Hoy es la primera jornada de rebajas en Ibiza pero ni tan solo en el centro neurálgico del despilfarro de Vila, la avenida Bartolomé Rosselló, se percibía esta mañana ese frenesí del inicio de las rebajas de otros años. El bolsillo está tocado, que no hundido, y aunque eso se nota menos o nada en las tiendas de las grandes superficies que hoy acaparan el tráfico comercial, sí lo sufren especialmente los comercios locales de toda la vida.
Haciendo balance de la campaña de invierno, que se pretende impulsar con estas rebajas de enero, Pepita Tur, propietaria de la tienda local de ropa infantil Mimitos, en la zona comercial más cercana al Mercat Nou, equipara las ventas durante la Navidad y Reyes a las del curso pasado, ni mejor ni peor, pero no se muerde la lengua en cuanto a las capacidades poco milagrosas del bolsillo medio ibicenco en estos tiempos. “La sensación es que la gente no tiene un duro”, dice con algo de humor pero también con una píldora de sinceridad. “En fiestas quizá no se miran tanto el precio”, dice, “pero ahora es otra cosa”. En su caso, además, también menciona que la campaña de Reyes se quedó corta, al adelantarse la llegada de Sus Majestades al 4 de enero, un día antes de lo previsto debido a las lluvias. “El adelanto de la cabalgata al domingo hizo que perdiésemos un día de ventas muy importante”, lamenta Tur.
En su comercio están de compras Irene y su madre Pepi, quienes solo se han dado cuenta de que las rebajas ya habían empezado esta misma mañana por los carteles de los escaparates, cuando se disponían a hacer un cambio de un regalo de Reyes. “Intentamos comprar en comercio local”, asegura Irene, mientras revisa con su madre dos bodies infantiles. Irene ya va cargada con un par de bolsas de una tienda de gran superficie, no planeadas, eso sí. “Al final acabo comprando lo que no está en rebajas”, admite. Su madre Pepi añade que intentan evitar “compras compulsivas”, y se decantan simplemente por “lo que se necesita”. En su caso, hoy era un abrigo para afrontar un invierno que ha empezado peleón. Este lo han adquirido sin descuento, “porque lo que está en rebaja no suele ser muy bueno”, concluye la hija.

Otro de los comercios locales en los que la mañana empieza con carteles de rebajas es la tienda de ropa Trazos, en la que Álex, propietario, comienza a colocar carteles con un 30% de descuento. Empieza con optimismo la campaña de invierno tras un verano en general muy bueno, pero matiza que su clientela y compañeros del metal, vecinos comerciantes, comparten una preocupación generalizada: “La isla se ha vuelto prohibitiva y eso repercute en que la gente no tenga ganas de gastar dinero en invierno”.
En su caso, con un negocio en funcionamiento desde hace 50 años en Ibiza, cuentan con una clientela fiel que no depende de campañas promocionales como el Black Friday. Para su tienda en la zona comercial paralela a s’Alamera, enero y febrero son meses tranquilos. Pero Álex va más allá del ambiente comercial. El vendedor tiene la sensación de que hay un miedo generalizado provocado por “lo mal que está el mundo” en el escaparate internacional, que afecta incluso al ánimo con el que se toman las decisiones más cotidianas, como gastarse el dinero en un capricho. “Iremos viendo”, concluye en referencia a la campaña de rebajas de 2026.
Reactivar el barrio, una reclamación de los comerciantes
En una calle cercana al Mercat Nou, reina el ajetreo de un primer día de regreso a la normalidad tras las vacaciones… No tanto el de un primer día de rebajas. En Gatzara, otro comercio local y familiar, encontramos a Encarna Planells, su propietaria, atendiendo a la clientela. Los días previos a las fiestas de Nochevieja es cuando más trabajan durante la campaña navideña debido al tipo de ropa que se vende en su establecimiento, de corte festivo, entre otros géneros. “Hay gente que ha esperado, pero al final hemos recuperado con las compras de última hora”, explica Planells, quien es, además, presidenta de la Asociación de Comerciantes de Vila. Sin embargo, para ella esta ha sido una campaña “rara, con quietud”, dice, refiriéndose no tanto al ambiente en su tienda, sino en las calles del centro cercanas al Mercat Nou y alrededores.

Su reclamación es que el Ayuntamiento trabaje para reactivar esta zona comercial como tal.
“Somos una zona de comercio que ofrece servicios de todo tipo todo el año”, explica Planells, “y necesitamos que se nos ayude, necesitamos calles iluminadas, seguridad y accesibilidad”. Lamenta que campañas puntuales como ‘Som Comerç’ quedan diluidas por la falta de promoción, y reclama que el lema ‘Ciutat del Nadal’ —utilizado por el Ayuntamiento de Ibiza en la programación navideña— no se aplique solo a la zona de Vara de Rey, epicentro de las actividades organizadas por el consistorio durante estas fiestas.
El Black Friday merma las compras navideñas
Precisamente, el presidente de la Asociación del Comercio Minorista de la patronal Pimeef, José Javier Marí Noguera, destaca a Noudiari el hecho de que la campaña navideña se está avanzando “cada vez más” en los últimos años debido, sobre todo, a la promoción del Black Friday. A su vez las promociones de Reyes se han avanzado a los días previos a Navidad, algo que afecta al calendario de ventas y la organización de los comercios.
Mercedes Prats, propietaria de la tienda de ropa moderna Pop-Up, lleva 25 años dedicada a esta industria desde diferentes comercios locales, ahora en la zona paralela a Bartolomé Rosselló. En su tienda, en la que se esmera por traer ropa de buena calidad y diferente a la de grandes superfícies, ya se ven carteles con descuentos de hasta el 30%, que irán en aumento en las próximas semanas. Aquí comienzan las rebajas con incertidumbre tras una campaña navideña mermada por el Black Friday, campaña de noviembre en la que, según cuenta, muchas personas aprovecharon para proveerse ya de regalos navideños.

“Antes teníamos un buen noviembre y un buen diciembre, con un stock estable y predecible” cuenta Prats, quien lamenta: “Ahora tenemos dos días de Black Friday en noviembre, que está bien, pero un noviembre y un diciembre más flojos, por lo que de balance quizá se reduce hasta un 15 o un 20% la venta”.
Prats recomienda a la clientela no hacer caso solo del cartel de descuento o del burro cargado de gangas, sino que se fije en la calidad del descuento y de la prenda descontada.
La realidad es, para esta comerciante, que las rebajas duran en la práctica una semana aunque se puedan extender dos meses. “Sabemos que el primer día la venta grande se la llevan las grandes [empresas], y mañana empezamos nosotros”.






