Las carreteras de Ibiza y Formentera no son solo arterias de contacto entre punto y punto de las islas sino que, si nos fijamos bien, cuentan historias, muchas historias… pero solo a quienes están dispuestos a escucharlas.
Hay piedras pintadas de vivos colores que señalan el camino de entrada a una casa y hay globos atados a la farola de un cruce que anuncian un cumpleaños. Hay sillas desparejadas por las cunetas que explican que ahí falta una marquesina donde esperar el bus. Y también hay flores —a veces frescas, otras secas, casi siempre de plástico, descoloridas por el sol y el tiempo— que nos cuentan historias de amor por los que ya no están.
Señalan el lugar exacto donde alguien, un día cualquiera, salió de casa y no regresó, a la vez que nos recuerdan, también, que la memoria de los que se quedaron nunca olvidará sus nombres.
Estas flores cumplen, incluso, una función que probablemente no pensaron quienes las pusieron y es que, para muchos conductores y conductoras, es la certeza de que la carretera es un lugar de amenazas, en el que conviene ir atento y soltando el pie del acelerador.
Sin buscar ninguno en concreto y en solo una mañana recorriendo algunas de las carreteras de la isla, encontramos 13 puntos de recuerdo a personas fallecidas en el asfalto.
Los ramos, salvo en un caso, no están identificados con el nombre de su destinatario, pero, cruzando la ubicación de cada ramo con la hemeroteca de los últimos años, encontramos noticias de fallecidos en carretera en todos esos puntos, identificados en varios casos como puntos negros de las carreteras de Ibiza.
Es más, para tomar las fotografías vamos en todo momento ataviados con un chaleco reflectante, mientras muchos vehículos pasan a nuestro lado como una estela, a más velocidad de la permitida.
El cruce que ya ha matado tres veces
Comenzamos nuestro itinerario de memoria en la PM-803, carretera de Sant Josep en el cruce con la calle Diputat Josep Ribas, donde se ha producido el accidente mortal más reciente en Ibiza.
Allí hay, atados al guardarraíl, tres ramos de flores frescas, ahora ya secas, con mensajes de «con cariño» y «no te olvidaremos». Vemos, muy cerca, otro ramito atado al árbol de la intersección, de un accidente anterior. No es casualidad: este punto se ha cobrado ya varias vidas.

Las flores más recientes se corresponden con el siniestro del pasado 18 de agosto de 2026, cuando murió un motorista de 35 años al chocar su moto contra una furgoneta. En la prensa local ya señalamos entonces que era el segundo accidente mortal en ese mismo cruce en apenas dos años y medio. El anterior había ocurrido el 6 de febrero de 2024, cuando falleció una mujer de 35 años que viajaba de acompañante en una moto, al chocar contra un camión que giraba hacia esa misma calle. Y hay un tercer antecedente, más lejano en el tiempo porque en enero de 2013 murió una mujer que viajaba como copiloto en un coche que fue golpeado por un monovolumen al girar hacia la zona deportiva.
Tres muertes documentadas en el mismo cruce, señalado frecuentemente por los vecinos por su peligrosidad y en el que se reclama una rotonda.

La memoria de Juan Carlos Padilla en Cas Pagès
Frente al restaurante Cas Pagès, en la carretera que une Santa Eulària y Sant Carles, hay una cruz de forja con unas iniciales, C.P. y un letrero que dice: «Eres la luz que ilumina nuestro camino».
Se llamaba Juan Carlos Padilla, tenía 49 años, estaba casado y tenía dos hijos, y trabajaba como encargado del departamento de recambios en un comercio náutico de la isla. Murió el 16 de octubre de 2024, sobre las siete y media de la tarde, cuando su moto chocó contra un todoterreno cuya conductora, según determinó después la Guardia Civil, había invadido el carril contrario. La investigación se abrió por un presunto delito de homicidio imprudente contra la conductora, de 47 años, que dio negativo en la prueba de alcoholemia.


De los memoriales encontrados es el único en el que encontramos tan claramente identificada a la persona añorada y uno de los que mejor se ven desde la carretera. Un recuerdo claro y firme de quienes no olvidarán al marido, al padre, al compañero de trabajo.
Una madre, una hija y dos jóvenes más en Santa Gertrudis
A un lado de la carretera de Santa Gertrudis, cerca de donde estuvo la famosa tienda Sluiz, hay dos puntos de flores: uno con un ramo y un pequeño peluche con un «te quiero» y el otro, casi pegado, con flores artificiales. Al otro lado de la carretera y a pocos metros, hay otro ramo de flores.
No muy lejos, cerca de la rotonda junto a la ITV y el Amalur encontramos uno de los memoriales más llamativos por la profusión de elementos: reúne flores secas reales, muchas artificiales y un flamenco de plástico, además de algunos mensajes de recuerdo pegados al poste que no se pueden leer bien porque están cubierto de flores.
La falta de identificación de estas flores hace imposible vincularlas directamente a los siniestros que ha registrado esta vía, lo que sí nos indican es que este punto ha vivido numerosas tragedias.




