Volar un dron puede parecer algo al alcance de todos, sin consecuencias jurídicas, casi como conducir un coche teledirigido para un niño pequeño después de abrir los regalos de Navidad. Sin embargo, esta actividad puede tener graves consecuencias jurídicas. Eso se desprende de lo que le ha sucedido a un hombre en Palma, tras sobrevolar la catedral de la capital mallorquina con un dron en plena visita de la jet set institucional balear.
La Policía Nacional ha propuesto para sanción a un hombre por infringir la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana al sobrevolar un dron en un evento con autoridades el lunes pasado en la Catedral de Palma.
Con motivo de la celebración de un concierto a beneficio de Proyecto Hombre en la Catedral, agentes de Seguridad y Protección Aérea integrados en la Unidad Aérea de la Policía Nacional establecieron un dispositivo anti-dron, con sistema portátil y fijo.
Al concierto asistieron la reina Sofía, sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y sus nietas Victoria Federica e Irene; así como las presidentas del Congreso, Francina Armengol, y del Govern, Marga Prohens; el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne, y el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull.
El operativo detectó el vuelo de un dron no autorizado sobrevolando el recorrido establecido para la llegada de las autoridades a la Catedral, ha detallado la Jefatura Superior de Policía de les Illes Balears en una nota.
El aparato sobrevoló a una gran altura numerosas calles y edificios, tanto privados como públicos, de forma que el piloto perdió la conciencia sobre la situación de la aeronave no tripulada.
El piloto fue detectado por los sistemas que forman parte del equipo detección e inhibición de la unidad de drones de la Policía Nacional.
Además, el propio dron de la unidad, siguiendo la trazabilidad del detector portátil, consiguió localizar al piloto, que se encontraba sentado en la popa de un catamarán varado frente a la Lonja.
Durante el vuelo, según detectó el dron policial, el hombre llegó a abandonar su asiento para ir a buscar un refresco, dejando el dron en el aire y sin ningún tipo de vigilancia.
Gracias a las indicaciones del dron de la Policía Nacional, una patrulla del Grupo Operativo de Reacción (GOR) acudió hasta el lugar donde se encontraba el piloto y el requirieron las autorizaciones y demás documentos obligatorios que la normativa aeronáutica establece para el uso de estas aeronaves no tripuladas.
El piloto carecía de cualquier tipo de trámite con los gestores aeronáuticos y tampoco tenía la titulación para pilotar el dispositivo.
Fue denunciado por los agentes en virtud de la Ley de Seguridad Ciudadana 4/2015 y le decomisaron el dron.
La Policía Nacional recuerda que el uso de estos dispositivos sin los requisitos legales puede conllevar cuantiosas sanciones que van desde los 1.000 euros hasta los 225.000 euros, por el peligro que pueden llegar a suponer para otras aeronaves tripuladas, las personas y sus bienes.
EFE/Redacción






