La temporada turística arranca en Ibiza con el motor a pleno rendimiento… pero sin gasolina humana suficiente. Mientras hoteles y restaurantes afinan su maquinaria, la secretaria general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT en las Pitiüses, Guadalupe López, dibuja un escenario tan paradójico como inquietante: empleo hay, pero faltan trabajadores porque no tienen dónde dormir. Entre “camas calientes”, sobrecarga laboral (precisamente porque no se cubren las plantillas pero el trabajo hay que sacarlo igual) y sueldos que no alcanzan para vivir en la isla, la sindicalista lanza un aviso claro: el modelo turístico de Ibiza puede estar tensándose hasta el límite.
— ¿Están teniendo mucho trabajo en los sindicatos en este arranque de la temporada 2026?
— Bueno, sabemos cómo son los principios de temporada. Ahora mismo, por el tema de los llamamientos, que no se hacen bien. Tenemos otro pico de trabajo a finales de temporada con los finiquitos.
— ¿A qué se refiere con que «no se hacen bien los llamamientos»?
— El convenio de hostelería es muy claro y dice que los llamamientos se tienen que hacer por orden de antigüedad. La gente se preocupa porque han llamado antes a compañeros con menor antigüedad.
Hay que tranquilizar y decir que hay unos plazos para poder llamar y que lo harán.
— Al margen de este tema, ¿qué otras problemáticas abordan en el arranque de la temporada?
— Que viene muchísima gente y no tiene vivienda para vivir. Muchos de ellos hacen el viaje en balde desde la Península porque tienen que volver a sus sitios de origen. No tienen dónde dormir en temporada.
— Si tuviera que destacar la consulta que más les hacen los trabajadores, ¿cuál sería?
— [Lo piensa] Lo que más me preguntan ahora es el tema de las excedencias. Cómo pedir excedencias.
— Vaya, no esperaba esa respuesta, ¿y por qué quieren pedir excedencias?
— Pues porque hay gente que ya no puede venir a Ibiza porque no encuentra vivienda o le resulta demasiado cara y quiere saber si puede pedir una excedencia de su puesto fijo discontinuo en Ibiza. Han encontrado en sus pueblos de la península un trabajo donde a lo mejor ganan menos dinero, pero viven bien allí con ese dinero, mientras que en Ibiza malviven.
— ¿Les gustaría venir pero ya no pueden?
— Ya no les compensa. Y también está la gente que se va por el mismo problema. Es una pena que mucha gente de Ibiza se esté marchando.
Una pareja tal vez tira, pero si tienes niños ya tienes que pensar en el porvenir de tus hijos y ves que no tienes la calidad de vida que quieres darles… Ya no solo es la gente de la península que vinimos aquí a trabajar, sino mucha gente ibicenca que lleva toda la vida en Ibiza y que incluso tiene una vivienda o que tendrá una herencia. Les dices: “¿pero por qué te vas?” Y te dicen que porque ven que no avanzamos, piensan en sus hijos. Porque muchos de los que se van a estudiar fuera ya no vuelven porque en Ibiza ya no pueden comprar nada o alquilar nada.
Falta vivienda
— ¿Qué ofertas de vivienda se encuentran?
— Nos han llegado varios casos de camas calientes: les ofrecen la misma cama para pasar la temporada y uno duerme de día y el otro duerme de noche. El tema es muy delicado y la realidad es que nos estamos quedando sin profesionales dentro de la isla. Todos los establecimientos que se reforman necesitan muchísimo más personal y ese personal no llega. Y eso, a lo que nos lleva, es a que el resto tenga una sobrecarga de trabajo inasumible.
— ¿Y las condiciones de esas viviendas que ofrecen suelen ser dignas?
— Hay de todo: habitaciones que compartes y que están bien, pero hay habitaciones que, la verdad, es que yo creo que no viviría ni un animal en ellas. Sobre todo por el tema de humedades, por no tener ventilación, por no tener salida de emergencia… por muchos factores. Al final se meten ahí a vivir porque no les queda más remedio, pero lo están sufriendo luego todo el verano.
— ¿Estas condiciones las denuncia UGT?
— Sí, a Inspección de Trabajo y Seguridad y Salud. Pero el problema es que nos responden cuando ya acaba la temporada. Van saturados de trabajo.
— Una asociación de autocaravanistas dijo que se irían de Ibiza cientos de trabajadores porque ya no pueden vivir en autocaravanas.
