La UD Ibiza se ha reencontrado con la victoria, la primera desde la llegada de Miguel Álvarez al banquillo. Un triunfo más que necesario para que el equipo, golpeado por una mala racha, recupere sensaciones, vuelva a creer en sus posibilidades y encare los partidos como una oportunidad de crecer y no como un problema sin solución. Sonríe de nuevo el bloque celeste, que se ha impuesto en casa al Algeciras por un marcador final de 3-0 en Can Misses.
Hay días en los que el fútbol se alinea y las cosas fluyen. Desde el inicio, la UD Ibiza mostró una versión mucho más sólida y confiada. Cuando apenas corría el minuto 13, un centro milimétrico de Bebé encontró a Davo, que firmó un potente y certero cabezazo para adelantar a los locales. Hacía varias jornadas que el conjunto insular no veía puerta tan pronto, y el gol actuó como un impulso emocional para un equipo que necesitaba agarrarse a algo.
Con confianza y mejores sensaciones, el cuadro celeste buscó ampliar la ventaja antes del descanso y lo consiguió. En el 44, Fran Castillo culminó una jugada de pared con un disparo colocado imposible para el portero visitante y estrenó su cuenta goleadora en lo que va de campaña. El segundo gol disparó los ánimos: sonreían los jugadores, la grada y un Miguel Álvarez que, pese a su convicción en la mejora del bloque, apenas había cosechado alegrías desde su llegada.
El técnico siempre pidió calma y tiempo para trabajar, y en esta primera mitad se vieron muchos de los pasos adelante que pregonaba. Los tres puntos, necesarios como el aire, asomaban en el horizonte.
Segunda parte: oficio, sufrimiento y sentencia final
Tras el descanso, el partido cambió de guion. La UD Ibiza, con el 2-0 a favor, dio un paso atrás y bajó la intensidad, mientras que el Algeciras tomó el mando con intención de recortar diferencias. Los visitantes dispusieron de ocasiones claras, pero el meta celeste respondió con solvencia, desbaratando las llegadas más peligrosas y manteniendo vivo el plan del equipo.
Cuando más apretaba el conjunto andaluz, llegó la acción que terminó de cerrar el partido. En el minuto 87, Sofiane aprovechó su oportunidad para firmar el 3-0, su primer gol de la temporada, redondeando una victoria que el Ibiza necesitaba como el aire.
Un triunfo que cambia el paisaje
En una liga tan ajustada, cada punto pesa, y este triunfo permite a los insulares engancharse de nuevo a la pelea por los puestos de play-off, objetivo declarado del club y para el que fue diseñada la plantilla.
Además del valor clasificatorio, la victoria supone un balón de oxígeno anímico para un vestuario que necesitaba una noche así.
La UD Ibiza vuelve a creer. Y esta vez, con argumentos.





