La Asociación de Vecinos de Illa Plana, Illa Grossa e Illa de Valerino ha iniciado una nueva etapa de intensa movilización con un objetivo prioritario y casi monográfico: impedir la instalación y apertura de la discoteca Lío en las instalaciones del Hotel El Corso. En una asamblea extraordinaria que registró la incorporación de decenas de nuevos socios, la entidad aprobó la elección de una nueva Junta Directiva que liderará la batalla legal contra lo que consideran «un auténtico despropósito» para el barrio.
La nueva dirección vecinal, que estará presidida por Alberto Sánchez Runde —acompañado por Marián Suárez (vicepresidenta), Celestino Aguilera (secretario) y Amadeo Tapia (tesorero)—, cuenta con el respaldo de un equipo técnico compuesto por abogadas, un ingeniero y una arquitecta para impugnar el proyecto. Los residentes argumentan que la llegada de esta macrodiscoteca supondría el colapso definitivo de una zona que ya sufre graves problemas de tráfico, ruidos y falta de aparcamiento debido a la actividad del Puerto de Ibiza y Marina Botafoch.
El eje central de la estrategia vecinal se basa en el supuesto «fraude de ley» en el que, según sus asesores jurídicos, incurre el proyecto de la promotora. La asociación sostiene que el expediente del Lío se sustenta en una supuesta licencia de sala de fiestas «que no ha existido nunca». Afirman que la empresa está intentando camuflar un simple cambio de titularidad de la licencia hotelera para presentarlo como si fuera una licencia de actividad de ocio nocturno.
«Dado que no hay ninguna licencia de actividad vigente como la propuesta por el Lío, sería necesario pedir una nueva, algo que el actual PGOU de Ibiza prohíbe expresamente en sus artículos 47 y 48«, aseguran desde la junta directiva. Los vecinos acusan a los promotores de intentar «engañar» a las administraciones presentando el local como una actividad complementaria exclusiva para clientes del hotel, cuando la intención real es abrirlo al público general. Por todo ello, la asociación ha anunciado el inicio inminente de acciones jurídicas para exigir al Ayuntamiento de Ibiza la nulidad de pleno derecho de la licencia concedida.
El malestar en el barrio se ha agravado tras los incidentes ocurridos el pasado martes 9 de junio. Según explican los afectados, la promotora intentó reanudar los trabajos de reforma en el hotel, lo que obligó a los vecinos a dar el aviso al celador de obras y a la Policía Local de Ibiza por incumplir el bando municipal que prohíbe de forma estricta los trabajos ruidosos en zonas turísticas y urbanas a partir del 1 de junio.

Los residentes recuerdan que «llueve sobre mojado», ya que en el mes de abril también tuvieron que movilizarse cuando la empresa intentó adelantar las obras antes de los plazos autorizados.
Aunque el freno a la discoteca Lío acapara la atención actual, la nueva asociación vecinal ha adelantado que mantendrá reuniones periódicas para abordar otras problemáticas históricas que degradan la calidad de vida en Illa Plana, tales como la preocupante situación de desprendimientos en el acantilado, la saturación por los cruceros, la limpieza viaria y los problemas crónicos de movilidad. «Los fondos de inversión tienen que entender que las leyes en Ibiza deben cumplirse», concluyen de forma tajante desde la nueva junta.






