La imagen de personas trabajadoras o de pensionistas que solo encuentran en las autocaravanas un hogar ‘decent‘e‘ donde vivir en Ibiza o Formentera no era, hasta hace pocos años, habitual en las islas ni en el resto de Europa, donde estos vehículos estaban asociados exclusivamente a las vacaciones y donde eran pocos los casos de personas que decidían vivir en ellas de manera permanente.
Ahora, la crisis de la vivienda se ceba por todo el continente, con precios cada vez más elevados que expulsan incluso a personas trabajadoras y ‘fiables funcionarios’ del mercado.
En el Reino Unido, la crisis habitacional está empujando a miles de ciudadanos a una situación similar, tal como revela un reciente reportaje de Sky News sobre el auge del van dwelling —personas que viven en vehículos— en distintas ciudades británicas.
En el reportaje podemos leer testimonios que nos recuerdan muy de cerca a casos que hemos conocido en Ibiza, como el de Ellen, una mujer de 67 años que lleva nueve años viviendo en una furgoneta en las inmediaciones del parque natural de South Downs, cerca de ciudades como Brighton y Chichester, o el de Steve, un jubilado que, pese a haber trabajado toda su vida, no cuenta con suficientes ingresos como los que exigen para acceder a una vivienda (su historia nos recuerda a la de Manolo Morillas Adán, de 76 años, que vivía en Santa Eulària en una autocaravana averiada junto a su perrita). La escasez de vivienda asequible y el encarecimiento del alquiler son las causas directas de la situación de Elle y Steve, dos argumentos que nos suenan tristemente familiares en Ibiza y Formentera.
Sky News reporta asentamientos de furgonetas, similares a los desmantelados en Ibiza como Can Rova o Es Gorg, en ciudades como Brighton o Bristol.
De la misma manera que ha sucedido en Ibiza, las administraciones locales se centran en aplicar restricciones sobre la posibilidad de esos asentamientos, muchas veces basadas en argumentos de seguridad que son incontestables, pero, al mismo tiempo, no hay medidas reales ni sistemas promovidos por las administraciones públicas que realmente reduzcan o al menos controlen el precio de los alquileres o que, al menos, eviten que todo el parque inmobiliario caiga en capital extranjero con fines especulativos.
Los vecinos los asentamientos británicos presionan para que desaparezcan por su impacto y la tensión social aumenta.
Un espejo de lo que ocurre en Ibiza y Formentera
Una realidad que resulta especialmente familiar en Ibiza y Formentera. Trabajadores temporales y residentes, así como personas mayores con pensiones exiguas, han optado por vivir en autocaravanas y furgonetas camperizadas ante la imposibilidad de acceder a una vivienda digna.
La carestía extrema del mercado inmobiliario —Formentera es actualmente el territorio más caro de España para comprar o alquilar vivienda— expulsa a estos ciudadanos de la posibilidad de vivir en un piso ‘normal’ y, a la vez, hemos asistido a un endurecimiento de las normativas que regulan la entrada y el estacionamiento de estos vehículos en Ibiza.
Usuarios de autocaravanas denuncian sentirse “perseguidos” por las restricciones impulsadas tanto por los ayuntamientos como por los consells insulares.
Colectivos sociales y plataformas de autocaravanistas sostienen que estas políticas no abordan el problema de fondo —la falta de vivienda asequible— y que acaban criminalizando a personas que trabajan, cotizan y sostienen la economía local.
Criminalización de la pobreza habitacional
Queda claro que tanto en el Reino Unido como en Ibiza, vivir en una furgoneta no responde mayoritariamente a una elección de estilo de vida, sino a la ausencia de alternativas reales. Las medidas de las administraciones se centran en el de control y expulsión frente a soluciones estructurales.
Mientras, plataformas como la P.A.C.A. califican a Ibiza como “la isla más hostil de Europa” para quienes utilizan estos vehículos como única solución habitacional. Pide la habilitación de áreas reguladas para estas autocaravanas con servicios básicos y políticas públicas de vivienda más ágiles.
El reportaje de Sky News pone así el foco en un fenómeno que trasciende fronteras y desmonta el relato de que la vida en furgoneta es una anomalía local. La falta de vivienda asequible, el endurecimiento de los requisitos para alquilar y la ausencia de respuestas públicas eficaces están empujando a miles de personas —en Reino Unido y en las Pitiüses— a vivir al margen del sistema, aunque no por elección propia.
Es más, la misma cadena de noticias se fijó en el fenómeno en Ibiza, en un amplio reportaje que tuvo mucho eco hace apenas unos meses.





