Jordi Masip Guiu (Lleida, 1972) llegó a Ibiza en 2001 para participar durante unas semanas en una campaña de vacunación contra la lengua azul. Como le ha pasado a tantas personas, esos días se han convertido en años y, más de dos décadas después, le entrevistamos como Veterinario oficial del Consell d’Eivissa (junto a Joan Riera) y delegado del Colegio Oficial de Veterinarios de Baleares (COVIB) en Ibiza y Formentera. Conoce de primera mano la realidad del sector ganadero y los cambios que han vivido las explotaciones, la normativa sanitaria y la relación de la sociedad con los animales.
—Cuando he dicho a mis amigos que entrevisto al veterinario del Consell me preguntan por qué ya no se pueden tener gallinas en casa como toda la vida, por qué hay tanto control. ¿Es así?
—No es así. Por una parte tenemos lo que se llama autoconsumo y, por otra, las producciones para comercialización. En el caso de las gallinas sí hubo un cambio normativo a nivel europeo: un reglamento que obliga a inscribir en un registro oficial todos los lugares donde haya gallinas u otras aves de corral. En Ibiza mucha gente tiene diez o veinte gallinas para consumo familiar. El problema aparece cuando surge una enfermedad, como la influenza aviar o gripe aviar. ¿Cómo controlamos lugares donde no sabemos que hay gallinas? Por eso el registro es obligatorio: por trazabilidad y para poder actuar correctamente si hay un brote.
—Es decir, que puedes tener cuatro o cinco gallinas en casa pero hay que registrarse.
—Sí. Hay que registrarse e identificar a la persona responsable de esas gallinas, que llamamos titular de la explotación ganadera. Mucha gente dice que eso no es una explotación, pero normativamente sí lo es porque hay una especie ganadera, aunque sea para autoconsumo.
—¿Tiene algún coste económico?
—No. Solo hay que cumplir la normativa de bienestar animal y hacer la declaración anual del censo de animales. Sirve para tener una persona de contacto y, sobre todo, para saber dónde están esas gallinas. Se hace una declaración responsable, se presenta la solicitud y se inscribe.
—¿Desde cuándo está vigente esta obligación?
—Desde hace más de cinco años, cuando la influenza aviar empezó a ser un problema real en Europa. Tanto el ministerio como las comunidades autónomas insistieron más en que la gente registrara sus aves.
—Pero ha habido muchos bulos.
—Sí. Hay gente que dice que se las van a matar si no están registradas. Eso no es cierto. Simplemente hay que venir al Consell, hacer la declaración e inscribirlas. Si hay una denuncia porque los animales están en mal estado, se acude, pero no vamos casa por casa a comprobar cómo están las gallinas.
—¿A partir de qué número deja de ser autoconsumo?
—A partir de 30 gallinas.
—¿Ha habido algún brote de gripe aviar en Ibiza?
—Por suerte no hemos tenido ninguno por el momento, pero hay que estar siempre prevenido. Un caso de gripe aviar obliga a sacrificar todas las aves del corral.
Venta irregular de huevos
—Todos sabemos que en Ibiza hay cierto «tráfico ilegal» de huevos payeses.
—Si se detecta, eso sí va contra la normativa. ¿Por qué? Porque no hay control sanitario. En ese caso hay comercialización e interés económico, pero no hay análisis obligatorios como los de salmonela. Por eso se intenta atajar ese comercio irregular. No se puede hacer ningún tipo de comercio, ni pequeño ni grande.
—¿Reciben denuncias por este comercio?
—Sí, y se actúa por seguridad alimentaria.
Gripe aviar: situación en España
—Ha comentado que en Ibiza no hay casos. ¿Cuál es la situación en España?
—En Ibiza no, pero a nivel nacional sí ha habido muchos casos en el periodo epidemiológico actual. Eso ha llevado al Ministerio a confinar todas las aves de corral desde finales del año pasado hasta que la situación mejore. En el año epidemiológico anterior hubo 22 focos en aves silvestres. En el actual ya son 151 focos en aves silvestres y 16 en aves de corral. Cuando una explotación se infecta hay que hacer un vacío sanitario, es decir, sacrificar todas las aves. Estamos hablando de cientos de miles de aves sacrificadas en España.
—El confinamiento afecta también al autoconsumo.
—A todas las aves, obviamente.
—¿Cómo se transmite la enfermedad?
—Por contacto con aves silvestres o con material contaminado, sobre todo heces. Hay municipios con más riesgo como Sant Josep o Ibiza por su cercanía con humedales donde viven aves silvestres que son las transmisoras.
Matanzas domiciliarias: qué es legal
—Otro tema tradicional en Ibiza son las matanzas. ¿Se pueden seguir haciendo en casa?