— No tengo constancia. Sí que es cierto que hay trabajadoras y trabajadores que viven en autocaravanas y tenemos aquí muy cerca el asentamiento al lado del estadio Can Misses, que van a desalojar el 29 de abril. No sé dónde se van a meter y bastante desgracia tienen con vivir en esas condiciones.
— Las personas entrevistadas que viven ahí trabajaban en establecimientos de Sirenis y Pachá…
— Lo que no es normal es que Ibiza esté generando un lujo y luego otros tengan que vivir en las condiciones en las que viven. Aquí hay algo que se está haciendo mal.
— ¿Usted cree que las cosas están empeorando?
— Estamos yendo para atrás. No solo son trabajadores que vienen a hacer la temporada y no tienen dónde vivir, sino residentes de muchos años que no encuentran una vivienda de alquiler.
Lo enfocamos a los trabajadores, pero también tenemos que ver que hay mucha gente de la isla que se está marchando porque no encuentra vivienda. Los salarios no pueden asumir el encarecimiento de la isla y por ello deciden irse después de llevar muchísimo tiempo aquí… es que incluso hay ya gente ibicenca con este problema, nativos de la isla de toda la vida que se están marchando. Pienso que es para hacérnoslo mirar. Como sociedad estamos fallando.
Condiciones laborales y falta de personal
— Como no completan la plantilla, ¿los empresarios ofrecen hacer horas extra o trabajar más días de la semana a los trabajadores que ya tienen?
— En los meses de verano vas a muchos sitios y encuentras a la gente colapsada por la sobrecarga de trabajo… y luego porque ya sabemos que en julio y agosto Ibiza es lo que es y está colapsada por todos lados.
El futuro de Ibiza me preocupa. Si al final los trabajadores optan por no venir, sabemos cuál es el motor de la isla. Y si no vienen, o no podrán abrir los establecimientos o… no sé, esto será como en el salvaje oeste, una pelea para quitarse los trabajadores unos a otros.
Estamos viendo que a las camareras de piso, en lugar de hacer 15 habitaciones, les están dando 18 o 19, y al cocinero le dan más horas extra porque no hay personal y el trabajo tiene que salir.
— ¿Sigue pasando que hay trabajadores que no libran en toda la temporada, como pasaba hace 20 años?
— Está todo mucho más controlado. Lo que sí es cierto es que hay gente que, voluntariamente, se ofrece a trabajar su sexto día. Nosotros, como sindicato, tenemos que defender lo que firmamos: cinco días de trabajo y dos libres. Pero también reconocemos las características que tiene la isla. El sexto día es voluntario y, si a las dos partes les viene bien, nosotros no vamos a objetar nada. Pero insisto en que tiene que ser voluntario, no obligado.
Algún empresario, a cambio de que trabajes ese sexto día, te ofrece la vivienda. Son acuerdos entre trabajador y empresario que están totalmente fuera de convenio.
— ¿La falta de trabajadoras y trabajadores es generalizada en todos los sectores?
— En todo lo que llevamos nosotros como sindicato hay falta de trabajadores: transporte, seguridad, limpieza, hostelería, comercio…
— Desde su punto de vista, ¿esta temporada va a ser mejor o peor laboralmente que la del año pasado viendo estas realidades?
— Lo que va a pasar, como el año pasado, es que otra vez no se van a cubrir las plantillas y las personas que cubran plantilla, sobre todo en el sector de hostelería, serán aquellas que estén dando vivienda a los trabajadores.
Empresas, salarios y competencia
— En la encuesta de actividad de la Pimeef explican que hay un 35 por ciento de empresas de la isla que ya ofrecen vivienda a sus trabajadores para poder completar plantillas. ¿Les consta que sea así el porcentaje? ¿El empresario cobra o no cobra a sus trabajadores por esto?
— Antiguamente el empresario que daba vivienda no la cobraba. Ahora sí que es cierto que hay empresas que lo están empezando a cobrar… pero otras que no.
Ahí hay una competencia desleal entre ellos mismos, porque si yo no lo cobro y tú lo estás cobrando… al final estás teniendo un beneficio que yo no tengo por tener mi plantilla.
— ¿Y la mayoría de casos son de trabajadores que tienen que pagar o que no?
— Hay de todo. Pero sí que nos ha chocado una cosa: en muchos llamamientos a trabajadores para temporada les están ofreciendo el puesto de trabajo, pero les están quitando la vivienda que les ofrecían otros años. Personalmente pienso que es para que el trabajador pida una baja voluntaria y no pagarle la indemnización que le corresponde por ley si fuese un despido. Una manera de quitarse de encima trabajadores que no interesan. Saben que esos trabajadores que vienen de la península no van a venir a trabajar si no tienen vivienda.

