El invierno está siendo duro para los pescadores y para las pescaderías de Ibiza, y es que los sucesivos temporales en el mar han hecho mella a la pesca local y prueba de ello es la escasez de pescado de las Pitiusas en el Mercat.
“Llevamos prácticamente desde Navidad con muy poco pescado de aquí”, cuenta Carmen Moya, veterana pescadera del mercado de Vila.
Ella explica que desde las fiestas navideñas las salidas de los pescadores que le surten de género local se han visto reducidas por las sucesivas borrascas y alertas por fenómenos costeros de las pasadas semanas. El hecho de que los pescadores de arrastre ya tienen limitadas su salidas en 2026 a solo 143 días de pesca hace que estos sean muy selectivos a la hora de lanzarse al mar.
Lo habitual estos días es que la merluza, el gallo, la sepia, la sírvia, el gerret o el pulpo de aguas pitiusas estén bien presentes en las pescaderías. Tanto en Ibiza, como en Formentera, donde la cofradía de pescadores también lo ha confirmado a Noudiari, el comienzo de la campaña de sepia se retrasa precisamente por estas mismas razones.
“Hay mal tiempo y las barcas prefieren guardar los días de pesca para cuando mejore y haya más pescado”, dice Moya. Para llenar el mostrador, Moya se ve obligada a complementar la oferta con pescado de la península, de zonas como Denia o Altea, entre otras. Esto reduce el margen de beneficio, tras pasar por subasta y transporte, y hace que en ocasiones se eleve el precio.

“Ahora tenemos el boquerón a unos 15 euros, unos 3 euros por encima de lo habitual”, explica, “pero no nos queda otra”.
En cuanto al pescado local, las barcas de arrastre son las principales afectadas en Ibiza por los temporales de viento, y mientras estas quedan en tierra, por lo general, las pescaderías pitiusas se surten de lo que sí traen los llaüts de pesca, embarcaciones de artes menores, que pueden proveer de ciertos productos como el pulpo o el cabracho, en los días que han salido a navegar.
En la pescadería vecina, Pescados Vicente y María, especializada en pescado de proximidad o km 0, el mostrador no está tan colmado como otros días del año. En enero descansaron tras las fiestas, y han arrancado febrero a medio gas debido a la escasez de pesca local, su prioridad.
María Escandell, dueña de este establecimiento también veteranísimo, lo cuenta a Noudiari: “Nos ha afectado porque hay mal tiempo y ninguna de las barcas de arrastre está saliendo”.

Como en la pescadería vecina, ellos también se surten de lo que les traen algunos de los llaüts que sí han salido a navegar más días porque se permiten pescar más cerca de la costa.
“La pesca es muy reducida y la gente ahora busca especialmente el gerret d’artet,” dice Escandell, “pero para pescar gerret tiene que hacer buen tiempo y este año aún no hemos podido ni verlo”.
“Estos días que hemos abierto lo que está llegando de aquí es rascassa (cabracho), sepia, y alguna barca alicantina nos ha traído gamba fresca de esta zona”, explica Escandell. Sobre su mostrador, otro de los pescadores de llaüt le ha traído cinco pulpos de buen ver. Pero cinco pulpos contados, que un viernes a primera hora de la mañana vende a 24 euros el kilo. Lo habitual, cuenta la pescadera, es que el pulpo esté algo más barato, a unos 21 o 22 euros el kilo, pero entiende que los pescadores también han de hacer valer su trabajo y suban el precio.


Para Pescados María y Vicente es imprescindible el pescado local, y en estos días hacen equilibrios para no perder a la clientela leal, prefiriendo tener menos pescado en general sobre el mostrador, a traer más pescado de fuera con precios demasiado elevados.
Las borrascas Ingrid, Josef, Kristin, Leonardo, Marta y Nils no han dejado tregua a los vendedores. “No recuerdo haber pasado un invierno de mal tiempo así nunca, pero tampoco recordaba un verano que no hiciera nada de mal tiempo, como ha sido este verano, [y había más pescado]”, dice Escandell.
En el balance del año, prefieren hacer equilibrios confiando en que a largo plazo compensará, que pedir a la clientela de toda la vida un precio fuera de lugar.
Menos de 100 kilos en enero
Las experiencias en las pescaderías del Mercat Nou de Ibiza entran en la lógica de la distribución de pescado local de la marca Peix Nostrum, que aúna el pescado de las cofradías de Sant Antoni y de Ibiza. Su gerente, Toni Tur Serra, pescador y antiguo portavoz de la Cofradía de Ibiza, explica que pescar con temporales provoca un hecho indiscutible: “Sufres el doble y pescas la mitad”.
Él mismo solo ha salido con su llaüt siete veces en el mes de enero, cuando lo habitual es salir una media de dos o tres veces por semana (enero tuvo cinco semanas). Además, ha preferido quedarse realizando otras tareas que salir a navegar, y es que como dice Tur Serra, “el pescado no es tonto”, y se comporta de otra manera cuando hay mala mar.
El responsable de Peix Nostrum explica que en enero la Cofradía de Pescadores de Ibiza no habrá llegado a recibir ni 100 kilos de pescado, con las barcas de arrastre amarradas y apenas dos llaüts trabajando con asiduidad.
En febrero, esperan que las cosas mejoren. Pero preguntado por la previsión futura, también advierte: “La previsión del año es hacer todo lo que puedas mientras puedas”.
Habrá que mirar al cielo.





