La plaza de Sant Jordi es el epicentro de las fiestas patronales de este pueblo salinero, y el próximo 23 de abril celebrará su día grande en una plaza parcialmente restringida por el Ayuntamiento de Sant Josep desde las inundaciones del pasado octubre de 2025 en Ibiza.
Desde la dana Alice del pasado otoño, una línea de vallas amarillas bloquea el paso a las escaleras del escenario de obra que preside esta plaza. Las lluvias de la dana inundaron las salas semi-subterráneas bajo este escenario, a las cuáles se accede por uno de los laterales, provocando daños que de momento no se han reparado.
“El edificio permanece precintado debido a que, en su estado actual, no reúne las condiciones de seguridad necesarias, ya que su estructura presenta daños”, ha confirmado a NouDiari el consistorio de Sant Josep.
El consistorio no ha ofrecido detalle sobre el tiempo que el edificio y el escenario permanecerán restringidos, un estado en el que se mantienen desde hace más de seis meses.
“El periodo durante el cual se mantendrá esta situación será el que determinen los técnicos”, han dicho desde el Ayuntamiento a Noudiari, consultado sobre la cuestión de plazos. «Es una cuestión que actualmente está siendo objeto de estudio», reiteran.

Aunque el precinto de vallas amarillas se mantiene en la parte frontal del escenario de la plaza, impidiendo el paso hacia los escalones y el escenario, este es perfectamente accesible por la rampa trasera, y durante estos meses es habitual ver a niños jugando en esta zona, a pesar del bloqueo municipal.
Desde este mismo consistorio han añadido además que el edificio no cumple con la normativa vigente en materia de instalaciones, una situación que agrava las condiciones de esta plaza, en la que se concentra el escenario de obra, junto a un parque infantil y el pavimento llano en el que se organizan numerosos eventos a lo largo del año que requieren doblar la logística para generar escenarios y espacios adicionales.

Asociaciones afectadas
Bajo la estructura de obra que hace la función de escenario se encuentra una zona semi-subterránea que incluye una sala principal y dos salas de menor tamaño que dan cabida a las actividades y asociaciones socioculturales del pueblo.
Una de las asociaciones más afectadas por esta situación es el Grup Folklòric Sant Jordi de ses Salines, que organizaba sus ensayos cada viernes a las 20:00 en este espacio en el que también tenía una pequeña oficina para guardar todo su material y organizar reuniones. Pero desde el 10 de octubre de 2025 han tenido que cambiar su sede por un estado nómada, y ensayan desde entonces en una sala temporal en el Club Social de Majors. De momento aquí pueden seguir realizando su actividad “de prestado”, en palabras de la presidenta de la colla, Pilar Prats.

“A nuestra oficina no llegó a entrar agua”, explica Prats, “pero en la sala donde ensayábamos bajo el escenario sí, y el olor es muy insalubre, es inseguro”.
En enero de 2026 el Ayuntamiento se reunió con asociaciones como la suya para explicar la situación del momento. Según indica Prats, por ahora seguirán en el Club de Majors, mientras no hay una alternativa mejor y en verano volverán, como es habitual, a los ensayos al aire libre en la plaza de Sant Jordi, en el exterior.
“Después de verano, el Ayuntamiento nos habló de la posibilidad de habilitar espacios para ensayar bajo las actuales oficinas municipales del pueblo… pero ahora mismo vivimos en la incertidumbre”.
Desde el Ayuntamiento de Sant Josep no han ofrecido detalle sobre este punto. Seis meses tras los episodios de intensas lluvias el Ayuntamiento ha explicado a NouDiari que «se está reubicando a los usuarios en distintas instalaciones municipales de la mejor manera posible y la situación será gestionada en coordinación con las asociaciones».

No es una tarea fácil porque la falta de espacios en el pueblo, que hasta la fecha carece de espacio cultural o auditorio, es notable. Echando un ojo al propio programa de fiestas de Sant Jordi en 2026 es posible encontrar los puntos habitualmente recurridos como espacios socioculturales en el núcleo urbano: la plaza de la iglesia, el pequeño auditorio escolar del colegio público Sant Jordi, o la biblioteca pública.
En el caso de la colla de Sant Jordi se pueden llegar a reunir, en ensayos grandes, hasta una cincuentena de balladors y balladores. “También tenemos ropas, objetos que intercambiamos con otros grupos folclóricos cuando viajamos, y materiales de eventos que necesitamos guardar en un sitio propio”.
En el caso de la colla, Prats agradece la predisposición del Ayuntamiento a asegurar una alternativa mientras el edificio de la plaza de Sant Jordi continúa en estas condiciones. “Para nosotros es una cuestión de incertidumbre”, dice la presidenta del grupo folclórico. “Sabemos que hay cuestiones de patrimonio por la cercanía de la iglesia y hace años que lo oímos; no es fácil encontrar una solución y menos en el núcleo urbano, pero esperamos que se solucione”.






