El Ayuntamiento de Sant Antoni pone en marcha este viernes, 1 de mayo, el servicio de vigilancia y control del acceso rodado a las emblemáticas playas de Cala Salada y Cala Saladeta. El operativo, que se prolongará hasta el 15 de octubre, busca evitar el caos circulatorio, controlar el aforo y, sobre todo, garantizar la seguridad en una zona de «riesgo extremadamente alto» de incendios forestales.
La concejala de Medio Ambiente, Pepita Torres, ha subrayado que este dispositivo es «fundamental para preservar un entorno natural sensible» y asegurar que los servicios de emergencia tengan el paso despejado en caso de necesidad.
Restricciones y excepciones El control de acceso estará operativo de lunes a domingo, en horario ininterrumpido de 9:30 a 17:00 horas. El sistema cuenta con dos puntos de control que solo permitirán el paso de coches particulares hasta completar las plazas de parking habilitadas.
No obstante, existen excepciones. Podrán acceder sin restricción:
- Motocicletas y bicicletas.
- Vehículos para personas con movilidad reducida.
- Taxis.
- Vecinos y trabajadores de la zona.
Para quienes prefieran caminar, el Ayuntamiento recuerda que existe un sendero peatonal señalizado de unos 500 metros que conecta el primer aparcamiento con la orilla de forma segura, evitando que los bañistas tengan que transitar por el arcén de la carretera.
Alternativas al coche privado Para fomentar una movilidad sostenible y evitar las esperas en las barreras, se recomienda el uso del transporte público:
- Autobús: Línea regular desde la estación de Sant Antoni con parada en el parking de Can Coix.
- Barco: Servicio de transporte marítimo desde el puerto de Sant Antoni directamente a la cala.
El contrato de este servicio, adjudicado por algo más de 113.000 euros anuales, incluye desde el año pasado mejoras significativas como el adelanto de su puesta en marcha (antes empezaba en junio) y un refuerzo del personal destinado al operativo.






