La ‘calma hídrica’ que las lluvias de los últimos meses han dejado en el campo ibicenco permite coger aire a payeses y agricultores profesionales que aún se sacuden la preocupación de los últimos años y, sobre todo, de este último 2025 por la escasez de lluvias.
“Veníamos de un final de verano en el que no sabíamos cómo seguiríamos”, dice Iván Colomar, presidente de la cooperativa Agroeivissa, quien asegura que las lluvias del pasado otoño y las más recientes de este invierno permitirán al campo respirar un poco mejor. “Tenemos dos años de relativa calma,” explica, “siempre que se mantenga el consumo actual”.
Así y todo las necesidades y reclamaciones de los representantes del campo no las borra el agua, que tampoco es eterna. “No debemos perder el horizonte”, advierte el agricultor, que reivindica: “Llueve cada vez menos, las temperaturas son más altas y seguimos reclamando que se reutilice el agua, que casi no se hace, y que se controle el consumo, que no se hace ni de forma correcta ni tampoco ética”.
Precisamente, el pasado septiembre, el presidente de la cooperativa de Sant Antoni, Toni Tur Secorrat, describía el sector agrícola ibicenco a Noudiari como “un enfermo en cuidados intensivos” que solo podría salvarse con unas lluvias milagrosas. Algo así pasó poco después, con la caída de más de 400 litros en apenas un día con la DANA del pasado otoño, recuerda ahora Tur.
En este momento, sin embargo, lamenta que “la solución ha venido del cielo” y no de acciones institucionales. Por eso Tur, que también ejerce como portavoz de la Aliança per l’Aigua, teme ahora que este corto período de bonanza hídrica sea una excusa para perder el foco y que el próximo año el campo vuelva a estar en manos del cielo, especialmente si no se toman medidas como la de limitar el consumo.
Si sin lluvias el campo ibicenco era un enfermo en la UCI, “ahora es un alumno al que le han ampliado el plazo de entrega, y sería poco inteligente no aprovechar este paréntesis para hacer los deberes”, concluye Tur.
Precisamente, la limitación al consumo es una de las reivindicaciones de los agricultores. “Hasta ahora llevábamos una tendencia de menos lluvia y más consumo”, explica el agricultor de Agroeivissa, Colomar. “Si hace 15 años quizá estas lluvias nos hubieran servido para 5 o 6 años, ahora nos aguantan mucho menos porque hay un consumo mucho mayor de agua”.
Entre las reclamaciones del sector agrícola se encuentra la reutilización del agua depurada para cerrar el ciclo del agua, la reducción de usos recreativos en suelos rústicos, y el control de pozos y concesiones, que también se debe aplicar a los ayuntamientos, o el aprovechamiento eficiente del agua desalada.
“Venimos de pasarlo mal y no estamos sembrando más”
A pesar de la bonanza de los últimos tres meses, el aumento de recursos hídricos no parece presentar un escenario exageradamente positivo. “La gente viene de pasarlo mal y no está sembrando más”, explica Tur como conocedor, especialmente, de los socios de su cooperativa. “Estamos haciendo una campaña conservadora estándar, porque lo hemos pasado mal y no aspiramos a producir el doble”, añade.
En relación con las condiciones de escasez hídrica, en noviembre de 2025 la isla pasó de tener sus reservas hídricas al 37% a un nivel de reservas al 47% , según el Portal de l’Aigua de les Illes Balears. En octubre y noviembre de 2025 se sucedieron numerosos episodios de lluvias, como puede verse en la gráfica bajo estas líneas. Sin embargo, tanto Ibiza como Formentera están consideradas como zonas de estrés hídrico extremo, como publicó Noudiari recientemente, en el Atlas de la desertificación en España que vio la luz este pasado mes de diciembre.

A pesar de este contexto que no deja de ser preocupante, sí hay buenas noticias para los agricultores y el campo en general. Mientras que hay poca afectación al calendario de siembra y recolecta, las lluvias acumuladas en estos tres meses han reducido y continuarán reduciendo el nivel de salinidad del suelo y la conductividad en los acuíferos, y así lo han comprobado ya los payeses, según explican desde ambas cooperativas, gracias al uso de lectores de medición de las condiciones en el suelo rústico.
“Nos beneficia ahora, que ya empezamos con los cítricos y también con los cultivos de cara a verano” explica Colomar, “porque ya habíamos visto en verano que el agua se estaba salinizando y ya hemos podido ver que esta salinidad ha bajado en el suelo y seguramente bajará más en los pozos y acuíferos a medida que siga subiendo el nivel del agua, pero la filtración del agua subterránea es más lenta y puede que tarde aún un poco”.







lo que tienen que hacer es dejar de dar licencias para piscinas, empezando por ahi… que construyen 8 viviendas en un mismo complejo y cada una tiene su piscina privada… que en otra zona construyen 16 viviendas en un mismo complejo y todas con su piscina privada… a todo esto le sumas las que hacen en las viviendas ya construidas y todas las que ya teniamos, con todo el mar que tenemos para bañarnos
Seremos una isla rica de verdad cuando la gestión de nuestra agua y residuos sea sagrada para vincular el resto de infraestructuras de la isla.
Ahora mismo somos prisioneros de gestores que nos van a vender, porque no hay más remedio, que la isla va a cambiar. Curiosamente ellos han sido los gestores que nos han vendido.
No se merecen ni el saludo por la calle.
Basta ya. Parecían nuestros salvadores y ya hemos visto, según estadísticas publicadas, que nos han vendido barato.
Tu no tienes el dinero que ellos han generado con esto para salvarte, pero los seguirás votando pensando que te van a salvar.