Entre otros accidentes, recordamos uno especialmente trágico. El 3 de mayo de 2023, una mujer británica de 42 años residente en Ibiza conducía por esta carretera con su hija de 7 años cuando un coche que circulaba en sentido contrario perdió el control, chocó contra el guardarraíl e invadió su carril. La mujer murió mientras que la niña resultó gravemente herida. La autora del siniestro había protagonizado un incidente previamente en Can Caus.
Apenas tres meses antes, el 3 de febrero de 2023, habían muerto dos jóvenes de 21 y 19 años en otro accidente de moto en el mismo eje viario, entre Santa Gertrudis y Sant Miquel. La prensa local calificó entonces la zona, sin rodeos, como un punto negro.
Ángel Nieto y el mural de Can Clavos
No muy lejos del punto anterior, en la EI-400, a la altura de Can Clavos, no hay un ramo atado a un poste sino un rostro roderado de laureles pintados en un mural que conmemora el accidente mortal de Ángel Nieto.
El expiloto sufrió el impacto el 26 de julio de 2017, cuando un coche golpeó por detrás al quad que conducía. Nieto sufrió un traumatismo craneoencefálico y falleció ocho días después, el 3 de agosto de 2017.

Detrás de este mural, además del recuerdo, hay una historia judicial larga, la causa se archivó, la Audiencia Provincial ordenó reabrirla en 2018, la conductora declaró como investigada en 2021, y finalmente, en febrero de 2024, la Audiencia Provincial de Palma la archivó de manera definitiva.
El mural también ha pasado por avatares, ya que el original fue pintado por encima por error y tuvo que se ser rehecho.
Al margen de la anécdota, este punto ya es un lugar de referencia para los motociclistas e incluso está identificado en Google Maps.
La recta de entrada a Ibiza que registraba frecuentes atropellos
En la Avenida de Sant Josep, a la entrada de la ciudad de Ibiza, hay una zona industrial a pie de carretera que genera momentos de peligro por la frecuente salida y entrada de coches a autolavados, concesionarios y talleres. Pero esa peligrosidad evidente nada tiene que ver con la que ocurría antaño, cuando la velocidad de los coches de entrada por esa vía era altísima y se producían frecuentemente atropellos y accidentes.

Encontramos aquí dos puntos con flores: Unas atadas con bridas a una farola en una una recta que hoy tiene radares —limitada a 50— pero que durante años se tomaba a mucha velocidad. Unos metros más adelante, junto a un paso de peatones, otro ramo de flores blancas cuelga, en alto, de un poste de luz.

Encontramos accidentes documentados de hace años en esta vía. Un ejemplo, el 8 de febrero de 2013 un hombre de 66 años murió atropellado por un BMW que perdió el control e invadió la acera, cerca de la rotonda de ses Figueretes.
El hombre que bajó del coche
Y es que muchos de los siniestros documentados no son de muerte de conductores o acompañantes, sino de peatones.
Junto al aparcamiento no oficial del mercadillo de Las Dalias hay flores de plástico con forma de girasol y un corazón que llevan allí mucho tiempo, sin ninguna identificación visible.

El 13 de julio de 2016, un vecino de Santa Eulària de 60 años y nacionalidad francesa aparcó su coche en el arcén de esta misma carretera, bajó y entró en la calzada. Un coche que circulaba hacia Santa Eulària lo atropelló. Aquel tramo llegó a acumular tres atropellos mortales en apenas seis meses, lo bastante grave como para que la prensa local lo señalara expresamente como uno de los puntos negros de la isla.
S’Argentera: la Harley y el Porsche
No muy lejos de allí, en la rotonda de Sant Carles, hacia las minas de s’Argentera, un ramito de flores siemprevivas sigue atado al guardarraíl.
De nuevo, este punto no tiene un nombre o fecha concreta, pero enseguida encontramos referencias a un accidente mortal en ese punto.

El 9 de julio de 2024 murió allí un motorista de 79 años que circulaba en una Harley-Davidson y chocó frontalmente contra un Porsche. El impacto fue tan fuerte que el coche salió despedido fuera de la calzada y tuvo que ser retirado con grúa. El motorista entró en parada cardiorrespiratoria y los sanitarios no pudieron reanimarlo.
Insistimos, aunque las flores no se pueden vincular directamente a los siniestros reflejados, es evidente que son puntos aparecen enseguida relacionados con accidentes mortales.
Jardín Mediterráneo: una joven de 24 años, una mujer de 39 años
En la carretera de Santa Eulària, cerca de Viveros Jardín Mediterráneo hay, atado a una señal, un ramillete de flores artificiales, un llavero, un corazón y un mensaje —»de tu prima»— ya casi ilegible bajo el sol.
El 12 de abril de 2012, una joven de 24 años murió atropellada por una motocicleta a la altura de este mismo vivero, hacia las diez de la noche.



