Pasan los años y nada cambia en la UD Ibiza. El conjunto ibicenco continúa ofreciendo la imagen de un equipo sin rumbo, irreconocible y muy lejos de las expectativas con las que arrancó la temporada. Ante el Eldense, en Can Misses, volvió a quedar claro que el problema es profundo: la UD Ibiza no juega a nada y transmite una preocupante sensación de impotencia.
El equipo visitante fue claramente superior y dominó el encuentro desde que se asentó sobre el césped. Los locales, en cambio, parecían reflejar el gris día que se cernía sobre el estadio: nublados, fríos… La borrasca sigue instalada en el club presidido por Amadeo Salvo que, pese a la inversión realizada, no encuentra recompensa deportiva. El resultado final, 0-1, fue incluso corto para los méritos del Eldense.
La situación empieza a ser límite. La UD Ibiza necesita refuerzos de manera urgente si no quiere verse abocada al descenso. Con la dinámica actual, el conjunto ibicenco es carne de cañón. El relevo de Paco Jémez en el banquillo no solo no ha servido para revertir la mala racha, sino que el equipo ha empeorado, algo que parecía difícil. En este contexto, la continuidad de Miguel Álvarez pende más que nunca de un hilo.
El Eldense plasmó su superioridad en el marcador en el minuto 35, cuando Hamza Bellari abrió la lata tras una acción bien elaborada. Unai Medina tuvo poco después una ocasión para igualar el choque, pero fue solo un espejismo en medio del desierto futbolístico que atraviesa un equipo deprimido, sin confianza y al que nada le sale bien por mucho que lo intente.
La metáfora médica encaja a la perfección: la UD Ibiza es hoy un paciente en la UCI, grave, con diagnóstico claro pero sin antídoto a la vista. Lo más preocupante es que nada garantiza que las decisiones que pueda adoptar el club vayan a mejorar la situación, sobre todo teniendo en cuenta la escasa puntería mostrada hasta ahora en materia de fichajes. Además, surge una pregunta inquietante: ¿qué jugador querrá aterrizar a estas alturas de temporada en un equipo con este panorama?
Este inicio de este 2026 se presenta decisivo para la UD Ibiza, que afronta una complicada papeleta para no caer al abismo que supondría el descenso, sobre todo después de haber comenzado el curso como uno de los candidatos al ascenso. El mundo al revés.
El portero, otra vez el mejor
La segunda parte no trajo la reacción esperada. De hecho, arrancó con una clara ocasión del Eldense, que siguió mostrando mayor solidez, mejor colocación y las ideas mucho más claras. Una jornada más, el portero Ramón Juan fue el mejor del conjunto local y evitó una derrota más dolorosa.
En el tramo final, el técnico del Ibiza movió el banquillo con cuatro cambios de una tacada, pero la apuesta no tuvo efecto alguno. El equipo ibicenco siguió sin alma ni argumentos futbolísticos.
Tiene trabajo -y mucho- la directiva de la UD Ibiza en este inicio de año para intentar enderezar una nave que hace aguas por todos lados. De no hacerlo, el equipo corre el serio riesgo de convertirse en un pecio hundido en el fondo de la clasificación. Mientras, la afición, hastiada, se desconecta, como muestra la asistencia al estadio, la más baja de todo el curso: 1.063 personas.






