El reciente balizamiento del muelle de sa Platgeta de Sa Punta, en Es Viver, ha provocado un profundo malestar entre los amarristas históricos ibicencos que tradicionalmente han utilizado esta zona del litoral. La medida, impulsada por el Ayuntamiento de Ibiza, tiene como objetivo —según fuentes municipales— proteger el entorno marino y evitar los fondeos ilegales que cada verano convierten este punto en un puerto encubierto.
El Consistorio ha instalado boyas para delimitar el espacio del muelle y poner fin a los amarres considerados irregulares, en el marco de un plan de protección del entorno marino que da continuidad a las actuaciones iniciadas el pasado año en la playa de Talamanca.
Desde el Ayuntamiento explican que se abre ahora un periodo de cortesía para que los propietarios de las embarcaciones que pasan el invierno en este enclave retiren sus barcos antes de principios de marzo. La intención municipal es recuperar este espacio costero y evitar que vuelva a convertirse en un punto de amarre no autorizado.
“Nos hemos quedado de piedra”
Sin embargo, la medida no ha sido bien recibida por todos los usuarios. La Asociación de Patrones de Barcos de Punta de Baix, integrada actualmente por 45 socios —todos ibicencos— tras conocer el anuncio municipal ha expresado públicamente, mediante una carta enviada a este medio, su “profunda sorpresa” ante lo que consideran «una expulsión sin previo aviso de un espacio que, aseguran, han utilizado de manera ordenada durante más de cuatro décadas».
Constituida en 1991 como entidad sin ánimo de lucro, la asociación afirma que su objetivo ha sido siempre preservar y ordenar el uso tradicional de la zona marítima de Punta de Baix, promoviendo la seguridad en la navegación y la convivencia responsable entre usuarios. Aseguran que, entre sus miembros, figuran antiguos pescadores profesionales y hombres de mar con una larga vinculación histórica a estas aguas.
Según exponen en una carta remitida a este medio, durante más de treinta años han mantenido acuerdos y autorizaciones con distintos gobiernos municipales, siempre —aseguran— dentro de un marco de colaboración institucional. Citan como ejemplo un acuerdo municipal de 2001 que modificó el trazado de balizas a 80 metros de la costa, documento que, afirman, refleja esa relación de entendimiento con el Ayuntamiento.
Asimismo, recuerdan que en 2023 mantuvieron una reunión con el actual alcalde, Rafa Triguero, en la que —según su versión— se mostró receptivo y dispuesto a contar con la asociación como interlocutor legítimo en la reorganización de los fondeos.
Reclamación de diálogo
Desde la entidad sostienen que, por primera vez en más de cuarenta años, se sienten desplazados de la zona sin un proceso previo de coordinación. Insisten en que su actuación nunca ha tenido ánimo lucrativo ni ha pretendido operar al margen de la administración, sino precisamente evitar situaciones descontroladas que pudieran perjudicar tanto al entorno como a los usuarios.
La asociación subraya que no busca polemizar, sino aportar contexto y recordar que detrás de esta situación hay vecinos de Ibiza y familias vinculadas históricamente al mar que consideran roto un marco de colaboración mantenido durante décadas.






