UGT señala que la actual crisis migratoria ha supuesto un importante incremento en la llegada de pateras a las islas, lo que ha provocado la saturación del centro residencial encargado de acoger a menores no acompañados. Esta situación se agrava debido a que dichas instalaciones también albergan a menores residentes de primera acogida derivados del propio Servicio de Protección de Menores, afirman.
El sindicato UGT ha denunciado públicamente la situación de precariedad que atraviesan los trabajadores del Centro de Menores Migjorn, dependiente del Consell Insular d’Eivissa, tras la reciente agresión sufrida por una monitora del centro. Desde la organización sindical aseguran que este incidente no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una situación estructural de sobrecarga y falta de medios que afecta gravemente tanto a la seguridad del personal como al correcto desempeño de las funciones de protección que tiene encomendadas la institución insular.
Según el sindicato, la planta destinada a menores no acompañados en el centro Migjorn se encuentra “totalmente desbordada”, con jóvenes hacinados en camaretas y en condiciones que consideran impropias de un centro de protección. A ello se suma la falta de personal suficiente para atender adecuadamente las necesidades del colectivo, lo que obliga a los trabajadores de plantilla a asumir turnos extraordinarios para cubrir los déficits existentes.
Esta acumulación de jornadas y la insuficiencia de recursos humanos, advierten, incrementa la conflictividad y el riesgo en la gestión diaria, especialmente teniendo en cuenta que muchos de los menores presentan perfiles complejos, derivados de situaciones de desarraigo, separación familiar y trayectorias personales difíciles. El sindicato sostiene que el aumento de personal anunciado por la institución resulta “insuficiente” para hacer frente a esta realidad.
UGT denuncia además que los trabajadores soportan situaciones que ponen en riesgo su integridad física y psicológica, en unas condiciones laborales que no compensan el esfuerzo y la peligrosidad que asumen. Aseguran que, si bien se trata de una labor con un fuerte componente vocacional, no puede sostenerse a costa de suplir carencias estructurales que terminan afectando a la salud del personal.
La sobrecarga y la falta de estabilidad están provocando, según el sindicato, una elevada rotación en la plantilla, ya que muchos profesionales optan por abandonar sus puestos en busca de mejores condiciones laborales y menor exposición al riesgo. Esta situación, advierten, dificulta la consolidación de equipos estables y agrava aún más el problema, en un contexto en el que las bolsas de trabajo se encuentran agotadas.
Mejoras
Ante este escenario, UGT exige una mejora inmediata de las condiciones laborales en el centro, incluyendo un incremento real de la plantilla que permita cubrir las necesidades actuales y garantizar tanto la seguridad de los trabajadores como la adecuada atención a los menores. Asimismo, reclama medidas “extraordinarias y valientes” para afrontar una crisis migratoria que, según señalan, continúa intensificándose.
El sindicato también subraya la necesidad de tener en cuenta el contexto socioeconómico de las islas, marcado por la dificultad de acceso a la vivienda y el elevado coste de vida, factores que influyen directamente en la capacidad de atraer y retener profesionales en un servicio esencial para el bienestar social.
Finalmente, UGT reclama actuaciones efectivas e inmediatas, más allá de declaraciones públicas, para reducir la situación de riesgo y vulnerabilidad que, aseguran, afecta actualmente a los trabajadores del Consell Insular d’Eivissa.





