El caso de Es Puetó no es el único en la isla de Ibiza. La amenaza de demolición inminente también se cierne sobre dos históricos chiringuitos de la playa de Cala Llonga de Santa Eulària, en Ibiza. Son La Casa on The Beach, antes conocido por Kiosco Pedro, y el Hollywood.
La normativa de Costas respecto a la prohibición de estructuras fijas de hormigón en zonas de dominio público marítimo-terrestre es implacable. Aunque sean kioskos «de toda la vida».
Paolo Colombo, administrador del Kiosco Pedro, ahora La Casa on The Beach, explica a Noudiari que, aunque han tenido todo el apoyo por parte del Ayuntamiento de Santa Eulària, cada vez ven más cerca la demolición y el final de estos servicios para la playa. «Ya no pudimos abrir en 2025 y tampoco lo hemos hecho en 2026. Durante 2024 abrimos, con algunas restricciones y ya con la amenaza sobre nosotros».
Después de entre 40 y 50 años de gestión familiar, ahora estos chiringuitos —que dan trabajo a una veintena de empleados entre los dos negocios en temporada alta— van a desaparecer. La autoridad de Costas exige la eliminación de todas las estructuras de hormigón en las playas, permitiendo solo construcciones desmontables.

Alertan, además, de que esta medida afecta no solo a los dos quioscos sino también a otras infraestructuras de la playa de Cala Llonga, como son el parque infantil, las pasarelas y unas escaleras que dan acceso a hoteles.
«Somos parte de la historia local y ofrecemos servicios básicos a los bañistas, como bebidas y baños limpios, sin exigir consumo, como parte del acuerdo con el Ayuntamiento. La nuestra ha sido una gestión familiar desde hace décadas, que comenzó con los abuelos, después con los padres y ahora con nosotros», comenta Paolo Colombo en relación a él y a su esposa.
Colombo critica que los pequeños quioscos, situados muchos metros de la orilla, sean objetivo, mientras que en otras playas como Platja d’en Bossa existen numerosas estructuras de hormigón «a solo 10-15 metros del mar que no son objeto de demolición». También lamenta que otro de los argumentos sea que hay otros negocios que dan servicios similares en la zona de Cala Llonga. «Muchos de esos negocios que mencionan se pusieron en marcha mucho después de los chiringuitos», recuerda.
Así, señala que muchos «beach clubs» nuevos se permiten porque se ubican en zonas sin competencia preexistente, ajustándose a la normativa de Costas de una manera que las estructuras antiguas no lo hacen. Esto afecta a empresas pequeñas y familiares y les deja desamparados.
Con respecto al Ayuntamiento, aunque siempre ha brindado apoyo y colaboración, sí que lamentan que en 2025 les avisaron de que no podían abrir el 15 de mayo cuando ya tenían el personal contratado y habían hecho inversiones para la temporada. La notificación definitiva de no apertura llegó el 15 de junio.
Lo que sucederá, si nada cambia, es que en un futuro más o menos cercano los dos chiringuitos se demolerán y se sacarán a licitación otros, de madera desmontables.





