Más de tres años después de la muerte de un bebé de ocho meses en el Hospital Can Misses de Ibiza por una presunta negligencia médica, el caso da un paso decisivo en el ámbito judicial. La primera vista ya tiene fecha y se celebrará el 16 de febrero en los juzgados de Palma de Mallorca, según consta en la citación oficial.
Se trata del inicio de un procedimiento interpuesto por los padres contra la Conselleria balear de Salut en el que se expondrá ante el juez todo lo ocurrido durante la mañana del 12 de julio de 2022, cuando la madre, embarazada de ocho meses, acudió a Urgencias con fuertes dolores abdominales y permaneció durante horas ingresada “sin que se le practicara una ecografía abdominal, pese a la persistencia del dolor y al empeoramiento del cuadro clínico”, según expone la parte denunciante.
Según la versión de la familia, durante ese tiempo se manejaron diagnósticos que no se correspondían con la gravedad real de la situación. Finalmente, cuando se actuó, ya era demasiado tarde. El resultado fue una muerte fetal intraparto, atribuida a un desprendimiento de placenta y un cuadro compatible con preeclampsia.
La madre explica a Noudiari que ahora llega un momento clave del proceso: “Es cuando se va a poner sobre la mesa todo lo que sucedió ese día y por qué no fue un desenlace inevitable”. Insiste en que su objetivo no es económico, sino esclarecer los hechos y que se asuman responsabilidades si así lo determina la Justicia.
Los hechos
Durante la mañana del 12 de julio de 2022, Elisabeth Sánchez, en su octavo mes de embarazo, se despertó con fuertes dolores abdominales y vómitos que le hicieron ir directamente al Hospital Can Misses.
La entrada en Urgencias fue a las 9.45 horas de la mañana y fue conducida a uno de los paritorios.
Allí fue atendida por una matrona y, muy brevemente, por el ginecólogo, según la reclamación.
Éstos le realizaron una ecografía vaginal, «tras la que le dijeron que todo estaba correcto», además de una solicitud de analíticas de orina y sangre, y se le suministraron analgésicos para el dolor.
«Tras estas actuaciones, a las 10 de la mañana, se le colocó monitorización fetal, pudiendo oír de forma clara y regular el corazón del bebé. A pesar de ello, los insoportables dolores proseguían», relatan los denunciantes en su escrito de reclamación.
La mujer recibió entonces «medicación para la maduración de los pulmones del bebé, así como con antibióticos, achacando que tenía una infección de orina y, asimismo, […] la sospecha de apendicitis», añaden.
Un cirujano, después de la exploración, «determinó que en absoluto era una cuestión de apendicitis».
Después le colocaron monitorización fetal «y ya no hubo respuesta. Se achacó a la falta de batería de la máquina, si bien se volvió a realizar una ecografía de forma urgente, en la que sorpresivamente sí apareció el ginecólogo y ya pudieron ver la colosal negligencia cometida, por lo que se le realizó una cesárea urgente por la bradicardia que estaba padeciendo el bebé», relata la representación legal de la pareja afectada.
Nada se pudo hacer entonces y el resultado fue muerte fetal. En concreto señalan como causa de la muerte: «Óbito fetal intraparto por desprendimiento de placenta y preeclamsia».
La hora de este resultado fue «casi a las 15:00», añaden.
“El duelo no termina nunca, pero el proceso judicial alarga el dolor”
“El duelo no termina nunca, pero el proceso judicial alarga el dolor”, explica Elisabeth Sánchez, en conversación con Noudiari, cuando han pasado tres años y medio desde lo sucedido. Y es que a la pérdida de Jesús (así se llamaba su bebé) se suma a una espera marcada por los interminables tiempos de la justicia, los trámites y una lucha constante por ser escuchados. “Con algo como esto no solo se rompe la vida de una madre, se rompe la vida de una familia entera”, señala.
Pese a ello, afronta esta fecha con esperanza. Confía en que el juzgado analice con rigor lo ocurrido y en que el caso pueda servir para evitar que otras familias pasen por una experiencia similar. “Hablar de todo esto no me va a devolver a mi hijo, pero puede evitar que vuelva a ocurrir”, sentencia.
La vista del próximo 16 de febrero supone el primer paso formal en sede judicial de un caso que, desde sus inicios, la familia ha defendido que no fue un accidente inevitable, sino una sucesión de fallos que merecen ser aclarados.
El recuerdo de Jesús sigue muy vivo y su nombre está grabado en una de las mariposas del espacio de duelo gestacional, perinatal y neonatal en el cementerio nuevo de Ibiza.