— En la Pimeef también explicaron que muchos empresarios mejoran salarios para evitar fugas de personal, para retener plantillas. ¿Es cierto?
— Pues será para retener a los jefes, porque a una camarera de piso no le suben el salario. Le suben lo que marca el convenio, nada más. A un cocinero le pasa lo mismo, a un camarero le pasa lo mismo…
Supongo que eso será para gente que es de confianza de ellos, que tendrán cargos dentro de la empresa, porque el jardinero, cocinero, camarero, mantenimiento… todos siguen cobrando lo mismo.
— Pero sabemos que hay ‘robos’ de personal entre empresas. Si esto es verdad, ¿cómo se consigue? Entiendo que con un aliciente económico…
— Lo pueden hacer con la vivienda: yo te doy vivienda y además no te la voy a cobrar. Por ejemplo. La vivienda es moneda de cambio.
Sí que es cierto que entre los hoteles hay competencia entre buenos trabajadores y ofrecen un poquito más donde estás trabajando para retenerte, sobre todo a primeros jefes o segundos jefes…
Inspección de Trabajo
— Antes comentaba que Inspección de Trabajo no es nada ágil, ¿cómo está funcionando en Ibiza?
— Yo, como UGT, con Inspección de Trabajo estoy bastante cabreada. Porque las denuncias que pongo llegan tarde, mal o nunca. No puede ser que pongamos una denuncia en el mes de marzo o abril y que no tengamos resolución hasta final de temporada o incluso que el establecimiento ya esté cerrado. No digo que los que estén lo hagan mal, pero creo que no llegan. Necesitamos refuerzos.
— ¿Saben cuánto personal de inspección hay ahora mismo en Ibiza?
— Creo que son tres para toda la isla.
— ¿Y estas denuncias que se interponen en Inspección de Trabajo de qué suelen ser?
— Por norma general suelen ser por problemas en salarios o en derechos; por ejemplo, que les obliguen a hacer horas extra o a trabajar el sexto día…
— ¿Se ponen sanciones en estos casos?
— Si va a Inspección de Trabajo, sí, pero si cuando llega ya ha acabado la temporada… Lo suyo sería tener otra vez el refuerzo que venía de Inspección de Trabajo, como antiguamente. Venían en los meses fuertes, que era cuando hacían las actuaciones. Nosotros solicitamos que volvamos a eso.
Convenio de comercio y salarios
— Estamos ante la negociación del convenio de comercio, uno de los más grandes de Balears. ¿Qué plantea UGT? ¿Qué representación tiene en la negociación?
— Precisamente acabamos de presentar la plataforma de negociación el pasado 12 de marzo y el próximo miércoles 25 de marzo tenemos la primera reunión de sindicatos con patronal. En la mesa de negociación hay 15 miembros, de los que nueve somos de UGT, cuatro de Comisiones Obreras y dos de USO. UGT pide un aumento del 17% en tres años e incluir unos pluses por las dificultades que tienen las islas y, en general, actualizar el convenio, que está un poquito obsoleto.
— ¿Qué esperan de los empresarios?
— La negociación siempre es dura. Nosotros no somos el enemigo de los empresarios, nosotros estamos para ayudar y que a los trabajadores se les cumpla el convenio mínimo y que estén bien trabajando.
Cada uno defiende los intereses que tiene que defender, pero hay que reconocer que el convenio de comercio tiene unos salarios no muy altos. Si en hostelería hay problemas para tener personal, en comercio los hay más, porque estamos hablando de salarios un poquito bajos. Muchas empresas grandes de comercio ya tienen convenios propios, pero en las islas hay muchos trabajadores afectados. Si queremos profesionales hay que actualizar el convenio a la realidad de las islas.
— ¿Cuál es el salario de una persona que trabaja como dependiente?
— [Busca en una tabla salarial] Una cajera de más de cuatro años de antigüedad está cobrando 1.219,54 euros brutos.
— Realmente es muy bajo el salario.
— Una camarera de piso está en más de 1.600; más las pagas extra está en unos 2.000 mensuales.
— En Ibiza, ¿se ha normalizado prorratear las pagas extra para hacerse la ilusión de tener un salario más alto porque, si no, no se llega a fin de mes?
— Sí, en comercio se ve mucho. Es una forma de engañar la nómina.
Modelo turístico y futuro
— ¿Volvemos al modelo de hoteles que dan vivienda a sus trabajadores como pasaba hace 30 años? ¿Qué tipo de viviendas ofrecen los hoteleros a sus trabajadores? ¿Son siempre dignas?
