Un estudio publicado en Nature Communications ha revelado detalles sorprendentes sobre la vida de la población de Ibiza durante el periodo islámico, entre los siglos X y XII. Los hallazgos muestran que la isla era mucho más diversa genéticamente de lo que se pensaba hasta ahora, y que sus habitantes convivían con distintas enfermedades infecciosas, lo que permite comprender mejor su salud, su vida cotidiana y las conexiones mediterráneas de la isla.
El trabajo fue realizado por un equipo internacional con participación directa de investigadores ibicencos y españoles, y analiza ADN antiguo extraído de más de una decena de enterramientos medievales distribuidos por distintos puntos de la isla.
Los resultados muestran que los habitantes de Ibiza durante la ocupación islámica no eran genéticamente homogéneos. Presentaban una mezcla de ascendencia genética local, propia de poblaciones ibéricas medievales, y ascendencia foránea procedente del norte de África y del Mediterráneo oriental, lo que refleja la diversidad genética de la isla y sus intensos contactos culturales y comerciales en el Mediterráneo.
El estudio identificó ADN de patógenos concretos en los esqueletos, incluyendo bacterias responsables de infecciones digestivas y respiratorias, así como coinfecciones en algunos individuos. Esto permite a los científicos reconstruir las condiciones sanitarias de la época, mostrando los riesgos a los que se enfrentaban los habitantes, cómo se podían propagar las epidemias y sus posibles impactos en la vida cotidiana, como la mortalidad infantil, enfermedades recurrentes en adultos y la organización social de la comunidad islámica de Ibiza.
Arqueología y contexto histórico
El análisis de ADN se complementó con estudios arqueológicos de los enterramientos, incluyendo la disposición de los restos, los objetos funerarios y la estratigrafía. Esto permitió a los investigadores integrar la información genética con la cultura material, reconstruyendo tendencias claras en la vida de la comunidad islámica.
Por ejemplo, los cuerpos estaban orientados siguiendo la tradición islámica hacia La Meca, mientras que la presencia ocasional de adornos o utensilios permitió identificar diferencias leves de estatus o riqueza. Además, la organización de los cementerios y la disposición de las tumbas reflejan estructura familiar y comunitaria, así como la continuidad y expansión de la población a lo largo del tiempo.
El equipo subraya que estos hallazgos cambian la visión tradicional de la Ibiza islámica, considerada hasta ahora homogénea y aislada. La evidencia genética demuestra que la isla era un cruce de culturas, ascendencias y enfermedades, reflejando su papel clave en la red mediterránea medieval.
Participación ibicenca
El estudio contó con la colaboración de varios investigadores con vínculo local que aportaron conocimiento profundo sobre el contexto arqueológico y antropológico de Ibiza.
Entre ellos destacan los investigadores ibicencos Juanjo Marí, la arqueóloga Glenda Graziani Echávarri, el historiador y arqueólogo Antoni Ferrer Abárzuza y la antropóloga y arqueóloga forenseAlmudena García‑Rubio Ruiz, especialista en arqueología funeraria. Su trabajo, junto al de otros científicos, permitió integrar la genética antigua con la arqueología tradicional, ofreciendo una visión más completa de la diversidad genética, cultural y sanitaria de la Ibiza islámica.
“Nuestros resultados muestran que Ibiza era un verdadero punto de encuentro de poblaciones y culturas durante el periodo islámico, y que la diversidad genética y patológica refleja la complejidad de la vida en la isla”, señalan los autores del estudio.






