, el equipo del Centro Veterinario de Sant Jordi y el personal sanitario que la atendió tras las mordeduras.






Esto se debe sancionar. Hay responsables y deben responder ante esto y más si no es la primera vez que pasa. La gente tampoco suele denunciar hasta qué pasa algo y si iban a sus anchas, sueltos, invadiendo propiedades privadas, atemorizando a vecinos, etc se debería haber denunciado antes. No se debe permitir. Ya está bien del discurso «mi perro no hace nada», «en el campo puede ir suelto», etc. Es que es falso y hay normativa al respecto. Sanciones ejemplares para los propietarios de los perros.
Totalmente de acuerdo.