El cazador ibicenco Vicent Torres Roig ha firmado este sábado una actuación para el recuerdo en el XXXIV Campeonato de España de Caza de Becadas, celebrado en los exigentes terrenos de Cangas de Onís (Asturias). Torres ha logrado un meritorio quinto puesto, logrando así uno de los mejores resultados jamás alcanzados por un representante de Ibiza en la competición de más nivel del calendario nacional (y probablemente internacional) de esta modalidad.
Acompañado por su perro Loki, el ibicenco se enfrentó a cerca de medio centenar de especialistas en una prueba marcada por la dureza del terreno y la imprevisibilidad de la especie. Torres finalizó la jornada con un tiro y una becada capturada, un registro que le permitió empatar con auténticas leyendas de este deporte, como el navarro Juanma Esain —mito de la caza nacional— y el propio campeón de España del año pasado.
A las puertas de la gloria
La suerte fue el único factor que privó al representante de la delegación balear de un resultado aún mayor. Durante la prueba, Vicent Torres avistó otras dos becadas a las que, por lances del juego, no pudo disparar. De haber completado el cupo, el ibicenco se habría proclamado campeón de España.
La expedición ibicenca también contó con la presencia de Antonio Roig «Malacosta», quien ejerció como juez para otro participante en una cita que reunió a los 30 mejores hombres y 15 mujeres del panorama nacional.
Bajo criterios de sostenibilidad y gestión responsable, la prueba mantuvo un cupo máximo de tres piezas por participante. Con este quinto puesto, Vicent Torres Roig no solo deja el pabellón insular en lo más alto, sino que se consolida como uno de los nombres propios de la caza deportiva en nuestro país.
Perfil: Vicent Torres, el instinto forjado entre el mar y el monte
Detrás del éxito histórico en Asturias se encuentra un hombre cuya vida ha estado ligada al entorno natural de la isla. Vicent Torres Roig (Ibiza, 1974) representa esa estirpe de deportistas ibicencos que entienden la actividad cinegética como un legado.
Aprendiz de su padre, Vicent creció recorriendo los montes de la isla, adquiriendo de primera mano los secretos del rastreo y el respeto por las piezas. Sin embargo, su destreza y temple no solo se han pulido en tierra firme. Durante años, Torres fue un destacado pescador submarino, una disciplina que exige una capacidad física y una concentración extremas.
Fue en las aguas de Cala Pada, en el municipio de Santa Eulària, donde desarrolló gran parte de su aprendizaje como pescador. Esa «escuela» bajo el mar le otorgó la paciencia y el ojo clínico que hoy aplica en la caza de la becada, posiblemente la modalidad más técnica y exigente que existe. Este quinto puesto nacional es, en realidad, el fruto de toda una vida dedicada a perfeccionar el instinto en los paisajes de Ibiza.