— Hay viviendas y viviendas. Es cierto que hay hoteles que quitaron las zonas de personal con las grandes reformas y ahora han vuelto atrás y sí que están buscando bloques de apartamentos para alquilar, o bloques antiguos que están reformando… o buscan pisos de alquiler para meter a la gente. La verdad es que hay pocos hoteles que tengan dentro del propio establecimiento viviendas para dar al personal, pero sí buscan este tipo de soluciones.
— Han proliferado las ferias de empleo organizadas por los ayuntamientos. ¿Son útiles?
— Pienso que estamos fallando en algo si se ofertan mil y pico empleos y solo hay 500 o 600 personas candidatas que pasan por la feria. El otro día estuve leyendo que había personas que habían venido expresamente de la península para hacer estas entrevistas…
Pero el año pasado creo que también pasó esto: que había más trabajos que candidatos. Creo que habría que buscar otras soluciones para poder captar a gente, que venga a trabajar como venía antiguamente… que sea atractivo venir a trabajar a Ibiza…
— …Pero esto pasa por la vivienda, ¿antes que ferias de empleo hay que hacer políticas de vivienda?
— Totalmente, empezar por políticas de vivienda y después irnos a las ofertas de empleo. Estamos viendo que la primera pregunta en una entrevista de trabajo es si eres residente en la isla, si tienes vivienda.
— Desde el sindicato, ¿qué medidas propondríais como solución a la crisis de la vivienda en Ibiza?
— Es un tema tan complicado que deberían sentarse muchísimas partes para poderlo abordar y cada uno aportar su granito de arena. Casi todo lo que se está construyendo ahora en Ibiza es vivienda privada, no es vivienda pública, muy cara, carísima.
La solución que han propuesto de las residencias para trabajadores no sé hasta qué punto sería factible. ¿Dónde las instalarían?, ¿quién estaría?, ¿sería por establecimientos o de varios establecimientos? Además, la palabra residencia es un poco… estudiantil. Los trabajadores no quieren vivir en el Ritz, pero sí tener unas comodidades mínimas: que haya aire acondicionado, un baño decente… Es que yo creo que los trabajadores no piden nada más que eso.
Y que, sobre todo, por las noches puedan descansar, porque si estás en un sitio donde tienes al lado un motor de aire acondicionado y está toda la noche, pues no vas a descansar bien y al final eso también te repercute en el rendimiento que tienes al día siguiente. Hay problemas relacionados con esta manera de vivir tan precaria.
— Puede sonar un poco catastrofista, pero, para terminar: ¿Creen que existe un riesgo real de colapso del modelo por falta de trabajadores? Es decir, ¿cómo ven el futuro de Ibiza?
— El futuro de Ibiza me preocupa. Si al final los trabajadores optan por no venir, sabemos cuál es el motor de la isla. Y si no vienen, o no podrán abrir los establecimientos o… no sé, esto será como en el salvaje oeste, una pelea para quitarse los trabajadores unos a otros.
Es que no sé qué decirte, pero sí que es cierto que hay que pegar un puñetazo en la mesa y buscar soluciones para estos trabajadores.
— ¿Hay una relación entre el modelo turístico por el que se ha apostado, que es el modelo de lujo, y los problemas que estamos encarando?
— Creo que es un fallo llevar la isla al lujo. En Ibiza había cabida para todo. El que quiere tranquilidad encuentra tranquilidad, el que quiere lujo encuentra lujo y el que quiere fiesta encuentra fiesta.
— ¿Se va perdiendo esa variedad?
— Ha sido una isla muy versátil en ese sentido, donde había cabida para todos, pero creo que ya no: hay muchísima gente, trabajadores o gente de ciudades que venían a la isla de vacaciones y ya no viene. Por llevar los establecimientos a donde los estamos llevando se van a otros destinos. Lo tenemos todo, no tenemos nada que envidiar a otros destinos. Pero los que venían con la familia para pasar una semana en un apartamento o en un hotel ya no vienen. Porque van a comer y les sablean, van al supermercado y ven precios tres veces más caros que en Madrid, e incluso los combustibles más caros… y más caros que van a estar.







Si la gente tuviera dignidad y no alquilara estos cuchitriles no habría este mercado. Si no puedes permitirte vivir aquí lo lógico es marcharse.
Se le da más importancia a que no vengan trabajadores que a que se vayan ibicencos por el alto coste de vida.
Ya se ha asumido que Ibiza es una isla para ricos y temporeros.