Thalia Román estaba de camino a Ibiza, desde el aeropuerto de Granada, donde estaba de vacaciones con su familia, cuando recibió un mensaje de texto de un amigo cercano. Al menos, eso parecía. Lo que no sabía es que un simple mensaje de texto en su viaje de regreso a casa se acabaría convirtiendo en una estafa económica en su nombre. Una estafa en la que podría caer cualquiera, e hizo que el 4 de febrero se convirtiera en un día para olvidar, quizá, como dice ella, el peor de su vida.
En ese mensaje, el presunto amigo de Thalia le decía que iba a recibir un código numérico en su móvil, y le pedía copiarlo y reenviárselo. Entre el ajetreo de llegar al aeropuerto, pasar el control de seguridad, cuidar de su niño de 2 años y atender a familiares que le acompañaban, Thalia no prestó mucha atención a lo que su amigo pedía, e inocentemente, así como recibió el código numérico, se lo envió.
Sin saberlo, en un inconsciente momento de vulnerabilidad, acababa de abrir la puerta a un hackeo de su cuenta de Whatsapp, de la que fue inmediatamente expulsada.
No pasaron ni cinco minutos cuando los mismos familiares con los que viajaba, como su hermano, le preguntaron: “¿Qué te pasa, por qué me escribes que necesitas un favor?”. Ellos habían comenzado ya a recibir mensajes vía Whatsapp, aparentemente de Thalia, que decían: “Necesito un favor” seguido del símbolo de las manos rezando. Iba seguido a su vez de otro mensaje: “Necesito que me hagas un bizum”.
Thalia se enteró así de que su cuenta de Whatsapp había sido hackeada minutos antes. Ahora su aplicación le había expulsado en su móvil, y solo ponía “Bienvenida a Whatsapp”, invitándola a crear un nuevo usuario.
Entendió que la usurpación de su cuenta en la aplicación de mensajería instantánea sucedió tras el mensaje e intercambio de códigos de su supuesto amigo. Pudo hablar inmediatamente con él por Instagram, y le confirmó que él no había escrito nada, pero sabía qué pasaba. Su amigo había vivido una estafa que ya había denunciado a la Policía, y ahora era el turno de Thalía.
Por suerte, antes de subir al avión y quedar incomunicada, a Thalia le dio tiempo a bloquear sus tarjetas y cuentas bancarias. Pero la estafa no iba por ahí.
Una cadena de hackeos
Al llegar a Ibiza y encender su móvil Thalia vio que había comenzado a recibir llamadas. “Algunas personas me llamaron preocupadas y otras me contactaron por redes y me enviaron captura de pantalla de lo que supuestamente les había escrito”, cuenta Thalía.
Rápidamente se dispuso a explicar que ella no había enviado nada, su cuenta había sido hackeada. No necesitaba ayuda, ni dinero. Lo puso en sus redes sociales, para avisar a todos sus contactos. Lo denunció a Whatsapp para que bloquearan el uso de su número. Lo denunció ante la Policía en cuanto aterrizó en Ibiza.
Pero su amiga Amy, que también vive en Ibiza, fue más rápida. Cuando vio en su Whatsapp un mensaje de Thalia pidiendo ayuda, no lo pensó mucho. En la conversación, los hackeadores a la amiga de Thalia que mejor enviase el dinero directamente a una cuenta bancaria de la que Thalia era supuestamente deudora, para evitar comisiones innecesarias. Así lo hizo.
Amy envió 480 euros a esa cuenta. Después habló con su amiga. Demasiado tarde. De nuevo, esta vez la amiga de Thalia interpuso una denuncia, con la que acudió a su banco para recuperar el dinero que había transferido. Con la denuncia, el banco le dijo que podrían devolverle el dinero, aunque aún espera esa devolución.
“Me di cuenta de que las personas que contactaron eran personas con las que tenía más apego”, explica Thalia a Noudiari. Thalia cree que quien hackeó la cuenta tuvo acceso a sus conversaciones, y por ello contactó a personas de mayor confianza. En total, según sus cálculos, cree que los estafadores pudieron contactar a unas 15 personas de su entorno cercano. Con alguna no había hablado en un año. Quienes la conocen más se preocuparon y la llamaron directamente. Así evitó Thalia que un familiar, a punto de hacerle otra transferencia, cayera también en el estafa.
Y es que Thalia, cálida en su forma de hablar, se sintió “muy frustrada, asustada y agobiada” al ver que sus mensajes podían traducirse en fraude. Por ello también siente culpa.
“Para mí no esto no fue solo una violación de privacidad, sino que se han hecho pasar por mí”, dice Thalia. “Cuando acceden a tu contacto pueden acceder también a familias, a madres, a padres, a hermanos, a amigos y a hijos haciéndose pasar por ti”.
Aunque Thalia ya ha recuperado su número de teléfono, su cuenta de Whatsapp, y el uso normal de sus cuentas del banco, cuenta que ahora vive con cierta ansiedad y desconfianza las comunicaciones que llegan a su móvil y que se sienten “demasiado directas” y escuetas.
La estafa que denuncia Thalia comenzó con la petición de un código, aparentemente de un amigo que la tenía a ella en sus contactos. En los mensajes que se enviaron en nombre de Thalia, había también ese tipo de mensaje a otros contactos, aparte de la petición de dinero. Una clara cadena donde el ciberrobo, como lo llama Thalia, se retroalimenta.
Una estafa conocida por la Policía Nacional
La Policía Nacional ha confirmado a Noudiari que continúa investigando una denuncia por estafa con estos métodos actualmente y no han detectado un incremento de denuncias por este tipo de fraude vía mensajes de whatsapp. Aún así, este modus operandi no es nuevo para la Policía, y desde sus redes oficiales advierten a la población de este tipo de estafa.
@policia Cuidado si recibes un código por #Whatsapp 👮🏻♀️📲 #estafa #fraude #tips #policianacional #policia #seguridad #ciberdelincuentes ♬ sonido original – Policía Nacional
La propia aplicación de Whatsapp envía un código de seis dígitos a nuestro número, y seguidamente un supuesto amigo nos contacta para pedirnos ese código porque en teoría ha introducido nuestro número de teléfono para verificar su propia cuenta. Proporcionando este código, le damos acceso al hackeo de nuestro perfil de Whatsapp y ahí comienzan los mensajes a nuestros contactos en nuestro nombre, pidiendo dinero, tal y como le pasó a Thalia.
«Recuerda, no compartas nunca códigos de Whatsapp, incluso si la solicitud viene de un conocido», aconsejan desde la Policía, y añaden: «Verifica siempre la solicitud de la ayuda o del dinero, especialmente si se pide con carácter urgente».





