El Ayuntamiento de Ibiza, la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) y la UD Ibiza han anunciado que los dos próximos partidos de categoría alevín que se disputen en el campo de Can Misses III se jugarán a puerta cerrada, como medida inmediata tras los lamentables hechos ocurridos el pasado fin de semana, tal y como avanzó Noudiari el lunes.
El encuentro, protagonizado por niños y niñas en edad formativa, se vio empañado por comportamientos impropios desde la grada. Según han denunciado las tres entidades en un comunicado conjunto, se produjeron faltas de respeto y agresiones verbales tanto entre aficionados como hacia el árbitro, una situación que califican de “absolutamente inaceptable”, especialmente tratándose de un partido de fútbol base.
Las instituciones subrayan que el deporte en categorías inferiores debe estar orientado a la educación en valores, el aprendizaje y el disfrute, y recuerdan que los adultos tienen la responsabilidad de dar ejemplo.
“No se puede permitir que actitudes irrespetuosas desplacen el foco de lo verdaderamente importante: los menores que saltan al campo para jugar”, señalan.
Como consecuencia directa de lo sucedido, se ha decidido que los dos próximos encuentros de esta categoría en estas instalaciones se celebren sin público en las gradas, con el objetivo de garantizar un entorno seguro y adecuado para los jóvenes deportistas.
Desde el Ayuntamiento, la Federación y el club han sido tajantes al advertir de que no se tolerará ningún comportamiento que ponga en riesgo el ambiente y los valores que deben rodear al deporte base. Asimismo, han asegurado que actuarán siempre que sea necesario para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
“El ejemplo empieza en la grada”, concluye el comunicado, apelando a la responsabilidad colectiva para proteger la esencia formativa del fútbol base.
Los hechos a los que se refieren se produjeron el sábado 21 de febrero en un partido de la categoría alevín entre la UD Ibiza y la Peña Deportiva en el complejo deportivo de Can Misses, que tuvo que ser suspendido en la segunda parte después de que un padre tratara de saltar al campo e ir a por el árbitro y que, posteriormente, se generara una trifulca en la grada, con amenazas, insultos e intentos de agresión entre seguidores de ambos equipos, que eran, principalmente, los padres de los jóvenes jugadores.
El lamentable incidente se desencadenó a raíz de una decisión arbitral que provocó la reacción violenta del progenitor de un futbolista. El hombre, fuera de sí, intentó alcanzar al colegiado con el balón todavía en juego. Afortunadamente pudo ser interceptado antes de llegar al césped. Lejos de calmarse, la tensión se trasladó de inmediato a la grada, donde la crispación se apoderó de los asistentes.






