El Ayuntamiento de Sant Antoni ha reactivado los trabajos para habilitar la rampa de botadura y varada de embarcaciones en la punta de Cala Gració, junto a la desaladora. Esta mañana se podía ver a una excavadora en la zona moviendo tierras.
La obra cuenta con un presupuesto de 135.756 euros y contempla la construcción de una rampa de hormigón de más de 14 metros de longitud y una pendiente del 12%, diseñada para facilitar el acceso al mar a embarcaciones de recreo y descongestionar la única rampa pública existente en el municipio, ubicada en Caló des Moro.

El Consistorio explica que esta rampa busca mejorar la gestión del litoral, reducir la presión sobre los amarres y ayudar a combatir el fondeo ilegal en las calas del entorno.
Al tratarse de un punto menos céntrico, consideran que mejora la accesibilidad del público y la maniobrabilidad para los vehículos con remolque (hay que recordar los numerosos incidentes que ha habido en la rampa de Caló des Moro, con vehículos que han terminado en el mar).

Sin embargo, hay que recordar que la entidad Salvem sa Badia criticó duramente este proyecto, afirmando que el informe de impacto ambiental era insuficiente y no tenía en cuenta la presencia de especies marinas protegidas en la zona.
Y es que en el área en la que se instala la rampa se ha documentado la presencia de la nacra de roca (Pinna rudis), el molusco Dendropoma lebeche y el coral Cladocora caespitosa, todas ellas especies protegidas o en situación vulnerable.
Salvem sa Badia dice que no solo impactará la construcción sino el aumento del tráfico de embarcaciones o posibles vertidos.
Asimismo, recuerdan que en las proximidades existe una estación de seguimiento de posidonia cuyo deterioro ya había sido advertido por expertos, que desaconsejaban la instalación de esta infraestructura. A ello se suma el impacto acumulado de la desaladora cercana, especialmente por el vertido de salmuera, que podría agravarse con futuras ampliaciones.
Desde Salvem sa Badia admiten que la rampa es una infraestructura “necesaria”, pero reclaman su reubicación en una zona menos sensible.






