El último vídeo del dúo cómico Pantomima Full no lleva ni una hora colgado en redes sociales y ya circula con la velocidad de los reels del mono Punch y su peluche-mamá. Esta vez, Alberto Casado y Rober Bodegas han puesto el foco en ese ecosistema fascinante y ligeramente deprimente: el mundo del guión televisivo en España. Y entre tote bags cinéfilas y egos en fase terminal aparece la actriz ibicenca Anahi Kandler convertida en mártir del “guion realista”.
Tote bags, sueños y una colleja creativa
La escena es sencilla: un aula. Los profesores son el dúo cómico. Los alumnos y alumnas, jóvenes inteligentes, probablemente algo brasas-culturetas, con mirada intensa y tote bags de The Godfather, Breaking Bad o Fargo, que es la que lleva Kandler, convencidos de que están a dos clases de escribir la próxima gran obra maestra de del cine o la televisión contemporánea.
“Muy buenas. Bienvenidos al curso de guión realista”, arrancan, con esa solemnidad de quien va a destruirte un sueño, pero con cariño.
Porque no, no se va a analizar Citizen Kane. Aquí se viene llorado de casa.
“No nos vale que esté demasiado bien”
El curso, según explican el el vídeo satírico, creado expresamente para los Premios Iris de la Academia de la Televisión, prepara para la “vida real” del guionista de televisión en España. Lo que, traducido al castellano, significa: concursos, realities, magazines y series familiares. Es decir, menos Los Soprano y más rellenar diez minutos entre actuación y actuación en Tu cara me suena.
Anahi Kandler, interpreta a una aplicada alumna del taller que se ve obligada a bajar sus estándares, a entregar su tote bag de Fargo y llevarse a casa la de Pasapalabra.
Dentro de la tote bag hay 2.800 euros. El pago simbólico por renunciar a hacer algo de lo que estás orgulloso. “Le pasa también a los actores, a los presentadores, a los realizadores. Es una cosa del medio. Bienvenidos a la tele”, dicen los profes.


Anahi Kandler, hija por cierto de la polifacética Rosario Kandler, también actriz, artesana, etc…, sostiene la dignidad como puede mientras el dúo deja una frase antológica:
“Esta tele ya no es una caja… pero sigue siendo tonta”.
Humor incómodo, diagnóstico preciso
Lo que hace grande a Pantomima Full —más allá de su minimalismo escénico y su formato directo que triunfa en Instagram y YouTube— es esa capacidad para señalar con humor pero con crudeza el autoengaño colectivo. En este caso, el de quienes entran en una escuela de guión soñando con el Guggenheim y salen diseñando bloques anodinos… pero que al menos les dan de comer.
El vídeo, que han subido a todas sus redes y con comentarios hilarantes de sus seguidores y seguidoras, no es solo una burla al sector: es un espejo incómodo para guionistas, actores y cualquiera que haya tenido que cambiar vocación por factura.






