La instrucción del expediente abierto por los vertidos de la depuradora del aeropuerto de Ibiza al Torrent de sa Font, que desemboca en el Parc Natural de ses Salines, en la zona de es Codolar, continúa en marcha, según ha confirmado a Noudiari fuentes de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, departamento del Govern balear responsable de la gestión de los recursos hídricos, el ciclo del agua, la ordenación y protección del litoral y la gestión de puertos y transporte marítimo.
Según estas fuentes, las medidas cautelares adoptadas en su momento siguen vigentes mientras dura la investigación. Aena tiene prohibido verter agua al torrente y además, la entidad remitió ayer los resultados de las analíticas realizadas por su parte, que se incorporarán al expediente. «Seguimos analizando toda la información para determinar las actuaciones que correspondan», señalan desde la Conselleria.
Noudiari ha preguntado también por las imágenes captadas estos días de camiones de una empresa especializada en fosas sépticas cargando agua procedente de la depuradora del aeropuerto para después esparcirla sobre terrenos gestionados por Aena.
Aena explicó a este medio que se trata de agua tratada destinada al riego, aunque persisten dudas sobre si esta práctica es legal dado que se emplean camiones de aguas grises, en un contexto en el que se ha puesto en cuestión precisamente si el agua que sale de esta depuradora está correctamente depurada.
Al respecto, fuentes de la Conselleria confirman que Aena cuenta con autorización para reutilizar el agua depurada en el riego de las zonas ajardinadas del recinto aeroportuario. Por otra parte, indican que la entidad aeroportuaria tiene, de momento, prohibido realizar cualquier vertido al torrente.

Aena remitió ayer sus analíticas para acreditar el cumplimiento de los parámetros de depuración exigidos, y según la Conselleria, es la propia Aena la responsable del cumplimiento de la autorización que tiene vigente.
Desde el departamento autonómico también señalan que Aena está adaptando sus instalaciones al nuevo Reglamento de reutilización del agua (Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre), que sustituye a la normativa anterior de 2007.
Este nuevo marco, entre muchas otras cosas, exige un enfoque basado en el análisis de riesgos sanitarios y ambientales, lo que obliga a elaborar un Plan de Gestión del Riesgo del Agua Regenerada (PGRAR).
También conviene aclarar un matiz importante porque que una depuradora vierta sus aguas residuales al medio receptor cumpliendo los límites establecidos no significa automáticamente que esté generando agua regenerada apta para reutilizarse. Para eso hace falta un tratamiento extra que garantice la calidad exigida según el uso al que se vaya a destinar el agua.
Un conflicto que viene de agosto
La noticia sobre los vertidos saltó a los medios a principios del pasado mes de agosto, once entidades sociales, ecologistas y vecinales —entre ellas Aliança per l’Aigua, Amics de la Terra, GEN-GOB, el Institut d’Estudis Eivissencs y la revista 078— denunciaron públicamente que el efluente de la depuradora del aeropuerto incumplía de manera sistemática tanto los límites de vertido del Real Decreto 509/1996 como los parámetros de calidad que marca el Real Decreto 1620/2007 para reutilizar aguas depuradas en el riego de zonas verdes.
Estas denuncias se apoyaban en cuatro campañas de muestreo hechas entre el 12 de junio y el 22 de julio por un laboratorio autorizado por la Conselleria de Salut.
Los resultados del 8 de julio fueron especialmente llamativos: una demanda bioquímica de oxígeno de 427 mg O₂/l, diecisiete veces por encima del límite legal, y 643 mg/l de sólidos en suspensión, dieciocho veces más de lo permitido.
En cuanto a la contaminación fecal, los niveles de E. coli superaron en las cuatro campañas las 2.420 UFC por 100 mililitros —el tope que el método analítico empleado es capaz de cuantificar—, lo que sugiere que la contaminación real podría ser todavía más alta. Aun así, el valor registrado multiplicaría por al menos doce el límite legal, y no se observó ninguna mejora entre junio y julio.
El Ayuntamiento de Sant Josep cerró de forma preventiva, el 7 de agosto, el tramo de playa de es Codolar frente a la desembocadura del Torrent de sa Font, ante las altas concentraciones de bacterias fecales detectadas.
Por su lado, la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural confirmó que sus Agentes de Medio Ambiente ya habían inspeccionado la zona y tomado sus propias muestras antes incluso de que la denuncia se hiciera pública. Esos resultados, sumados a los que ahora aporta Aena, servirán para determinar si hay afección al Parc Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera y si procede abrir un expediente sancionador.
Aena, por su parte, mantiene que la depuradora trata las aguas generadas por la propia instalación y las reutiliza para riego, aunque reconoce que en momentos puntuales de picos de consumo o saturación de los aliviaderos puede escapar «algo de agua ya tratada» hacia el exterior. La empresa apunta además a que otras instalaciones situadas a lo largo del torrente podrían estar generando vertidos ocasionales propios.






