Vecinos de Sant Jordi, en Ibiza, alertan a Noudiari de la creciente presencia de serpientes en zonas residenciales próximas al Parque Natural de ses Salines. Dos ejemplares distintos han sido captados en vídeo en una misma finca situada junto al Hipódromo de Sant Jordi: uno sigue vivo tras ser avistado este lunes y otro fue eliminado días antes.
Las imágenes han sido cedidas por una vecina afectada, Raquel Herrera, que denuncia una situación cada vez más preocupante en la zona. “Tenemos un problema bastante gordo en Sant Jordi. El año pasado ya entraban casi en casa y este año la cosa ha empezado antes”, explica.
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Las serpientes —principalmente de herradura y de escalera— son especies invasoras en Ibiza, introducidas hace aproximadamente dos décadas a través de importaciones de olivos ornamentales, donde viajaban ocultas entre raíces y ramas.
Desde entonces, se han convertido en depredadores directos de la lagartija pitiusa, una especie emblemática de la isla que actualmente se encuentra en riesgo por la presión de estos reptiles.
“Esto es una guerra entre serpientes y lagartijas”, resume Raquel, que asegura que cada vez observa más ejemplares de lagartijas mutiladas en su finca: “Veo muchas sin cola, que es su forma de defenderse. Es una señal clara de que están siendo atacadas constantemente”.
Avistamientos en calles y zonas urbanas
Aunque tradicionalmente su presencia era más frecuente en áreas rurales, vecinos aseguran que en los últimos días las serpientes han sido vistas incluso reptando por calles del núcleo urbano, como en Vicent Serra i Orvay o en Carrer del Tren.
Paula, otra residente de la zona, afirma que “un vecino vio una reptando por la calle principal que lleva a Can Sala» y añade que su madre, que vive cerca, ha encontrado varias mientras trabajaba en el jardín de la casa.
Quejas por falta de actuación
Los residentes denuncian la falta de medidas efectivas por parte de las administraciones. Según explica Raquel, llevan más de un año solicitando ayuda sin resultados.
“He pedido al ayuntamiento soluciones, incluso casetas para proteger a las lagartijas, pero no hay respuesta. Mucho postureo, pero ninguna acción real”, lamenta.
En cuanto al control de serpientes, critica que la única opción ofrecida sea la autogestión: “Te dan un folleto para que aprendas a hacer trampas tú mismo, pero hay lista de espera para los cursos y cada trampa cuesta unos 75 euros”, lamenta.
Preocupación de cara al verano
Con la llegada del calor, la proliferación de serpientes que venían de hibernar se hace de nuevo evidente: los vecinos temen que la situación empeore. “Estamos al lado del Parque natural de ses Salines y el problema es bastante serio. Ya están entrando en casas”, insiste la afectada.
Mientras tanto, muchos residentes como ella han optado por instalar trampas por su cuenta y vigilar sus fincas, en un intento de frenar la expansión de estas especies invasoras.
“Yo estoy intentando controlar el tema como puedo, pero esto no debería depender de los vecinos”, concluye Raquel.






