Puede que Ibiza sea apreciada hoy como un destino seguro frente a otros de Europa oriental o de Oriente Medio y que el interés por España esté creciendo entre turistas que habitualmente eligen otros parajes, pero los empresarios y empresarias de la isla saben muy bien que una guerra, primero, es un conflicto de consecuencias imprevisibles y, segundo, que hay más posibilidades de que repercuta de manera negativa que positiva para una isla tan dependiente del transporte y las comunicaciones aéreas como esta.
Así lo ha dejado bien claro el presidente de la patronal de Ibiza y Formentera, Alfonso Rojo, que ha advertido de las consecuencias que el conflicto internacional de la guerra en Oriente Medio puede tener sobre Ibiza.
El ataque de EEUU a Irán ya está teniendo efectos negativos, como es el encarecimiento de los combustibles y su impacto directo en el coste del transporte de mercancías que a Ibiza solo pueden llegar por barco o avión.
“Hay una incertidumbre total”, ha resumido el presidente de la patronal. Y la palabra incertidumbre jamás es buena ni para la economía ni para el turismo.
Rojo ha explicado, además, que las compañías navieras tienen previsto aplicar el denominado BAF (Bunker Adjustment Factor), que es un recargo que pueden añadir y que está ligado a la fluctuación del precio del petróleo. «Se aplicó hace unos 15 años cuando el coste del crudo experimentó fuertes variaciones», pero lo cierto es que se ha usado en otras ocasiones, cuando fluctúa mucho el precio.
Subida del combustible desde el minuto uno y no justificada
El presidente de la patronal ha criticado, además, unas subidas demasiado rápidas: “Desde la segunda bomba que cayó ya subió entre 15 y 20 céntimos el litro de gasolina”, ha afirmado. El incremento acumulado se situaría ya cerca de 70 u 80 céntimos.
Rojo cuestiona esas subidas tan rápidas y repentinas porque el funcionamiento habitual del mercado del combustible no es de reacción tan inmediata.
Según ha explicado, la gasolina que se vende hoy en una estación de servicio suele haberse comprado aproximadamente un mes antes, por lo que considera que determinadas alzas no se corresponden con el precio al que se adquirió el producto. “Que no nos tomen por tontos”, ha afirmado.
Para la Pimeef el origen de las subidas podría encontrarse en los niveles más altos de la cadena de suministro energética y no estar justificadas. Ya se sabe… a río revuelto, ganancia de pescadores.
“Las estaciones de servicio compran los hidrocarburos a las grandes empresas”, ha explicado. “Si alguien ha subido el precio de un día para otro, habrá que mirar más arriba”, ha dicho, evitando responsabilizar a los empresarios de gasolineras.
Medidas internacionales para contener el mercado
Rojo ha insistido en que el problema principal ahora mismo es la falta de certezas. “No sabemos si Europa o los países productores liberarán más barriles para contener el precio ni qué medidas tomará el Gobierno”, ha señalado.
Precisamente, ayer la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la liberación de nada menos que 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas —la mayor de la historia— con el objetivo de contener el impacto en los precios del ‘corte de grifo’ de Oriente Medio.
La medida se aplicará de forma progresiva. El objetivo es que el precio del barril de Brent (referencia internacional que tiene 159 litros de petróleo) no se desboque más. Hoy está en torno a los 100 dólares.
La posibilidad de escoltar buques en el Golfo para garantizar la seguridad de las rutas marítimas, es otra medida que podría mejorar la situación. Actualmente ni las armadoras ni las aseguradoras son favorables a que se cruce el estrecho de Ormuz, bloqueado y asediado.
Para la patronal pitiusa, la evolución del precio del combustible será clave en las próximas semanas, ya que cualquier incremento en el transporte marítimo termina trasladándose a toda la cadena de suministro.