—Sí, el sacrificio domiciliario de cerdos está permitido siempre que se cumplan unas condiciones. Tiene que ser exclusivamente para consumo de la unidad familiar. No se puede comercializar ni la carne ni ningún producto derivado. En explotaciones de autoconsumo el máximo son tres cerdos.
—¿También hay que declararlos?
—Sí. Hay que hacer una declaración indicando quién es la persona responsable, cuántos animales hay y dónde están.
—¿Las personas que realizan la matanza necesitan algún permiso?
—No, porque es autoconsumo. El único punto que costó introducir fue el aturdimiento previo del animal para evitar sufrimiento. Se hace con aturdidores, que son pistolas de perno cautivo.
—¿Por qué costó implantarlo?
—Porque se pensaba que afectaba a la calidad de la carne. No solo no afecta a la calidad de la carne sino que la mejora. El estrés afecta negativamente a la carne. Cuando el animal sufre hay reacciones que empeoran su calidad. Es más, hemos visto que las aves de corral que han sido ‘confinadas’ por la amenaza de la gripe aviar están produciendo menos. Estaban acostumbradas a pastar a sus anchas y estar más encerradas no les gusta y lo sufren.

—¿Hay controles sanitarios después de la matanza?
—Sí. Las personas que hacen la matanza tienen que tomar unas muestras para analizar la posible presencia de triquina. Es un parásito que puede causar problemas de salud graves. La carne cocinada se puede consumir ese mismo día, pero los productos crudos o curados no se deben consumir hasta conocer el resultado.
Enfermedades del ganado
—La peste porcina africana no ha llegado a Ibiza.
—No ha llegado. Está bastante acotada a una zona concreta de Cataluña y sobre todo en jabalíes. Todos los animales que entran en la isla proceden de explotaciones controladas con su documento sanitario de traslado, lo que reduce mucho el riesgo.
—¿Qué podría introducir la enfermedad?
—Un animal no controlado o material contaminado. Por ejemplo, jabalíes cazados en la península que alguien traiga en un vehículo. Sabemos que ha pasado, es decir, que se han traído jabalíes muertos en caza de cotos de la península, y hemos informado para que no vuelva a pasar.
Ataques de perros
—Los ataques de perros a ganado o a otros animales aparecen con frecuencia en las noticias. ¿Hay un problema en Ibiza?
—Yo no hablaría tanto de perros peligrosos como de tenencia irresponsable. Los perros no son responsables del ataque, lo es la persona que debería hacerse cargo de ese animal.
—¿Han aumentado estos ataques?
—Existe desde hace años una línea de ayudas del Consell para reponer ganado tras ataques de perros. Pero hay un problema: para acceder a la ayuda tienes que querer reponer el ganado. Y muchas personas, después de vivir algo así, dicen: “hasta aquí”. Volver a casa y encontrar dos ovejas heridas y cuatro muertas es muy duro. Por eso no tenemos constancia de muchos de esos ataques.
—¿Qué deberían hacer los afectados?
—Denunciar. Si hay perros sueltos en una zona hay que comunicarlo para que se capturen y se depuren responsabilidades.
Colonias felinas y gestión municipal
—Y ahora hablamos de gatos: la gestión de las colonias o su proliferación en zonas donde pueden ser un peligro para la fauna también preocupa.
—Todo depende de la gestión municipal. La transferencia de la gestión de las colonias, en base a la Ley de protección de los animales de compañía, ha supuesto para los ayuntamientos un trabajo enorme. Es mucho trabajo y el personal es el que es.
A finales del año pasado hubo una reunión para coordinar todo lo que son los planes de gestión municipales. Santa Eulària ya está en fase de redacción, por ejemplo. Los ayuntamientos se han puesto las pilas para poder cumplir con la normativa, pero evidentemente no es algo que se pueda hacer de hoy para mañana. Están actuando, pero la rapidez es la que permite la administración y los presupuestos son los que son.
—Partidos y asociaciones animalistas critican a menudo la gestión municipal del bienestar animal.
—Muchas veces no son conscientes de la dificultad de actuación que tienen los ayuntamientos. Aquí no estamos hablando de grandes ciudades como Barcelona o Madrid. La gestión no es la misma.

En las ciudades casi todo es zona urbana. En una isla como Ibiza te encuentras con zonas ANEI, zonas de protección, áreas naturales… La mayor parte del territorio es zona rústica y eso supone una gestión muy diferente a la de una ciudad. Tendrían que ver la realidad sobre el terreno para entender que se está haciendo realmente lo que se puede.
