Baleares cerró 2024 con una generación de 682 kilos de residuos por habitante y año, un 46 % por encima de la media estatal y también superior a la europea, según los indicadores presentados por la fundación Rezero, que alertan de un sistema de gestión «bloqueado» y alejado de los objetivos legales de reducción.
El informe, dado a conocer con motivo del Día Internacional del Residuo Cero, concluye que la generación de residuos en las islas ha aumentado desde 2010, en un contexto de elevada presión turística y ambiental. Este análisis también constata que no se está produciendo una reducción estructural pese a ligeras mejoras en la recogida selectiva, que permanece estancada en torno al 30 % en los últimos años.
Rezero ha advertido de que Baleares se aleja de los objetivos fijados por la normativa, que establecen una reducción del 13 % de los residuos municipales para 2025 y del 20 % para 2030, y ha atribuido esta evolución a la falta de políticas efectivas de prevención y a un modelo de consumo que genera cada vez más residuos.
Entre los factores que inciden en esta tendencia, el informe apunta al aumento del comercio electrónico, el crecimiento del consumo de productos textiles de baja calidad, el uso de artículos de un solo uso y el elevado consumo de agua embotellada.
El informe destaca además que la fracción de residuos no separados mantiene un peso elevado y no se reduce per cápita, lo que evidencia la dependencia de tratamientos finalistas como el vertedero o la incineración, en lugar de avanzar hacia modelos basados en la prevención y la reutilización.
La fundación ha subrayado la falta de corresponsabilidad de los productores en la gestión de materiales complejos y no reciclables, cuyos costes recaen en las administraciones locales y la ciudadanía, y ha reclamado una reestructuración del sistema de responsabilidad ampliada del productor.
Rezero considera que para cumplir los objetivos de 2030 será necesaria una transformación «radical» del sistema que priorice la prevención y la reutilización frente al reciclaje, y ha fijado el 30 de marzo como fecha anual para evaluar la evolución de los residuos mediante estos indicadores.
Los datos actuales, ha incidido la organización, reflejan un estancamiento del sistema, ya que, sin cambios en los modelos de producción y consumo, la gestión de residuos seguirá siendo insuficiente para afrontar el problema.
EFE