Otro accidente mortal en este mismo punto es más reciente: del 8 de noviembre de 2025 una mujer de 39 años y nacionalidad brasileña falleció y otras cinco personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad— en un accidente de tráfico ocurrido ala altura de Viveros Mediterráneo: https://www.noudiari.es/local-ibiza/una-joven-pierde-la-vida-en-una-colision-frontal-un-golf-y-un-bmw-de-alquiler-en-ibiza/
Sant Rafel: una cruz de madera sin nombre
En la carretera hacia Sant Rafel, una cruz de madera sostiene un ramo de flores ya secas, colocada sobre una señal reflectante. Hay al menos dos antecedentes de accidentes mortales en esa zona —un vecino de Santa Gertrudis de 65 años que sufrió una salida de vía en moto en 2020, y un joven canadiense de 26 años que murió en 2019 tras invadir el carril contrario en la EI-631—, pero ninguno de los dos puede confirmarse como el objeto del memorial sin más datos sobre el terreno.

El ritual de las flores: antropología de los santuarios espontáneos en el lugar de la muerte
Esta práctica de marcar con flores el lugar donde alguien ha muerto no es un gesto aislado ni meramente sentimental, sino un fenómeno documentado y estudiado desde la antropología y el folclore bajo el nombre de «santuarios espontáneos» (spontaneous shrines) o «memoriales de carretera» (roadside memorials).
El antropólogo Jack Santino, en su volumen de referencia Spontaneous Shrines and the Public Memorialization of Death (2006), sitúa estas prácticas dentro de un lenguaje del duelo, capaz de dar forma simbólica al hecho inasimilable de una muerte injusta o prematura.
En la misma línea, la antropóloga Sylvia Grider ha analizado estos memoriales como una forma de expresión popular que no responde a reglas fijas, situándolos en un continuo que va desde los accidentes de tráfico hasta las «bicicletas fantasma» en el lugar de atropellos ciclistas o los memoriales improvisados tras tragedias colectivas como Columbine u Oklahoma City.
Desde una perspectiva más comprensible, se ha señalado que la acumulación de flores, velas y mensajes escritos en el lugar de la muerte permite a los vivos mantener un vínculo continuo con la persona fallecida, transformando ese punto geográfico en lo que Hallam y Hockey (2001) describen como un espacio de contacto simbólico prolongado con el ausente.
Sabemos que hay muchos más memoriales por víctimas de siniestros en Ibiza y Formentera, algunos en carreteras secundarias, y tal vez el más famoso de ellos sea el dedicado al accidente aéreo de 1971, y sabemos también que algunos han desaparecido: la reforma de la rotonda de los Cazadores —un cruce que se ha cobrado vidas y ha dejado a personas gravemente heridas, y que ahora mismo está en obras— o las obras en la carretera de Santa Eulària-Ca na Negreta se ha llevado por delante, junto con el asfalto viejo, parte de esa memoria improvisada. Pero, precisamente, las reformas buscan que estos accidentes no se vuelvan a repetir.
Algunos datos
El objetivo de este reportaje no es el estadístico pero sí hemos repasado los últimos datos desglosados que permite consultar la Dirección General de Tráfico (DGT) que muestran que en el período 2020-2004, cinco años, murieron en Ibiza y Formentera 46 personas en accidentes de tráfico, de las que 5 fueron peatones, 23 motoristas o conductores de ciclomotores (19 y 4, respectivamente), 13 conductores de turismos, tres ciclistas, un camionero y un conductor de furgoneta.
2026 todavía no ha terminado pero estos son algunos de los accidentes mortales recientes en Ibiza y Formentera:







«para tomar las fotografías vamos en todo momento ataviados con un chaleco reflectante, mientras muchos vehículos pasan a nuestro lado como una estela, a más velocidad de la permitida.»
Habría que decir que van a más velocidad de la LEGAL.
La permitida sabemos que es mucho más elevada que la legal. Hasta coches de policía y guardia civil la superan sin ir de emergencia.
Trabajazo.
Hacía tiempo que no disfrutaba leyendo el periódico.
Muchas gracias por tu comentario, Adrián.
Si aquest reportatge serveix per no repetir aquestes histories i mentalitzar-nos d’una vegaa per totes, benvigut siga. No està de mes haver-nos recordat que això no afecta sols a la persona/es implicades, darrera hi ha families, amics,… Descansin En Pau tots.
Així és, en certa manera aquest reportatge recorda que aquestes històries no són només un titular de premsa o una xifra en una estadística, sinó que deixen un dolor immens que no s’apaga, i que això també ha de ser una crida d’atenció per a les autoritats competents i per a nosaltres, com a conductors i conductores. Gràcies!
os habéis olvidado el santuario de plantas flores y demás creado por el.padre de dos chicas fallecidas hace un año aproximadamente o tal vez dos no estoy segura,en la carretera que va hacia las Playas de Compte,un poco antes del cruce del bar Stop By Mesa a mano derecha junto a la carretera.
Hola, Candela, gracias por tu comentario. Tomo nota… desgraciadamente ha habido demasiados accidentes en Ibiza y hay muchos lugares que no aparecen en el reportaje, algunos en carreteras secundarias como esta. Pasaremos por allí para incluirlo también. Gacias