Fondos de inversión y clínicas veterinarias
—Entrando en temas más profesionales del sector. En la península vemos grandes grupos de clínicas veterinarias, con fondos de inversión que están comprando clínicas y afectando al veterinario de toda la vida. En Ibiza estamos más acostumbrados al veterinario que tiene su propia clínica. ¿Han llegado ya estas grandes empresas o todavía no?
—En Ibiza predominan clínicas pequeñas, pero no estamos exentos de que venga alguna multinacional o fondo de inversión y adquiera la gestión de alguna clínica. Si ven que es rentable, estos fondos de inversión irán a por ello. Evidentemente, ya no sería una gestión tan personalizada, sino más basada en si el negocio da rentabilidad o no.
La ley del medicamento veterinario
—Otro tema polémico es el de la dispensación de medicamentos en las clínicas, con casos de veterinarios multados por venta directa.
—La ley del medicamento veterinario cambió radicalmente hace un par de años y prohíbe ciertas prácticas que no siempre encajan con la realidad del día a día en una clínica. En un principio la ley no permitía prácticamente vender nada desde la clínica, pero eso puede ir en contra del bienestar del animal. Imagina que el medicamento no lo tienen en la farmacia o que es fin de semana y están cerradas. El animal no puede esperar hasta el lunes para empezar el tratamiento.
Por eso ha habido una lucha por parte del sector y conversaciones con el ministerio para intentar negociar algunos cambios. Al final se ha flexibilizado un poco la normativa, aunque no todo lo que el sector querría. Lo contrario habría ido claramente en contra del bienestar animal. ¿Cómo no vas a poder facilitarle a un animal una medicación si hasta el lunes no la puedes conseguir en una farmacia?
A veces, cuando se redactan normativas, se escapan ciertos enfoques que luego se pueden corregir cuando se ve que algún punto no funciona bien en la práctica.
Boom de mascotas y estrés en la profesión veterinaria
—Ha habido un aumento palpable y llamativo de mascotas en Ibiza. Me imagino que esto también ha generado más presión en las clínicas. ¿Hay falta de profesionales para cubrir todo el trabajo?
—Hace poco salió un informe que indicaba que la profesión veterinaria es una de las que tiene mayor índice de suicidio o intentos de suicidio. Según ese estudio, uno de cada diez veterinarios pensó en quitarse la vida en 2025, seis de cada diez han experimentado síntomas de depresión y más del 90% ha sufrido ansiedad relacionada con su trabajo.
¿Por qué? Porque es una profesión con mucho estrés. ¿Personal suficiente? Nunca hay suficiente personal, y en Ibiza todavía menos. No puedes traer fácilmente profesionales de la península por el problema de la vivienda.
—¿Hay dificultades para encontrar veterinarios?
—Sí. Cada vez hay más mascotas, cada vez hay más trabajo y el personal sigue siendo prácticamente el mismo. A eso se suma toda la carga burocrática. Por ejemplo, ahora existe la obligación de registrar todos los tratamientos con antibióticos en una plataforma del ministerio. Hay un plazo para hacerlo y, si no, también estás incumpliendo la normativa. Se han ido sumando muchas obligaciones administrativas que han cargado aún más de trabajo a las clínicas. Si ya era un sector con mucha presión, cada nueva exigencia añade más estrés. También están las guardias, los fines de semana, las horas intempestivas… Todo eso acaba pasando factura.
La situación de la ganadería veterinaria en Ibiza
—¿Cómo está la situación de los veterinarios que trabajan con ganadería en Ibiza?
—A nivel de Ibiza, la mayoría de los veterinarios colegiados trabajan con animales de compañía. En el ámbito de la ganadería hay muy pocos. Hay dos veterinarias que llevan la mayor parte del trabajo: asistencias clínicas, vacunaciones, controles sanitarios, higiene y bienestar animal.
Alguna otra persona también realiza estos trabajos, pero en total serán unas cuatro personas dedicadas a ganadería. En caballos quizá haya otras cuatro personas más. Por tanto, no hay mucha gente trabajando en este sector.
Veterinarios colegiados en Ibiza
—¿Cuántos veterinarios colegiados hay en Ibiza?
—En Ibiza y Formentera hay actualmente 104 veterinarios colegiados.
—Supongo que esa cifra habrá aumentado con el crecimiento del número de mascotas.
—Sí, aunque cada año también hay altas y bajas. Hay gente que se marcha a la península. Ese es otro problema que afecta a todos los sectores: la falta de personal y los problemas de vivienda.
Una profesión muy vocacional
—Además es una profesión muy vocacional. No creo que cualquiera pueda hacer lo que hacéis vosotros.
—Todas las profesiones se llevan mejor cuando hay vocación. Pero sí, en el caso de la veterinaria es algo muy importante.







