Cuatro de las cinco únicas ciudades de España donde el precio de la vivienda supera ya los 7.000 euros por metro cuadrado están en Ibiza: Santa Eulària, con 8.494 €/m²; Vila, que cerró 2025 a 7.689 €/m²; Sant Antoni con 7.608 €/m², y Sant Josep a 7.440 €/m².
Solo una de las cinco ciudades con la vivienda más cara está fuera de Ibiza y es la capital guipuzcoana, San Sebastián, con un precio de 7.155 €/m² a finales del año pasado, según un listado de los municipios más caros de España elaborado por el portal inmobiliario Fotocasa a partir de su informe ‘La vivienda de segunda mano en 2025’.
Más allá de las cinco ciudades que superan el umbral de los 7.000 €/m², la sexta más cara de España también está en Baleares. Se trata de Andratx, donde el precio de la vivienda se sitúa en 6.982 €/m², tras registrar una fuerte subida interanual del 22 %.
Muy cerca se encuentra el municipio de Campos, con un precio de 6.791 €/m², después de registrar el mayor incremento anual del ranking, del 33 %. Se sitúa séptimo.
Por su parte, Calvià alcanza los 6.747 €/m², con una evolución más contenida, marcada por un aumento anual del 2 % y es la octava del listado.
Completan los diez municipios con la vivienda más cara Sant Just Desvern, en Cataluña, con un precio de 6.640 €/m²; y Zarautz, en el País Vasco, con un precio medio de 6.478 €/m², aunque presenta un descenso interanual del 4 %.
Las diez ciudades mencionadas en esta lista superaron durante el año 2025 sus precios máximos registrados en la serie histórica de Fotocasa.
La directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, María Matos, asegura que el fuerte encarecimiento del precio de la vivienda «responde a un desequilibrio estructural sin precedentes entre oferta y demanda».
«En estos momentos, la demanda llega a cuadruplicar a la oferta disponible, especialmente en los mercados más tensionados, lo que ejerce una presión directa y constante sobre los precios», asegura, ya añade que el contexto hipotecario, «tan atractivo», reactiva decisiones de compra que se habían pospuesto «aumentando aún más la competencia entre compradores».
Matos explica que «este escenario agrava la brecha de accesibilidad y expulsa progresivamente a parte de la demanda local, especialmente a jóvenes y hogares medios, que ven cómo el acceso a la vivienda se aleja cada vez más, incluso en contextos de mejora económica”.
EFE






